Es un tema que inunda los buscadores. Seguramente has visto vídeos, leído hilos interminables en Twitter o escuchado conversaciones en podcasts de salud sexual que lo pintan como el "santo grial" del placer femenino. Pero, sinceramente, hay muchísima confusión. Cuando hablamos de mujeres teniendo un squirt, la mayoría de la gente se imagina una fuente inagotable de líquido brotando de la nada, como si fuera una película de Hollywood. La realidad es un poco más matizada, algo más compleja y, definitivamente, mucho más interesante desde el punto de vista fisiológico.
No es magia. Tampoco es algo que "todas" deban experimentar para validar su vida sexual.
Históricamente, la medicina ha ignorado bastante la respuesta sexual femenina. Solo hay que ver cuánto tiempo tardamos en tener un mapa anatómico decente del clítoris. Con la eyaculación femenina y el squirting ha pasado algo parecido: durante décadas se despachó como una simple incontinencia urinaria, lo cual es una simplificación bastante injusta y, francamente, errónea.
¿Qué es realmente lo que sale?
Aquí es donde la ciencia se pone seria. Investigadores como Samuel Salama y su equipo realizaron estudios utilizando ecografías y análisis bioquímicos para determinar qué demonios está pasando ahí abajo. En un estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine, analizaron a mujeres que decían experimentar este fenómeno. Básicamente, les pidieron que vaciaran su vejiga, luego las estimularon hasta el squirting y analizaron el líquido.
¿El resultado? Es una mezcla. No es solo orina, pero tampoco es un elixir místico.
El líquido del squirting contiene trazas de PSA (antígeno prostático específico) y fosfatasa ácida prostática. Estas sustancias son producidas por las glándulas de Skene, que a menudo se llaman la "próstata femenina". Sin embargo, el volumen que sale suele ser mayor a lo que esas pequeñas glándulas pueden almacenar por sí solas. Esto significa que la vejiga se llena rápidamente de un fluido diluido durante la excitación y luego se expulsa. Así que, técnicamente, gran parte del volumen es una forma de orina muy diluida y químicamente distinta a la que expulsas por la mañana después de un café.
Es diferente de la "eyaculación femenina" pura. Mucha gente confunde ambos términos. La eyaculación femenina suele ser una cantidad muy pequeña de fluido espeso y blanquecino (directamente de las glándulas de Skene), mientras que el squirting es la expulsión masiva y repentina de un líquido transparente.
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Por qué algunas mujeres teniendo un squirt se sienten presionadas
Vivimos en la era de la performance. El porno ha hecho un daño colateral tremendo al establecer el squirting como el indicador definitivo de que una mujer está disfrutando "de verdad". Es mentira. Puedes tener el orgasmo más intenso de tu vida sin soltar ni una gota de fluido, y puedes tener un squirt casi por una respuesta mecánica de los nervios pélvicos sin que sea el orgasmo del siglo.
La presión es real. Muchas personas acuden a terapia sexual frustradas porque no "lo logran".
Honestamente, obsesionarse con esto es la forma más rápida de cargarse el placer. El sistema nervioso autónomo controla la excitación, y si estás en modo "examen" intentando que ocurra algo específico, el cuerpo se tensa. La relajación es clave. Los músculos del suelo pélvico tienen que estar en un estado de tensión-relajación rítmica para que esto suceda.
El papel de las glándulas de Skene y el punto G
No podemos hablar de mujeres teniendo un squirt sin mencionar la zona erógena anterior, popularmente conocida como Punto G. Aunque el debate sobre si es un "punto" o una zona sigue vivo (autores como Helen O'Connell prefieren hablar del complejo clitouretrovaginal), lo cierto es que la estimulación de la pared frontal de la vagina está directamente relacionada con este fenómeno.
Las glándulas de Skene están ahí mismo, rodeando la uretra. Cuando se estimulan, se congestionan. Es como una esponja que se llena de sangre y fluidos. Si la estimulación es lo suficientemente intensa y se combina con una relajación de los esfínteres uretrales, el líquido se libera.
Es una respuesta neuromuscular. Kinda como un estornudo, pero mucho más divertido.
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La anatomía no es igual para todas
Hay una variabilidad anatómica brutal. Algunas mujeres tienen glándulas de Skene muy desarrolladas y otras apenas las tienen. Esto explica por qué para algunas es algo natural que ocurre casi sin querer, mientras que para otras es físicamente imposible por mucho que lo intenten. Y está bien. No tener un squirt no significa que tu anatomía esté "rota". Significa que tu cuerpo responde de otra manera.
