Los 7 chakras del cuerpo humano y por qué tu energía se siente rara

Los 7 chakras del cuerpo humano y por qué tu energía se siente rara

Seguro te ha pasado. Te levantas un martes cualquiera, has dormido ocho horas, pero sientes un peso extraño en el pecho o una neblina mental que no se quita ni con tres cafés. No es solo cansancio físico. A veces, es algo más sutil. Aquí es donde entran los 7 chakras del cuerpo humano, un concepto que viene de las tradiciones védicas de la India (específicamente de los Upanishads) y que, honestamente, solemos malinterpretar bastante en Occidente.

No son luces de colores flotando físicamente en tu columna. No los vas a ver en una radiografía. Piénsalos más bien como centros de procesamiento de datos para tu energía vital o prana. Cuando uno de estos "puntos de acceso" se bloquea o se sobrecarga, el sistema entero empieza a dar errores de lectura. Es como tener fibra óptica pero con un router de hace diez años.

El sistema de los 7 chakras del cuerpo humano: Más allá del mito

La mayoría de la gente cree que los chakras son algo "New Age", pero la realidad es que el concepto tiene miles de años. En el sistema tradicional hindú, se describen como ruedas (eso significa chakra en sánscrito) que giran. Si giran bien, te sientes fluido. Si se estancan, te sientes... bueno, como te sientes hoy.

Mucha gente se obsesiona con abrirlos todos a la vez. Error. Es como intentar correr una maratón sin saber gatear. Hay una jerarquía lógica. Si tu base es inestable, de nada sirve intentar conectar con el "universo" a través del séptimo chakra porque te vas a marear.

El primer escalón: Muladhara o el instinto de supervivencia

El primer centro de los 7 chakras del cuerpo humano es el Chakra Raíz. Está ahí abajo, en la base de la columna, cerca del perineo. Su color es el rojo. Básicamente, se encarga de que te sientas seguro. ¿Tienes comida? ¿Tienes techo? ¿Sientes que perteneces a algún lugar? Si te pasas el día ansioso por el dinero o con miedo al futuro, tu Muladhara está gritando.

Cuando este chakra está equilibrado, tienes los pies en la tierra. Literalmente. La gente con un Muladhara fuerte suele ser muy práctica. No se pierden en fantasías; resuelven. Pero si está bloqueado, aparece el miedo paralizante. Es esa sensación de que el suelo se te va a mover en cualquier momento.

Svadhisthana: Donde vive el deseo (y la culpa)

Subimos un poco, justo debajo del ombligo. El chakra sacro. Es naranja. Aquí es donde se cocina la creatividad, el placer y la sexualidad. Es un centro de agua. Movimiento puro. Si te sientes rígido, tanto física como mentalmente, puede que este sea el problema.

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Mucha gente tiene este chakra hecho un nudo por la culpa. Nos han enseñado que el placer es malo o que ser creativo es una pérdida de tiempo si no genera dinero. Svadhisthana te pide que disfrutes. Que pintes, que bailes, que tengas una vida sexual sana. Sin él, la vida se vuelve gris y mecánica. Básicamente te conviertes en un robot que solo cumple tareas.

El motor central: Manipura

Llegamos al plexo solar. Color amarillo. Este es tu sol interno. Es el poder personal. ¿Sabes esa gente que entra en una habitación y todo el mundo lo nota sin que digan una palabra? Tienen un Manipura de hierro. Se trata de la voluntad.

Si te cuesta decir "no" o si dejas que otros decidan por ti qué vas a cenar o en qué vas a trabajar, este chakra está débil. Por el contrario, si eres un tirano que necesita controlarlo todo, lo tienes hiperactivo. El equilibrio aquí es la autoconfianza tranquila. No necesitas gritar para que te escuchen.


El puente entre lo físico y lo espiritual

A partir de aquí, la cosa se pone interesante. Los tres primeros chakras son "terrenales". Se ocupan de sobrevivir, reproducirse y mandar. Pero el cuarto chakra, Anahata, es el puente.

Anahata: El corazón no solo bombea sangre

Ubicado en el centro del pecho, el chakra del corazón es verde (aunque a veces se asocia con el rosa en contextos terapéuticos). No es solo amor romántico de película de domingo. Es compasión. Hacia los demás, sí, pero sobre todo hacia ti mismo.

Es curioso, pero es el chakra que más solemos cerrar por protección. Si te han roto el corazón o te han traicionado, lo más normal es poner una armadura. El problema es que esa armadura también te impide sentir lo bueno. Un Anahata bloqueado se siente como un vacío en el pecho o una incapacidad total para perdonar. Y ojo, perdonar no es olvidar, es soltar el lastre para que tú puedas seguir caminando.

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Vishuddha: Di tu verdad aunque te tiemble la voz

El chakra de la garganta. Azul claro. Se trata de la comunicación. Pero no de hablar por hablar (que de eso ya hay mucho), sino de la expresión de tu verdad interna. ¿Dices lo que piensas o dices lo que los demás quieren oír?

