Greg Abbott no es de los que se guardan sus creencias en el bolsillo cuando se sube al podio. De hecho, si has seguido la política en Austin durante la última década, sabrás que la religión no es solo un accesorio para él; es el motor. Pero, ¿exactamente que dijo el gobernador de Texas sobre Dios en los momentos más críticos de su mandato? No fue una sola frase. Ha sido un goteo constante de declaraciones que vinculan la libertad religiosa, el destino de Texas y, a veces, incluso la respuesta ante tragedias nacionales con una visión profundamente providencialista.
Texas es un estado donde la fe pesa. Mucho. Por eso, cuando Abbott habla de Dios, no lo hace en un vacío. Lo hace ante una audiencia que, en su gran mayoría, espera que su líder tenga una brújula moral alineada con el cristianismo tradicional.
La fe como escudo tras la tragedia de Uvalde
Tras el tiroteo en la escuela primaria Robb en Uvalde, el mundo entero miraba a Texas buscando respuestas políticas. Sin embargo, Abbott giró la conversación hacia un plano espiritual que dejó a muchos sorprendidos y a otros tantos asintiendo con la cabeza. Dijo, básicamente, que el problema no eran solo las leyes de armas, sino un alejamiento de Dios.
Abbott ha insistido en que "el mal" es una fuerza real en el mundo. En conferencias de prensa posteriores a masacres, su retórica a menudo se centra en la necesidad de sanación espiritual. Para él, la política no puede arreglar un "corazón roto" o una "mente malvada" sin la intervención divina. Esto genera un debate encendido. ¿Es una forma de evadir la responsabilidad legislativa o es una expresión sincera de su cosmovisión?
Honestamente, para Abbott, ambas cosas parecen estar entrelazadas. Él cree que Texas es un lugar bendecido, pero que esa bendición requiere una adherencia a principios que él considera divinos. No es raro escucharlo decir que "Dios bendiga a Texas" no como un eslogan publicitario, sino como una oración de protección real frente a lo que él denomina la decadencia moral de la sociedad moderna.
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El discurso en la Universidad de Notre Dame
Si quieres entender realmente la profundidad de lo que piensa, hay que mirar su discurso en la Universidad de Notre Dame. Fue un momento clave. Allí, Abbott fue mucho más allá de los puntos de discusión habituales de Fox News. Habló sobre cómo su accidente —aquel que lo dejó en silla de ruedas en 1984 cuando un roble le cayó encima mientras corría— fue el punto de inflexión en su relación con el Creador.
Dijo que en ese momento de oscuridad absoluta, su fe se fortaleció. Abbott suele explicar que su discapacidad no fue un castigo, sino un camino diseñado por Dios para ponerlo en la posición de liderazgo que ocupa hoy. Es una narrativa de superación poderosa. "Nuestra vida no se define por los desafíos que enfrentamos, sino por cómo respondemos a ellos con la ayuda de Dios", ha mencionado en diversas variantes a lo largo de los años.
Esta perspectiva influye en todo: desde cómo maneja la frontera hasta sus políticas sobre el aborto. Para él, defender la vida desde la concepción es cumplir un mandato divino. No es solo una postura partidista; en su mente, es una obligación ante el Creador de la vida.
La defensa de la libertad religiosa y la Ley "Save Chick-fil-A"
En 2019, Texas aprobó la SB 1978, conocida popularmente como la ley "Save Chick-fil-A". Al firmarla, lo que el gobernador de Texas dijo sobre Dios y la libertad de culto fue bastante tajante. Afirmó que ningún ciudadano debería ser discriminado por sus creencias religiosas o por apoyar organizaciones que mantienen valores tradicionales.
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Abbott ve al gobierno, especialmente al gobierno federal, como una amenaza potencial para la práctica de la fe. Ha sido muy vocal sobre el hecho de que Texas debe ser un baluarte donde las personas puedan vivir sus creencias sin miedo a represalias legales. Esto lo ha llevado a enfrentamientos directos con ciudades más liberales como Austin o Houston, donde las ordenanzas locales a veces chocan con esta visión estatal de libertad religiosa absoluta.
- Él cree que la libertad de culto es el derecho fundamental número uno.
