Fue una locura. Sinceramente, si alguien te decía en junio que íbamos a ver el nivel de fútbol que vimos en Alemania, probablemente no le creías. Los partidos de Eurocopa 2024 no fueron solo noventa minutos de gente corriendo tras una pelota; fueron una radiografía perfecta de hacia dónde va el deporte rey. Vimos caer a gigantes. Vimos a chavales de 16 años hacer cosas que veteranos de mil batallas ni sueñan.
España ganó. Eso ya lo sabemos todos. Pero la forma en que lo hizo, ganando absolutamente todos sus encuentros, es algo que no pasaba hace décadas. Rodri, Fabián Ruiz y ese chaval llamado Lamine Yamal convirtieron cada estadio alemán en su patio de recreo particular.
El caos táctico de los partidos de Eurocopa 2024
Mucha gente piensa que el fútbol moderno es aburrido. Posesión infinita, pases laterales, miedo a perder. Pues mira, esta Eurocopa mandó ese guion a la basura casi desde el primer día. Los partidos de Eurocopa 2024 destacaron por algo que los analistas llaman "transiciones verticales", que básicamente es un nombre técnico para decir "vamos a portería como si no hubiera un mañana".
Alemania, la anfitriona, empezó asustando. Ese 5-1 a Escocia fue una declaración de intenciones. Musiala y Wirtz jugaban como si estuvieran en el FIFA, moviéndose entre líneas de una forma que mareaba a cualquiera. Pero luego te encontrabas con partidos como los de Francia o Inglaterra. Qué pesadez, ¿no? Equipos con plantillas de mil millones de euros que jugaban a verlas venir. Southgate y Deschamps recibieron críticas feroces, y con razón. Ganaban, sí, pero ver sus partidos era como ver pintura secarse en comparación con la alegría de los equipos de Luis de la Fuente.
¿Te acuerdas del Georgia contra Portugal? Eso fue puro cine. Un equipo debutante, con un portero como Mamardashvili que parecía tener ocho brazos, ganándole a la Portugal de Cristiano Ronaldo. Esos son los momentos que hacen que estos torneos valgan la pena. No se trata solo del trofeo; se trata de la narrativa del David contra Goliat que se repitió en varios partidos de Eurocopa 2024.
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España y el fin del "Tiki-Taka" aburrido
España cambió el chip. Ya no era sobar el balón por sobarlo. Luis de la Fuente entendió que para ganar en 2024 necesitas extremos que muerdan. Nico Williams y Lamine Yamal. Dos nombres que los laterales rivales van a ver en sus pesadillas durante años.
El partido contra Alemania en cuartos de final fue, posiblemente, el mejor de todo el torneo. Fue una final anticipada. Tensión, prórroga, el gol de Merino en el último suspiro... Fue fútbol en estado puro. Ahí se decidió quién iba a ser el campeón, aunque luego hubiera que despachar a Francia e Inglaterra.
Hablemos de Francia. Mbappé no estuvo. Entre la máscara, el golpe en la nariz y que físicamente no parecía él, los partidos de Eurocopa 2024 de los "bleus" fueron decepcionantes. Dependían de un chispazo de calidad o de un error rival. Y contra España, eso no te sirve. Cuando Lamine puso ese balón en la escuadra en semifinales, el mundo entero se quedó mudo. Tenía 16 años. 16. A esa edad yo estaba preocupado por el examen de matemáticas, no por meter a mi país en una final continental.
La decepción de los grandes nombres
No todo fue bonito. Hubo cosas que, honestamente, dolieron de ver.
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- Cristiano Ronaldo: Se le vio frustrado. Quería su gol, lo buscó de todas las formas, pero el tiempo no perdona a nadie. Su llanto tras fallar el penalti contra Eslovenia fue la imagen de la impotencia.
- Harry Kane: El gafe sigue ahí. Es increíble que un delantero de su talla siga sin levantar un trofeo colectivo. En la final estuvo desaparecido, asfixiado por la presión española.
- Bellingham: Metió ese golazo de chilena contra Eslovaquia que salvó a Inglaterra en el último minuto, pero poco más. Parecía agotado después de una temporada eterna con el Real Madrid.
