Magnesio: Para qué sirve y cómo se toma sin tirar el dinero

Magnesio: Para qué sirve y cómo se toma sin tirar el dinero

Si has entrado en TikTok o Instagram últimamente, seguro que te has topado con alguien jurando que el magnesio le cambió la vida. Dicen que duermen como bebés. Otros aseguran que su ansiedad desapareció por arte de magia. Pero la realidad es un poco más desordenada y, honestamente, bastante más técnica de lo que un video de 30 segundos te permite entender. No todo el magnesio es igual. De hecho, si compras el bote equivocado en la farmacia de la esquina, lo más probable es que acabes visitando el baño más de lo previsto en lugar de relajarte.

Saber para qué sirve y cómo se toma este mineral es la diferencia entre tirar el dinero y realmente mejorar tu salud metabólica.

El magnesio no es un "suplemento" más; es un cofactor en más de 300 reacciones enzimáticas en tu cuerpo. Estamos hablando de la producción de energía, la síntesis de proteínas y hasta la reparación de tu ADN. Básicamente, sin él, tus células se declaran en huelga. Sin embargo, se estima que casi el 50% de la población en países occidentales no llega a los requerimientos mínimos diarios. ¿Por qué? Porque nuestros suelos están agotados y comemos demasiados procesados.


La verdad sobre para qué sirve y cómo se toma según la ciencia

Mucha gente cree que el magnesio es solo para los calambres. Error. Es cierto que ayuda a la función muscular, pero su impacto en el sistema nervioso es lo que realmente lo ha puesto de moda. El magnesio actúa como un "portero" para los receptores NMDA en el cerebro. Estos receptores controlan la excitabilidad neuronal. Si no tienes suficiente magnesio, tus neuronas están constantemente disparando, lo que se traduce en esa sensación de estar "quemado" pero incapaz de desconectar.

El corazón y el azúcar en sangre

No se habla suficiente de esto. El magnesio es vital para el ritmo cardíaco. Ayuda a transportar electrolitos como el calcio y el potasio a través de las membranas celulares. Sin ese equilibrio, aparecen las arritmias. Además, si te preocupa la resistencia a la insulina, el magnesio es tu mejor aliado. Las personas con niveles bajos suelen tener un manejo del azúcar bastante pobre, lo que a la larga facilita ganar peso en la zona abdominal.

El mito de los huesos

Siempre nos dijeron: "toma calcio para los huesos". Pues resulta que el calcio sin magnesio es como un ladrillo sin cemento. El magnesio estimula la hormona calcitonina y ayuda a convertir la vitamina D en su forma activa. Si te atiborras a calcio pero ignoras el magnesio, ese calcio puede acabar en tus arterias en lugar de en tus huesos. Es un riesgo real que muchos médicos ya están empezando a advertir seriamente.

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El laberinto de las formas: No todos los magnesios son iguales

Aquí es donde la mayoría de la gente se equivoca. Vas a la tienda, ves un bote barato de "Óxido de Magnesio" y lo compras. Gran error. El óxido de magnesio tiene una biodisponibilidad bajísima, cerca del 4%. ¿Qué significa esto? Que de cada 100mg, tu cuerpo apenas absorbe 4mg. El resto se queda en tu intestino, atrae agua y... bueno, ya sabes cómo termina eso. Es un laxante fantástico, pero un suplemento de salud pésimo.

Glicinato de magnesio. Es el rey para la ansiedad y el sueño. Está unido a la glicina, un aminoácido relajante. No causa diarrea y cruza muy bien la barrera hematoencefálica. Si buscas para qué sirve y cómo se toma con el objetivo de descansar mejor, esta es tu opción ganadora.

Citrato de magnesio. Muy popular. Es una forma quelada con ácido cítrico. Se absorbe bien, pero tiene un efecto osmótico moderado. Es ideal para quienes sufren de estreñimiento ocasional y quieren mejorar sus niveles generales del mineral al mismo tiempo.

Malato de magnesio. ¿Vives cansado? El ácido málico es un componente clave del ciclo de Krebs (donde se produce la energía celular). Esta versión suele recomendarse para personas con fibromialgia o fatiga crónica. Kinda obvio, ¿no? Si necesitas energía, busca el malato.

Treonato de magnesio. Es el "nuevo" de la clase. Es el único que ha demostrado aumentar significativamente los niveles de magnesio en el fluido cerebroespinal. Se usa para la memoria, el enfoque y para prevenir el deterioro cognitivo. Eso sí, es bastante más caro.

