¿Te acuerdas de la noche del 3 de noviembre de 2020? Honestamente, se sintió como el día más largo del siglo. Estábamos todos pegados a la pantalla viendo cómo los colores cambiaban de rojo a azul y de vuelta a rojo en un baile que parecía no tener fin. Al final, el mapa electoral de Estados Unidos 2020 terminó siendo una de las piezas cartográficas más analizadas de la historia moderna.
No fue solo una victoria de Joe Biden sobre Donald Trump. Fue un terremoto demográfico.
Básicamente, el mapa nos contó una historia de dos países viviendo bajo el mismo techo. Biden logró reconstruir el "Muro Azul" que Hillary Clinton perdió en 2016, pero lo hizo con márgenes que daban miedo de lo estrechos que eran.
Los números fríos que definieron el mapa
Si miramos el resultado final, Biden se llevó 306 votos electorales frente a los 232 de Trump. Curiosamente, es exactamente el mismo número (a la inversa) con el que Trump le ganó a Clinton cuatro años antes. En aquel entonces, Trump lo llamó una "victoria aplastante". En 2020, la narrativa fue distinta, pero los números no mienten.
Joe Biden no solo ganó el Colegio Electoral; arrasó en el voto popular con más de 81 millones de votos. Es el primer candidato en la historia de EE. UU. en superar la barrera de los 80 millones. Trump tampoco se quedó corto, obteniendo 74 millones, lo que demuestra que la movilización fue masiva en ambos bandos. La participación alcanzó el 66.7%, la más alta en 120 años. Una locura.
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El vuelco de los estados clave
Lo que realmente cambió el mapa electoral de Estados Unidos 2020 fueron cinco estados que cambiaron de color.
- Pennsylvania: El estado donde nació Biden fue el que finalmente le dio la llave de la Casa Blanca.
- Michigan y Wisconsin: Estos dos completaron el regreso del Rust Belt al lado demócrata.
- Georgia: Aquí es donde la cosa se puso interesante. No había ganado un demócrata desde Bill Clinton en 1992.
- Arizona: Otro golpe histórico. Un estado tradicionalmente republicano que se tiñó de azul por primera vez desde 1996.
¿Por qué Arizona y Georgia cambiaron de bando?
Mucha gente piensa que fue solo un rechazo a la figura de Trump, pero es más complejo. En Arizona, el crecimiento de la población latina y la migración de personas desde California (que es súper azul) cambiaron la composición del electorado.
En Georgia, el trabajo de organización de base, liderado por figuras como Stacey Abrams, logró que miles de nuevos votantes, especialmente jóvenes y personas de color en los suburbios de Atlanta, salieran a votar. Ya no es el sur conservador de las películas; es un centro tecnológico y cultural en plena ebullición.
Kinda increíble si lo piensas.
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El espejismo del "Red Mirage"
¿Te acuerdas de que Trump iba ganando la noche de la elección? Eso es lo que los analistas llaman el espejismo rojo.
Como la pandemia estaba en su punto más alto, millones de personas votaron por correo. Los demócratas tendieron a usar más esta vía, mientras que los republicanos prefirieron ir en persona el día de la elección. Como los votos presenciales se cuentan primero en muchos estados, el mapa se veía muy rojo al principio.
Cuando empezaron a abrir los sobres del voto por correo... pum. El mapa empezó a azulear. En Pennsylvania, esto tomó días. Fue una tortura para los nervios de cualquiera, pero fue un proceso legal y transparente.
La geografía del voto: Ciudad vs. Campo
Si ves el mapa por condados, verás un mar de rojo con pequeñas islas azules. Esto confunde a mucha gente. "¡Si casi todo el mapa es rojo!", dicen algunos.
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El tema es que la tierra no vota, la gente sí. Los centros urbanos y los suburbios densamente poblados son los que tienen el peso demográfico. Biden ganó en los condados que producen el 70% del PIB de Estados Unidos. Trump domina en las zonas rurales donde hay mucho espacio pero menos densidad de población. Esa brecha entre lo urbano y lo rural es, quizás, la división más profunda que muestra el mapa de 2020.
Lo que el mapa de 2020 nos dice sobre el futuro (2026 y más allá)
Estamos en 2026 y el eco de ese mapa todavía resuena. Aquellos resultados provocaron un proceso de redistribución de distritos (redistricting) masivo tras el Censo de 2020.
Estados como Texas y Florida ganaron escaños en el Congreso porque su población creció (muchos de ellos huyendo de estados azules hacia estados rojos). Por otro lado, California y Nueva York perdieron representación por primera vez en décadas. El mapa electoral es un organismo vivo; cambia cada diez años y lo que pasó en 2020 fue el punto de partida para las batallas que estamos viendo hoy en las elecciones de medio término.
Acciones que puedes tomar para entender mejor el sistema
Si quieres profundizar en cómo estos mapas afectan tu vida o simplemente quieres ser el que más sabe en la cena familiar, aquí tienes unos pasos prácticos:
- Explora los mapas por condado: No te quedes solo con el mapa estatal. Busca herramientas interactivas de sitios como The Cook Political Report o Ballotpedia para ver cómo votó tu propia comunidad.
- Sigue el rastro del dinero y la migración: Mira qué estados están ganando población. Eso te dirá hacia dónde se moverá el poder político en la próxima década.
- Analiza el "redistricting": Investiga cómo se han redibujado los mapas en tu estado después de 2020. A veces, una calle puede ser la diferencia entre un distrito demócrata o republicano.
El mapa electoral de Estados Unidos 2020 no es solo un recuerdo de una elección pasada; es el manual de instrucciones de la política estadounidense actual. Entender sus matices es la única forma de no perderse en el ruido de las noticias de hoy.