La fatiga fue un factor clave. Los jugadores llegan fritos. Se nota en el ritmo de los segundos tiempos. Muchos partidos de Eurocopa 2024 bajaban de revoluciones drásticamente a partir del minuto 70 porque las piernas ya no daban para más.
Por qué estos resultados cambian el futuro
Si analizas los datos de la UEFA, esta edición tuvo menos goles por partido que la anterior, pero más "Expected Goals" (xG) en jugadas de contraataque. ¿Qué significa esto? Que los equipos ya no tienen miedo de dejar espacios si eso significa que pueden salir rápido. El fútbol de control absoluto está muriendo. O al menos, está evolucionando.
La presión tras pérdida de España fue de manual. Rodri no es solo un mediocentro; es un ordenador que procesa datos en tiempo real. Sabía dónde iba a caer el balón antes de que el rival lo soltara. Por eso fue el MVP del torneo. Sin él, los partidos de Eurocopa 2024 de la selección española habrían sido mucho más caóticos. Él ponía la cordura cuando Nico y Lamine ponían el caos.
Y ojo a Turquía. Nadie hablaba de ellos y nos regalaron algunos de los encuentros más vibrantes. Su partido contra Austria fue una batalla campal de ida y vuelta. Arda Güler demostró que el talento no tiene edad y que Turquía tiene una generación que va a dar mucha guerra en el Mundial de 2026.
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El impacto en el espectador
Ir a los estadios en Alemania fue otra historia. Múnich, Berlín, Dortmund... el ambiente fue increíble. Aunque hubo problemas con los trenes (sí, la puntualidad alemana resultó ser un mito durante el torneo), la pasión no faltó. Los fans escoceses se ganaron el corazón de todos, a pesar de que su equipo no jugaba a mucho.
Vimos una Eurocopa de contrastes. Por un lado, la eficiencia robótica de algunos bloques bajos. Por otro, la magia individual. Los partidos de Eurocopa 2024 nos enseñaron que el talento joven está más preparado que nunca. Ya no hay miedo escénico. Salen al campo, piden el balón y encaran.
Hubo polémica, claro. El VAR sigue siendo ese invitado que nadie quiere pero todos necesitan. La mano de Cucurella contra Alemania todavía se discute en los bares de Berlín. Fue penalti, no fue penalti... según las nuevas directrices de la UEFA, no lo era, pero trata de explicárselo a un alemán que se quedó fuera de "su" torneo por esa jugada. El fútbol tiene estas cosas; a veces la justicia es subjetiva.
Para entender realmente el peso de lo que pasó, hay que mirar más allá de los resultados. La Eurocopa 2024 fue el torneo de la redención para España y el de la confirmación para una nueva hornada de estrellas mundiales. Se acabó la era de la dependencia absoluta de Messi y Cristiano. Ahora el trono está vacío y hay varios candidatos peleando por él.
Pasos a seguir para los que quieren profundizar:
- Revisa los mapas de calor: Si tienes acceso a herramientas de scouting como WyScout o incluso aplicaciones gratuitas de estadísticas, mira el mapa de calor de Rodri durante el torneo. Te ayudará a entender por qué España nunca perdía el sitio.
- Analiza la final: No te quedes con los goles. Mira el trabajo de Cucurella cerrando su banda contra Saka. Fue una lección táctica de cómo anular a uno de los mejores extremos de la Premier League.
- Sigue a las revelaciones: No pierdas de vista a jugadores como Georges Mikautadze (Georgia) o Riccardo Calafiori (Italia). Sus actuaciones en los partidos de Eurocopa 2024 les han abierto las puertas de los clubes más grandes de Europa.
- Estudia la gestión de grupos: La clave de Luis de la Fuente fue el vestuario. A diferencia de otras selecciones con más "egos", España funcionó como un club, no como un combinado de estrellas. Esa es la verdadera lección para cualquier entrenador o líder de equipo.
El fútbol no se detiene. Ya estamos mirando al próximo Mundial, pero lo que vivimos en esos estadios alemanes se quedará grabado como el momento en que el estilo español volvió a dominar el continente, esta vez con una cara mucho más agresiva y vertical.