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Cómo y cuándo tomarlo para no fallar

La pregunta del millón: ¿mañana o noche? Depende de lo que busques. Si tomas glicinato para dormir, lo lógico es hacerlo unos 30-60 minutos antes de ir a la cama. Pero si tomas malato para la energía, hacerlo de noche podría darte una lucidez mental que no necesitas a las 11 PM.

La dosis estándar suele rondar los 300-400 mg diarios para adultos. Pero ojo, esto incluye lo que ya comes.

  1. Con comida o sin ella: Generalmente, se recomienda tomarlo con alimentos para evitar cualquier molestia estomacal, aunque las formas queladas (como el bisglicinato) suelen tolerarse perfectamente en ayunas.
  2. Cuidado con el calcio: No tomes dosis altas de calcio y magnesio al mismo tiempo. Compiten por los mismos transportadores en el intestino. Es mejor espaciarlos.
  3. La constancia manda: El magnesio no es como una aspirina que te quita el dolor en 20 minutos. Es más como llenar un depósito que ha estado vacío por años. Puede que no sientas nada los primeros cinco días, pero a las tres semanas notarás que te despiertas menos veces por la noche.

Honestamente, la mayoría de nosotros no necesitamos dosis masivas. El cuerpo es bastante eficiente eliminando el exceso a través de los riñones, a menos que tengas una enfermedad renal preexistente (en cuyo caso, ni se te ocurra suplementar sin ver a un nefrólogo).

Por qué los análisis de sangre normales suelen mentir

Este es un detalle técnico que me parece fascinante y a la vez frustrante. Cuando vas al médico y pides un análisis de magnesio, suelen medir el magnesio sérico. Pero solo el 1% del magnesio de tu cuerpo está en la sangre. El resto está en los huesos y dentro de las células. Tu cuerpo mantendrá ese 1% en sangre a toda costa, incluso "robando" magnesio de tus tejidos para que el corazón no se pare.

Por eso, puedes tener un análisis de sangre "perfecto" y estar severamente deficiente a nivel celular. Los expertos como el Dr. James DiNicolantonio sugieren que el test de magnesio eritrocitario (RBC) es mucho más preciso, aunque no es el que suelen pedir por defecto.

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Señales de que te falta (más allá de los calambres)

Si tienes espasmos en el párpado, ese tic molesto que no para, tu cuerpo te está gritando que necesita magnesio. Lo mismo ocurre con los antojos incontrolables de chocolate (el cacao es rico en magnesio, tu cerebro no es tonto). Otros síntomas menos obvios incluyen la sensibilidad extrema al ruido, la irritabilidad y esa sensación de "piernas inquietas" al acostarte.

Incluso el estrés drena el magnesio. Es un círculo vicioso: el estrés hace que orines más magnesio, y la falta de magnesio te hace más vulnerable al estrés. Básicamente, si tienes una semana de locos en el trabajo, tus reservas van a sufrir.

La dieta: Tu primera línea de defensa

Antes de correr a la farmacia, mira tu plato. Las semillas de calabaza son bombas de magnesio. Las espinacas, las almendras y el chocolate negro (mínimo 70%) también ayudan. Pero siendo realistas, con el ritmo de vida actual y la calidad de los cultivos, a veces la comida no es suficiente para corregir un déficit profundo.

Pasos prácticos para empezar hoy mismo

No te vuelvas loco comprando cinco tipos diferentes. Empieza analizando tu síntoma principal. ¿Es insomnio? Busca bisglicinato. ¿Es estreñimiento y fatiga? Prueba el citrato.

  • Verifica la etiqueta: Asegúrate de que ponga "Magnesium Glycinate" y no "Magnesium Oxide buffered with Glycinate". Muchas marcas baratas mezclan el óxido para abaratar costes pero ponen el nombre bonito en grande.
  • Introduce el suplemento poco a poco: Empieza con media dosis durante tres días para ver cómo reacciona tu sistema digestivo. Si todo va bien, sube a la dosis completa.
  • Evalúa a las 4 semanas: No juzgues el suplemento antes de un mes. El tejido tarda en saturarse. Anota cómo te sientes al despertar y si tus niveles de ansiedad han bajado.
  • Consulta interacciones: Si tomas antibióticos (como tetraciclinas) o medicamentos para la osteoporosis, el magnesio puede interferir con su absorción. Deja pasar al menos dos horas entre uno y otro.

El magnesio es probablemente uno de los suplementos con mejor relación coste-beneficio que existen. Entender para qué sirve y cómo se toma te permite tomar el control de tu sistema nervioso sin depender de soluciones más agresivas. Al final del día, se trata de darle al cuerpo la materia prima que ha perdido por el camino en este mundo moderno tan acelerado.