Lo que nadie te dice sobre los partidos de la selección de guatemala y el camino al Mundial 2026

Lo que nadie te dice sobre los partidos de la selección de guatemala y el camino al Mundial 2026

La realidad golpea fuerte. Si sos guatemalteco, sabés que seguir a la Azul y Blanco no es para cardíacos ni para gente que busca lógica pura en el fútbol. Es una montaña rusa emocional. Un día le ganamos a una isla del Caribe por cinco goles y al siguiente estamos sufriendo para dar tres pases seguidos en el Doroteo Guamuch Flores. Pero algo cambió. Hay un aire distinto en el ambiente. Los partidos de la selección de guatemala ya no se sienten como un simple trámite para quedar eliminados en la primera ronda; ahora hay una estructura, un plan liderado por Luis Fernando Tena y, sobre todo, una oportunidad histórica por la ausencia de los "gigantes" de la CONCACAF en la eliminatoria.

Es que mirá, con México, Estados Unidos y Canadá ya clasificados por ser anfitriones, el camino está más despejado que nunca. No digo que sea fácil. Jamás lo es para nosotros. Pero la posibilidad de ver a la Bicolor en una Copa del Mundo dejó de ser un sueño de borrachos para convertirse en un objetivo matemático real.

El peso de la localía en el Mateo Flores

Jugar en casa es otra historia. El Estadio Nacional Doroteo Guamuch Flores tiene esa mística vieja, ese olor a grama mojada y a historia de "casi clasificamos". Cuando se anuncian los partidos de la selección de guatemala en la zona 5, la ciudad se paraliza. Literalmente. El tráfico se vuelve un caos peor de lo normal y la marea azul inunda los alrededores.

¿Por qué importa tanto esto? Porque el jugador guatemalteco se crece con el grito de la gente, pero también siente una presión asfixiante. Hemos visto a grandes talentos "arrugarse" cuando las papas queman y el estadio entero exige un gol al minuto 10. Tena ha intentado blindar al grupo. El técnico mexicano, con esa parsimonia que lo caracteriza, le ha dado una madurez táctica que antes no teníamos. Ya no somos ese equipo que salía a lo loco y terminaba goleado por una contra mal parada. Ahora, Guatemala intenta tener el balón. A veces aburre, sí. A veces parece que juegan para atrás demasiado, pero es control. Y en las eliminatorias de la CONCACAF, el control vale oro.

La irrupción de los "Legionarios" y el cambio de chip

Hace diez años, tener un jugador en el extranjero era un evento nacional. Hoy, la lista de convocados para los partidos de la selección de guatemala tiene nombres que juegan en ligas competitivas. Nicholas Hagen en la MLS, Aaron Herrera dándole una salida limpia por la banda derecha, y por supuesto, Nathaniel Mendez-Laing aportando esa potencia física que suele faltar en el biotipo del jugador local.

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Mendez-Laing es un caso curioso. Su llegada generó dudas en los más puristas. "Que si no habla español", "que si no siente la camisola". Tonterías. El tipo corre cada bola como si fuera la última y su jerarquía en el Derby County se nota a kilómetros. Ese roce internacional es lo que te permite ganar partidos cerrados contra equipos como Curazao o Trinidad y Tobago, que físicamente suelen pasarnos por encima.

La mezcla es interesante. Tenés la garra de los jugadores de Municipal y Comunicaciones, que conocen el barro de la liga local, combinada con la visión de quienes ven el fútbol desde otra perspectiva profesional. José "el Caballo" Morales o el empuje de Rubio Rubín arriba son piezas que antes no encajaban y ahora parecen tener un sentido dentro del 4-2-3-1 que suele plantar el "Flaco" Tena.

El calendario que define nuestro destino

No podemos ignorar los números. La eliminatoria hacia el 2026 tiene un formato que castiga la irregularidad. Guatemala quedó sembrada en un grupo donde la lógica dicta que debe pasar sin despeinarse, pero esto es Centroamérica. Aquí nada es lógico. Los partidos de la selección de guatemala contra equipos como República Dominicana o Jamaica son los que realmente miden de qué estamos hechos.