Cómo manejar la situación (Logística y mente)
Si tienes curiosidad por explorar esto, hay un par de cosas prácticas que suelen ayudar. No son reglas de oro, pero son lo que los expertos en salud sexual suelen recomendar para quitarle hierro al asunto.
- Hidratación: No puedes expulsar líquido si estás deshidratada. Es lógica pura.
- Toallas o empapadores: El miedo a manchar las sábanas o el colchón es el mayor bloqueador psicológico. Si te preocupa la limpieza, vas a estar reteniendo, y el squirting requiere soltar.
- Estimulación combinada: La mayoría de las veces ocurre con la estimulación del Punto G (con los dedos en movimiento de "ven aquí") junto con la estimulación del clítoris.
- Ir al baño antes (o no): Aquí hay división de opiniones. Algunas necesitan tener la vejiga algo llena para sentir el impulso, otras prefieren vaciarla para estar seguras de que lo que salga no sea orina común. Experimenta.
Lo más importante es la comunicación con la pareja. Si estás con alguien que se va a asustar o que te va a hacer sentir incómoda si mojas la cama, mejor ni lo intentes. Necesitas un entorno de seguridad total.
El estigma de la orina
Hay que ser valientes y hablar de esto con naturalidad. Durante mucho tiempo, el squirting fue motivo de vergüenza porque se asociaba a "hacerse pis". Incluso hoy, muchas mujeres que lo experimentan por primera vez se asustan y se detienen porque creen que están perdiendo el control de su vejiga.
La doctora Beverly Whipple, una de las investigadoras más famosas sobre este tema, ha insistido mucho en que debemos desestigmatizar la expulsión de fluidos. La uretra es un conducto, y en el momento de máximo placer, el cuerpo simplemente libera tensión. Que parte de ese líquido sea urea o creatinina (componentes de la orina) no le quita valor sexual ni lo hace "sucio". Es biología humana.
Mitos comunes que hay que desterrar ya
- Es necesario para el orgasmo: Falso. Son procesos que pueden ocurrir juntos o por separado.
- Solo las "actrices" pueden: Cualquiera con la anatomía y el estado mental adecuado puede, pero no es una habilidad que se entrena como el gimnasio.
- Es un chorro a presión siempre: A veces es solo un flujo constante, otras veces es un borbotón. Cada cuerpo es un mundo.
- Duele: No debería doler. Si hay dolor al expulsar fluido, puede haber una infección de orina o inflamación de las glándulas, y ahí sí que hay que ir al médico.
Pasos prácticos para una exploración saludable
Si quieres profundizar en este tema sin presiones ridículas, aquí tienes una hoja de ruta sensata.
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Primero, conócete a ti misma a solas. Usar juguetes diseñados para la estimulación del punto G puede darte una idea de cómo reacciona tu cuerpo sin el juicio de otra persona delante. Busca esa sensación de "querer ir al baño" que ocurre cuando presionas la pared anterior de la vagina. A menudo, ese es el precursor del squirt.
Segundo, fortalece y relaja tu suelo pélvico. No todo son ejercicios de Kegel para apretar. Aprender a relajar los músculos (el "reverse Kegel") es fundamental para permitir que el fluido salga. Un suelo pélvico demasiado hipertónico (tenso) puede bloquear la salida.
Tercero, educa a tu pareja. Si vas a explorar esto en pareja, explícale qué es. Compartid artículos científicos o información veraz. Quitar el misterio y el "tabú de la suciedad" hace que la experiencia sea mil veces más conectiva y placentera.
En última instancia, el fenómeno de las mujeres teniendo un squirt es una muestra más de la diversidad de la respuesta sexual humana. No es un requisito, es una variante. Si pasa, genial (y ten una toalla cerca). Si no pasa, no te estás perdiendo el secreto del universo. Tu placer se mide por cómo te sientes, no por cuántas sábanas tienes que meter en la lavadora después.
Para avanzar en este camino, lo ideal es dejar de ver tutoriales de dudosa procedencia y empezar a escuchar los mensajes de tu propio cuerpo. Fíjate en qué presiones te gustan, qué ritmos te hacen perder la noción del tiempo y, sobre todo, olvida el reloj y la cámara. La sexualidad auténtica no tiene guion ni necesita efectos especiales.