- Considera que los valores judeocristianos son los que hicieron grande a Estados Unidos.
- Ha utilizado las redes sociales para citar versículos bíblicos en momentos de desastre natural, reforzando la idea de que la resiliencia texana es un regalo de Dios.
El papel de la oración en el gobierno estatal
¿Alguna vez has visto un "Día de Oración" oficial en Texas? Abbott los convoca con regularidad. No es solo un gesto simbólico para la foto. En sus proclamas, suele escribir que "la soberanía de Dios" es reconocida por el pueblo de Texas y que es necesario buscar la guía divina para tomar decisiones gubernamentales acertadas.
Kinda loco si lo piensas desde una perspectiva estrictamente secular, pero en el "Bible Belt", esto es pan de cada día. Abbott argumenta que separar la fe de la política es imposible porque un líder no puede desprenderse de su alma al entrar a la oficina. Durante la pandemia de COVID-19, este tema se volvió explosivo. Mientras otros estados cerraban iglesias, Abbott luchó por mantenerlas abiertas como "servicios esenciales". Su razonamiento fue simple: en tiempos de crisis, la gente necesita a Dios más que nunca, y el gobierno no tiene el derecho de cerrar las puertas de la casa de oración.
La controversia y las críticas: ¿Usa Abbott la religión como herramienta?
No todo el mundo en Texas está de acuerdo con esta mezcla de Biblia y boletín oficial. Críticos y grupos de derechos civiles sostienen que lo que dice el gobernador de Texas sobre Dios a veces excluye a los tejanos que no son cristianos o que son ateos. Argumentan que usar la "voluntad de Dios" para justificar leyes que restringen derechos —como el acceso al aborto o los derechos LGBTQ+— es peligroso en una democracia pluralista.
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Sin embargo, a Abbott parece no importarle mucho esa crítica específica. Él se ve a sí mismo como un defensor de la mayoría silenciosa que siente que sus valores están bajo ataque. Ha llegado a decir que la fe es lo que da esperanza a las familias que lo han perdido todo en huracanes como Harvey. En esos momentos, su mensaje es claro: el gobierno ayuda, pero la fuerza real viene de arriba.
¿Qué significa esto para el futuro de Texas?
La influencia de la fe en el discurso de Abbott no va a desaparecer. Al contrario, parece intensificarse a medida que Texas se convierte en el epicentro de batallas culturales nacionales. Cuando habla de la frontera, a menudo menciona la "santidad de la soberanía" y la protección de las familias, conceptos que él ancla en sus valores cristianos.
Si estás tratando de entender la política de Texas, no puedes ignorar la teología de su gobernador. Es el lente a través del cual ve la justicia, la ley y la responsabilidad personal. No es solo retórica electoral; es su identidad. Para bien o para mal, la Texas de Abbott es una Texas que reza, y eso se refleja en cada firma que estampa en una ley.
Pasos prácticos para entender el impacto de este discurso
Para aquellos interesados en profundizar en cómo estas declaraciones se convierten en leyes reales, aquí hay algunas acciones concretas:
- Revisa las proclamas oficiales: Entra al sitio web oficial del Gobernador de Texas y busca las proclamas del "Día de la Oración". Verás el lenguaje teológico exacto que utiliza.
- Analiza la legislación SB 8: Lee los fundamentos de la Ley de Latido del Corazón de Texas. Ahí verás cómo los conceptos de "vida otorgada por Dios" se traducen en lenguaje legal restrictivo.
- Sigue sus redes en fechas religiosas: Abbott es muy activo durante la Semana Santa y Navidad, no solo enviando saludos, sino explicando cómo su fe guía su política actual.
- Compara con otros líderes: Mira la diferencia entre el discurso de fe de Abbott y el de líderes de otros estados. Notarás que en Texas, la fe se presenta como una "armadura" contra el cambio cultural, no solo como una creencia privada.
La realidad es que el gobernador ha construido un puente sólido entre su base electoral y su oficina mediante el uso de un lenguaje espiritual compartido. Al final del día, lo que Abbott dice sobre Dios es un reflejo de lo que una gran parte de Texas cree sobre sí misma: que son un pueblo bajo un mandato divino de libertad y resistencia.