Lo que nadie te dice sobre los partidos del América 2024: Bicampeonato y drama

Lo que nadie te dice sobre los partidos del América 2024: Bicampeonato y drama

El Club América no es para cualquiera. O lo amas con una pasión desbordante o simplemente no puedes ver ni la sombra del vuelo del águila. Pero si hablamos de los partidos del América 2024, tenemos que quitarnos la camiseta un segundo y reconocer que fue un año que desafió toda lógica deportiva en la Liga MX. Fue, básicamente, el año en que André Jardine se graduó como el arquitecto de una época dorada que pocos veían venir con tanta fuerza.

Ganar es difícil. Repetir es una hazaña.

2024 arrancó con una presión asfixiante sobre el nido de Coapa. El título del Apertura 2023 todavía se sentía fresco, pero en el fútbol mexicano, el éxito es un producto con fecha de caducidad inmediata. La afición no quería "un buen torneo". Querían la 15. Y la consiguieron de una forma que dejó a medio México con la boca abierta y a la otra mitad buscando excusas en el arbitraje, como ya es costumbre.

El camino tortuoso hacia la gloria del Clausura 2024

No todo fue color de rosa. Honestamente, hubo momentos en los que el equipo parecía fundido. El calendario de los partidos del América 2024 fue una absoluta pesadilla logística. Entre la Liga MX y la naciente (y criticada) Leagues Cup, además de la Champions Cup de la Concacaf, los jugadores volaron más kilómetros que un piloto comercial.

La fase regular del Clausura 2024 fue un ejercicio de pragmatismo. Jardine entendió que no necesitaba golear cada fin de semana; necesitaba gestionar el fondo físico de piezas clave como Álvaro Fidalgo y Diego Valdés. Recuerdo aquel partido contra Pachuca en la Concachampions donde las piernas simplemente no dieron más. Fue un golpe de realidad. Perder ese torneo dolió, pero quizás fue el combustible necesario para enfocarse totalmente en la liga.

La Liguilla fue otro boleto. Los cuartos de final contra Pachuca (otra vez los Tuzos) fueron un suplicio. Se avanzó por la posición en la tabla tras un global de 2-2 que dejó muchísimas dudas. Pero así es el América. Cuando parece que está contra las cuerdas, alguien saca un destello de genio. En semifinales, el Clásico Nacional contra Chivas paralizó al país. Un 1-0 global que supo a gloria, no por lo espectacular, sino por la solidez defensiva que Israel Reyes y Sebastián Cáceres mostraron.

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El 26 de mayo y la polémica que nunca muere

Llegó la final contra Cruz Azul. La repetición de la final del 2013 y 2018. El ambiente en el Estadio Azteca aquel 26 de mayo estaba cargado de una electricidad que podías sentir en la punta de los dedos. El partido de ida en el Estadio Ciudad de los Deportes terminó 1-1, dejando todo abierto para la vuelta.

Luego vino "el momento". El penal sobre Henry Martín.

¿Fue penal? Si le preguntas a un aficionado de La Máquina, te dirá que Rotondi apenas lo tocó. Si le preguntas a un americanista, te dirá que es una falta clara que impide la progresión. El árbitro Marco Antonio Ortiz fue al VAR, revisó y mantuvo su decisión. Henry no falló. El 1-0 (2-1 global) le dio al América su título número 15 y el histórico bicampeonato en torneos cortos, algo que solo Pumas, León y Atlas habían logrado antes.

Fue un partido sufrido. Malagón se vistió de héroe sacando pelotas imposibles que ya se coreaban como gol. Sin Luis Malagón, honestamente, la historia de los partidos del América 2024 sería radicalmente distinta. Es, hoy por hoy, el mejor portero de México y lo demostró cuando las papas quemaban.

La mudanza y el extraño semestre del Apertura 2024

Con el Estadio Azteca cerrando sus puertas para las remodelaciones de cara al Mundial 2026, el América se convirtió en un nómada. Jugar en el Estadio Ciudad de los Deportes se sintió raro. La afición no conectó de la misma forma al principio. Se sentía como si estuvieran jugando en casa ajena, y los resultados iniciales lo reflejaron.

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El equipo sufrió bajas sensibles. La salida de Julián Quiñones al fútbol árabe dejó un hueco enorme en la banda izquierda. Brian Rodríguez intentó llenarlo, pero la inconsistencia es su segundo nombre. A pesar de eso, el equipo se mantuvo competitivo.

