Lo que nadie te contó sobre la posesión de Donald Trump: frío, secretos y una Rotonda blindada

Lo que nadie te contó sobre la posesión de Donald Trump: frío, secretos y una Rotonda blindada

Fue histórico. No hay otra palabra para describirlo, aunque a muchos les cueste admitirlo. El 20 de enero de 2025, Washington D.C. no era la ciudad que todos esperábamos. Nada de sol radiante o multitudes infinitas bajo el cielo abierto. Hacía un frío que te calaba los huesos, de esos que te congelan la nariz en tres segundos. Por eso, la posesión de Donald Trump tuvo que moverse a la Rotonda del Capitolio.

Sí, bajo la cúpula.

Hacía 40 años que no se hacía una investidura bajo techo. La última vez fue con Ronald Reagan en 1985, también por un clima ártico que no perdonaba a nadie. Pero esta vez el ambiente era distinto. No era solo el clima; era la sensación de que las reglas del juego habían cambiado para siempre en Estados Unidos.

El día que la posesión de Donald Trump se metió bajo techo

La logística fue un caos controlado. Imagínate a los pesos pesados de la política, ex presidentes como los Clinton y los Obama, apretujados en un espacio cerrado en lugar del escenario gigante al aire libre. Trump llegó con esa seguridad que lo caracteriza, pero el entorno le daba un aire casi solemne, muy alejado de sus mítines ruidosos en estadios de fútbol.

Básicamente, el país estaba pegado a la pantalla.

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Mientras afuera el viento soplaba a velocidades que hacían peligroso cualquier evento, adentro Trump ponía la mano sobre la Biblia. J.D. Vance ya había jurado como vicepresidente minutos antes. Todo sucedió rápido. Sin el desfile tradicional por la Avenida Pennsylvania —que se canceló por las temperaturas gélidas—, la atención se centró exclusivamente en las palabras del nuevo (y viejo) presidente.

Invitados que nadie vio venir y ausencias que dolieron

La lista de invitados fue un mensaje político en sí misma. Olvida el protocolo aburrido de siempre.

  • Elon Musk estaba en primera fila, consolidado como la sombra del poder.
  • Carlos Slim, el magnate mexicano, apareció por ahí, dejando a muchos con la boca abierta.
  • Sylvester Stallone y Mel Gibson andaban por la zona, dándole ese toque de Hollywood rebelde que Trump tanto ama.

Lo curioso es quiénes no estaban. Benjamin Netanyahu no recibió invitación. Kim Jong Un, a pesar de las "cartas de amor" del pasado, tampoco figuró. Fue una ceremonia de lealtades internas y de nuevos amigos tecnológicos. Los CEOs de Meta, Google y Amazon estaban ahí, quizá tratando de suavizar el terreno para lo que se venía.

Un discurso que prometió "la edad dorada"

Cuando Trump empezó a hablar, el tono fue directo. Dijo que el 20 de enero era el "día de la liberación". Suena fuerte, ¿no? Bueno, él no se anda con rodeos. Prometió que Estados Unidos volvería a ser respetado y que la "carnicería" (palabra que ya ha usado antes) se terminaba ese mismo día.

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Habló mucho de la frontera. Muchísimo. De hecho, fue lo primero que mencionó al bajar del estrado: la firma de órdenes ejecutivas para declarar la emergencia nacional. También soltó una frase que dejó a los expertos en geografía rascándose la cabeza: cambiar el nombre del Golfo de México a "Golfo de Estados Unidos". Honestamente, con él nunca sabes si es una hipérbole o un plan real para la próxima semana.

La economía en el centro de todo

El plan económico que delineó en esos minutos bajo la cúpula fue agresivo. Aranceles para todos los que no jueguen bajo sus reglas y una protección feroz a la industria local. No es algo nuevo, pero la velocidad con la que quería implementarlo asustó a más de un mercado ese lunes por la mañana.

Para sus seguidores, era música para sus oídos. Para el resto, un recordatorio de que los próximos cuatro años no iban a ser precisamente tranquilos.

Lo que realmente pasó tras bambalinas

Kinda curioso fue el papel de Melania. Se la vio mucho más preparada, como si ya supiera de qué va el negocio de ser Primera Dama. Dicen que ella es la única que realmente tiene poder de veto sobre las decisiones de Donald. Durante la posesión de Donald Trump, se mantuvo impecable, pero con esa distancia que siempre la ha caracterizado.

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¿Y Biden? Estuvo ahí. Cumplió con el traspaso de mando, se tomó el café de rigor con Trump antes de la ceremonia y se fue. Un contraste total con lo que pasó en 2021, cuando Trump ni siquiera se asomó a la investidura de su sucesor. Esta vez, el protocolo se respetó, aunque la tensión se podía cortar con un cuchillo de plástico.

El impacto en el mundo real

No podemos olvidar que esto no fue solo un show de televisión. En las calles de DC, a pesar del frío, miles de personas se reunieron en el Capital One Arena para ver el juramento en pantallas gigantes. La energía era eléctrica. Muchos habían gastado miles de dólares en viajes y hoteles solo para estar cerca del edificio donde su líder retomaba el control.

Incluso hubo gente que vino desde California o Texas, desafiando las tormentas de nieve, solo para decir "yo estuve ahí". Eso te dice mucho sobre el fenómeno que representa este hombre para una parte del país.

Acciones inmediatas tras la toma de poder:

  1. Firma de decretos: Antes de que terminara el primer día, Trump ya había puesto el gancho en papeles sobre seguridad fronteriza y energía (el famoso "drill, baby, drill").
  2. Reforma del gabinete: Nombres como Marco Rubio en el Departamento de Estado y Robert F. Kennedy Jr. en Salud empezaron a mover sus oficinas esa misma tarde.
  3. Cambio de narrativa: El sitio web de la Casa Blanca cambió en cuestión de minutos, priorizando el plan de "América Primero" y eliminando políticas de la administración anterior.

La posesión de Donald Trump en 2025 marcó un antes y un después en la forma en que entendemos la política moderna. No fue solo un cambio de presidente; fue el regreso de un estilo que muchos daban por muerto y que volvió con más fuerza, más aliados millonarios y una agenda que no piensa pedir permiso. Si quieres entender hacia dónde va el mundo este 2026, tienes que mirar lo que pasó en esa Rotonda congelada.

Para estar al tanto de cómo estas políticas están afectando tu bolsillo hoy mismo, lo ideal es monitorear los anuncios diarios de la oficina de prensa de la Casa Blanca y las fluctuaciones de los mercados internacionales frente a los nuevos aranceles.