Cuando no dices lo que sientes, a veces terminas con nudos en la garganta o problemas de tiroides. No es magia, es somatización pura. Vishuddha también tiene que ver con la escucha. Si hablas demasiado y no escuchas nada, este centro está descompensado. La comunicación es un baile de dos.

Los centros superiores: Intuición y conexión

Llegamos a la zona "mística" de los 7 chakras del cuerpo humano. Aquí los nombres se vuelven más complejos y las sensaciones más sutiles.

Ajna: El tercer ojo

Está en el entrecejo. Color índigo. Es la intuición. No es ver el futuro, es ver lo que está pasando realmente debajo de la superficie. Es ese "pálpito" que te dice que no te fíes de alguien o que ese negocio no va a salir bien aunque el Excel diga lo contrario.

Si vives demasiado en tu cabeza, analizando cada pequeño detalle con lógica fría, estás ignorando tu Ajna. La gente con este chakra abierto suele tener sueños muy lúcidos y una gran capacidad de visualización. Son esos que "conectan los puntos" antes que el resto.

Sahasrara: La corona

En la coronilla. Violeta o blanco. Es la conexión con algo más grande que nosotros. Llámalo Dios, Universo, Conciencia Colectiva o simplemente "el todo". Es el estado de unidad.

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Honestamente, la mayoría de los mortales no tenemos este chakra abierto al 100% todo el tiempo. Se manifiesta en momentos fugaces: cuando ves un atardecer increíble y sientes que todo está bien, o cuando meditas y pierdes la noción del tiempo. Es el fin de la dualidad. Ya no hay "yo" y "ellos", solo hay existencia.

Cómo saber cuál tienes bloqueado (Sin ir de gurú)

No necesitas un escáner cuántico. A veces basta con observar tus patrones de conducta. Si siempre tienes problemas de dinero, mira tu Raíz. Si te cuesta ser creativo, mira tu Sacro. Si eres un adicto al trabajo que no sabe relajarse, tu Plexo Solar está pidiendo auxilio.

Existen técnicas reales y prácticas para trabajar los 7 chakras del cuerpo humano sin volverse loco:

  • Plexo Solar (Manipura): Haz ejercicio de alta intensidad o simplemente toma el sol 15 minutos al día. El fuego necesita fuego.
  • Corazón (Anahata): Practica la gratitud. Suena a cliché, pero escribir tres cosas buenas que te pasaron hoy cambia la química de tu pecho.
  • Garganta (Vishuddha): Canta. En la ducha, en el coche, donde sea. Vibra tus cuerdas vocales.
  • Raíz (Muladhara): Camina descalzo por la hierba o la arena. Se llama earthing y hay estudios que sugieren que ayuda a regular el cortisol.

La ciencia y los chakras: ¿Hay algo de verdad?

Es importante ser escépticos pero abiertos. La ciencia moderna no reconoce los "chakras" como órganos, pero sí reconoce los plexos nerviosos. Curiosamente, la ubicación de los chakras coincide casi exactamente con los principales centros nerviosos y glándulas endocrinas del cuerpo.

El chakra raíz coincide con el plexo coccígeo. El plexo solar con el páncreas y las glándulas suprarrenales. El corazón con el timo. La garganta con la tiroides. El tercer ojo con la glándula pineal.

¿Es casualidad? Probablemente no. Los antiguos no tenían microscopios, pero tenían una capacidad de observación interna asombrosa. Entendieron que ciertas zonas del cuerpo concentraban funciones emocionales y biológicas específicas. Hoy, la medicina psicosomática estudia precisamente cómo nuestras emociones afectan a esos centros glandulares. No es magia, es biología aplicada.

Pasos prácticos para empezar hoy mismo

Si sientes que tu energía está por los suelos, no intentes "arreglar" los siete a la vez. Es agotador y contraproducente. Empieza por los cimientos.

  1. Enraízate primero. Si no tienes estabilidad emocional o financiera, olvídate de la meditación trascendental por ahora. Come alimentos que crezcan bajo tierra (patatas, zanahorias), camina y pon orden en tu casa. Un espacio físico limpio ayuda a un chakra raíz limpio.
  2. Identifica tu nudo principal. ¿Es el miedo? (Raíz). ¿Es la vergüenza? (Sacro). ¿Es la falta de propósito? (Corazón). Ataca solo uno durante una semana.
  3. Usa el sonido. Cada chakra tiene un mantra "semilla" (Bija Mantra). El de la raíz es LAM, el del corazón es YAM. No hace falta que seas un monje; simplemente siéntate en silencio y repite el sonido. La vibración física ayuda a desbloquear la tensión en esas áreas específicas.

Entender los 7 chakras del cuerpo humano no es convertirse en un místico de la noche a la mañana. Es simplemente tener un mapa. Un mapa de por qué te sientes como te sientes y qué palancas puedes mover para volver a tu centro. Al final del día, se trata de equilibrio. Ni tan terrenal que te olvides de tu espíritu, ni tan espiritual que te olvides de pagar el alquiler.