Los partidos del América 2024 en el segundo semestre fueron una montaña rusa. Hubo derrotas humillantes, como aquel 4-1 frente a Cruz Azul que hizo que muchos detractores dijeran que el ciclo de Jardine estaba acabado. Pero el "Ame" nunca está muerto. La llegada de refuerzos como Rodrigo Aguirre le dio un aire nuevo al ataque. "El Búfalo" conectó con la grada de inmediato, aportando una garra que a veces le faltaba al equipo cuando Valdés no estaba en su día.

Claves tácticas que definieron el año

  1. La salida limpia: Jonathan dos Santos se convirtió en el metrónomo. Si "Jona" estaba bien, el América fluía. Si lo encimaban, el equipo sufría para saltar líneas.
  2. Amplitud con laterales: La irrupción de Cristian Borja y la consolidación de Kevin Álvarez (cuando las lesiones lo dejaron) fueron vitales para ensanchar el campo.
  3. Presión tras pérdida: Fue el sello de Jardine. Perder la bola y recuperarla en menos de cinco segundos en campo rival.

¿Qué nos dicen los números reales?

Si analizamos fríamente, el América terminó el año futbolístico como el equipo con la mejor ofensiva y una de las defensas más sólidas, a pesar de las rotaciones constantes. No fue suerte. Fue una planeación de plantilla donde el "suplente" podría ser titular en cualquier otro equipo de la liga.

Nombres como el "Chicote" Calderón, que llegó entre abucheos por su pasado rojiblanco, terminaron siendo fundamentales. Se ganó el respeto a base de kilómetros recorridos y centros precisos. Es un ejemplo de cómo la gestión de grupo de Jardine transformó a jugadores "desechados" en piezas de campeonato.

El impacto en la selección nacional

Mucho de lo que pasó en los partidos del América 2024 se trasladó al Tri. La base americanista tomó el control de la Selección Mexicana. Henry, Malagón e Israel Reyes se volvieron habituales. Esto generó un desgaste extra, claro. Pero también le dio al club un estatus de "base de la selección" que no tenía con tanta fuerza desde los años 80.

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Es curioso ver cómo la narrativa nacional cambia según le vaya al América. Cuando el equipo gana, se habla de una liga "centralizada". Cuando pierde, se dice que es el fin de una era. La realidad es que el 2024 demostró que la institución está un escalón por encima en cuanto a resiliencia mental. Perder una semifinal de Concachampions y ganar la liga semanas después requiere una fuerza psicológica brutal.

Lo que viene para el aficionado azulcrema

Si eres de los que sigue cada minuto de los partidos del América 2024, ya sabes que el descanso no existe. El 2025 asoma con el Mundial de Clubes y la búsqueda del tricampeonato, algo que nadie ha hecho en la era profesional de los torneos cortos en México.

El equipo necesita rejuvenecer ciertas zonas. La defensa central sigue siendo un dolor de cabeza cuando Cáceres no está disponible por sus constantes llamados a la selección uruguaya. Néstor Araujo ha cumplido, pero la velocidad ya no es su fuerte. Se necesita sangre nueva ahí si quieren competir contra los gigantes de Europa o Sudamérica en el escenario mundial.

Pasos a seguir para estar al día

Para no perderte nada de lo que resta de esta narrativa histórica, lo ideal es monitorear los cambios de sede. El Estadio Ciudad de los Deportes no es definitivo y se ha hablado de llevar partidos al interior de la república o incluso a Estados Unidos para aprovechar el mercado de la nostalgia.

  • Revisa el calendario oficial: Las fechas suelen cambiar por compromisos televisivos apenas 10 días antes del encuentro.
  • Sigue las altas y bajas: El mercado de invierno será movido. Se rumorean salidas hacia Europa de piezas jóvenes.
  • Analiza el rendimiento físico: Con tantos torneos, las lesiones musculares son el enemigo número uno. El equipo médico del club tendrá tanto trabajo como el cuerpo técnico.

El 2024 quedará en los libros como el año en que el América se despegó definitivamente de sus perseguidores inmediatos en títulos de liga. Fue el año del vuelo más alto, pero también el de los aterrizajes forzosos que obligaron al equipo a reinventarse sobre la marcha. Al final del día, te guste o no, el fútbol mexicano sigue girando alrededor de lo que sucede en el nido de Coapa.