Si revisamos los enfrentamientos recientes, hay una tendencia a la mejoría defensiva. Ya no somos un coladero. El orden táctico es la prioridad absoluta. Guatemala ha aprendido a sufrir. A veces ganamos 1-0 con un gol agónico y, honestamente, a estas alturas a nadie le importa el "Joga Bonito". Queremos puntos. Queremos estar en la hexagonal final —o el formato que inventen ahora— y pelear ese cupo directo.

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La Nations League también ha servido de laboratorio. Aunque muchos la ven como un torneo molesto, para Guatemala ha sido la forma de foguearse con rivales de nivel similar o superior de forma constante. Ya no pasamos seis meses sin jugar. Esa inactividad era la que mataba los procesos anteriores. Ahora hay ritmo. Hay una base de 15 o 18 jugadores que ya se conocen de memoria.

Lo que falta por pulir: El gol y la concentración

A pesar del optimismo, no todo es color de rosa. La falta de un "nueve" matador sigue siendo el talón de Aquiles. Rubio Rubín hace un trabajo de desgaste increíble, baja a pivotear, arrastra marcas, pero a veces falta ese instinto asesino que tenía el "Pescado" Ruiz. Carlos Ruiz nos malacostumbró a que media oportunidad era un gol. Ahora necesitamos generar cinco para meter una.

Y luego está la concentración en los últimos minutos. Es un mal histórico. Parece que al minuto 85 se nos apaga el interruptor. En los partidos de la selección de guatemala, los cierres suelen ser traumáticos. Se han perdido puntos vitales por errores infantiles en salidas o por perder la marca en un tiro de esquina. Si Tena logra erradicar ese pánico escénico final, estamos del otro lado.

Cómo seguir a la Azul y Blanco sin morir en el intento

Si vas a seguir los partidos de la selección de guatemala, hacelo con criterio. No te dejes llevar por el triunfalismo de la prensa deportiva local que un día los pone en el pedestal y al otro pide que echen a todos.

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  • Analizá los contextos: No es lo mismo jugar en el calor de San Pedro Sula o la humedad de una isla caribeña que en la altitud de la Ciudad de Guatemala.
  • Mirá el banco: La profundidad de la plantilla ha mejorado. Fijate quién entra de cambio; ahí es donde se están ganando los partidos últimamente.
  • Ojo a la cantera: Hay jóvenes pidiendo pista. El recambio generacional es necesario y tipos como Olger Escobar muestran que hay futuro más allá de los nombres de siempre.

La eliminatoria es larga. Muy larga. Habrá derrotas dolorosas, seguramente. Pero por primera vez en mucho tiempo, la Selección de Guatemala no parece un grupo de desconocidos corriendo detrás de una pelota, sino un equipo de fútbol con una identidad definida.

Para estar al día, lo mejor es seguir las redes oficiales de la FEDEFUT, pero también contrastar con analistas independientes que no tengan miedo de decir cuando se juega mal. La crítica constructiva es parte del crecimiento. No se trata solo de ponerse la camisola y gritar, sino de entender por qué se gana o por qué se pierde. El camino al 2026 está trazado. Depende de nosotros no salirnos de la carretera en la primera curva.

Acciones recomendadas para la afición:

  1. Asegurar entradas con antelación: Los partidos eliminatorios en el Doroteo Guamuch se agotan en horas. Usá las plataformas oficiales de preventa para evitar la reventa excesiva.
  2. Monitorear el Ranking FIFA: Aunque parezca solo un número, influye en los sorteos y emparejamientos futuros. Cada partido amistoso cuenta.
  3. Seguir el desempeño de los legionarios: El nivel de la selección sube si ellos están en ritmo en sus clubes de la MLS, Europa o ligas centroamericanas.
  4. Mantener el apoyo en las malas: La estabilidad del proceso de Tena depende mucho de la paciencia del público y la directiva. No pidamos procesos largos si a la primera derrota queremos quemar el estadio.