Las películas de Eddie Murphy que definieron la comedia moderna y por qué algunas siguen doliendo

Las películas de Eddie Murphy que definieron la comedia moderna y por qué algunas siguen doliendo

Eddie Murphy es un caso de estudio fascinante. Pocos actores han tenido picos tan altos y valles tan... bueno, digamos que Pluto Nash existe. Si estás buscando películas de Eddie Murphy, probablemente tengas en mente esa risa explosiva y contagiosa que dominó las taquillas de los años 80 y 90. Pero lo que mucha gente olvida es que Eddie no empezó siendo el "abuelito" de las películas familiares de Disney. Era un peligro público. Un tipo que, con apenas 19 años, básicamente salvó Saturday Night Live de la cancelación absoluta.

Honestamente, su carrera es una montaña rusa de genio puro y decisiones cuestionables. Murphy tiene esa capacidad camaleónica de desaparecer bajo capas de látex, algo que Rick Baker (el legendario maquillador) elevó a la categoría de arte. Pero más allá de los disfraces, lo que realmente vende sus historias es la energía. Es un motor. Cuando Eddie está encendido, no hay nadie mejor. Cuando está en piloto automático, se nota a kilómetros.


El ascenso meteórico: Cuando Eddie era el rey del mundo

Para entender las películas de Eddie Murphy, hay que retroceder a 1982. Imagina tener 21 años y debutar en el cine junto a Nick Nolte en 48 Hrs. (Límite: 48 horas). Fue un choque cultural. Murphy no era solo el "secundario gracioso"; se adueñó de la pantalla. Hay una escena icónica en la que entra a un bar de rednecks y los pone firmes solo con su actitud. Fue el nacimiento del "héroe de acción cómico".

Luego llegó Trading Places (Entre pillos anda el juego). Aquí es donde demostró que podía manejar la sátira social con una inteligencia afilada. La química con Dan Aykroyd es magistral, pero es Murphy quien se lleva los mejores momentos, rompiendo la cuarta pared con una simple mirada a la cámara que dice más que diez páginas de guion.

Pero el verdadero terremoto fue Beverly Hills Cop. ¿Sabías que originalmente el papel era para Sylvester Stallone? Iba a ser una película de acción oscura y violenta. Cuando Stallone se fue y entró Eddie, el guion se reescribió sobre la marcha para adaptarse a su estilo de improvisación. Axel Foley se convirtió en el arquetipo del policía sabelotodo que todos queríamos ser. La banda sonora de Harold Faltermeyer hizo el resto. Fue la película más taquillera de 1984, superando incluso a Ghostbusters. Una locura total.


La joya de la corona: Coming to America

Si me preguntas cuál es la cima de su carrera, es esta. Coming to America (El príncipe de Zamunda) no es solo una comedia romántica. Es un despliegue de virtuosismo. Fue la primera vez que Murphy interpretó a múltiples personajes, desde el dulce Príncipe Akeem hasta el barbero charlatán Clarence e incluso un cantante de soul judío.

Es una película con un corazón enorme.

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A diferencia de sus trabajos anteriores, aquí hay una vulnerabilidad real. La búsqueda del amor verdadero en Queens, Nueva York, sigue siendo hilarante décadas después. Es, básicamente, el estándar de oro para cualquier comedia de "pez fuera del agua". Además, el reparto es legendario: James Earl Jones, Madge Sinclair y un jovencísimo Samuel L. Jackson intentando atracar un restaurante de comida rápida.


La era del látex y el giro hacia el cine familiar

A mediados de los 90, algo cambió. Murphy decidió que quería llegar a un público más amplio. O quizás se cansó de las críticas por su humor crudo en especiales como Raw y Delirious. Entonces llegó The Nutty Professor (El profesor chiflado).

Mucha gente desprecia esta etapa, pero lo que hizo con la familia Klump es técnicamente asombroso. Interpretar a cinco personajes cenando en la misma mesa no es solo un truco de edición; es un trabajo actoral agotador. Murphy dota a cada miembro de la familia de una personalidad, un ritmo de habla y una mirada distinta. Sherry Lansing, ex jefa de Paramount, llegó a decir que Eddie es uno de los pocos actores que puede justificar presupuestos masivos solo por su presencia.

Sin embargo, esta senda lo llevó a terrenos pantanosos:

  • Dr. Dolittle: Un éxito masivo en taquilla, pero el inicio de una fórmula repetitiva.
  • Daddy Day Care: Divertida para los niños, olvidable para los adultos.
  • Norbit: Probablemente el punto de inflexión donde la crítica le dio la espalda definitivamente.

Es curioso cómo las películas de Eddie Murphy pasaron de ser eventos culturales "prohibidos" para menores a ser la opción segura del domingo por la tarde. Perdió el filo, pero ganó una fortuna.


El fenómeno Shrek y la voz que vale millones

No podemos hablar de su filmografía sin mencionar a Burro. En el año 2001, Shrek cambió la animación para siempre. El éxito no fue solo por la animación de DreamWorks, sino por el ritmo cómico de Murphy. Burro es, en esencia, la energía de los primeros años de Eddie filtrada a través de un animal parlanchín.

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Es un caso raro donde el doblaje (tanto el original como el excelente trabajo de Eugenio Derbez en español latino) eleva el material original. Murphy entendió que Burro era el contrapunto emocional de Shrek. No era solo el alivio cómico; era el único que se atrevía a decirle las verdades al ogro. Esto mantuvo a Eddie en el radar de las nuevas generaciones que nunca habían visto Coming to America.


El reconocimiento que casi llega: Dreamgirls

A veces olvidamos que Eddie Murphy es un actor dramático brutal. En 2006, interpretó a James "Thunder" Early en Dreamgirls. Fue una revelación. Capturó la tragedia de una estrella del soul en decadencia, la adicción y el dolor de ser olvidado por una industria que él mismo ayudó a construir.

Ganó el Globo de Oro. Era el favorito para el Oscar.

¿Qué pasó? La leyenda urbana dice que el estreno de Norbit justo en la época de votaciones de la Academia le costó el premio. Los académicos vieron los anuncios de Eddie vestido de mujer en una comedia de brocha gorda y decidieron que no era "serio". Fue un golpe duro. Murphy se alejó de los focos durante un tiempo considerable después de aquello.


El regreso triunfal con Dolemite Is My Name

Tras años de películas mediocres y desapariciones mediáticas, en 2019 Netflix nos regaló Dolemite Is My Name. Fue como ver a un viejo amigo recuperar su magia. Murphy interpreta a Rudy Ray Moore, un pionero del rap y del cine blaxploitation.

Es una carta de amor al proceso creativo, por muy cutre que sea. Se nota que Eddie amaba el proyecto. No había prótesis excesivas ni chistes fáciles sobre flatulencias. Era puro carisma. Esta película recordó al mundo que, cuando quiere, Murphy sigue teniendo ese "fuego" que lo hizo la estrella más grande del planeta en los 80.

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Lo que la gente suele pasar por alto

A menudo se critica a Murphy por hacer demasiadas secuelas o películas por dinero. Pero si analizamos su trayectoria, hay una coherencia extraña. Siempre ha intentado empujar los límites de lo que un solo actor puede hacer físicamente en pantalla.

Incluso en fracasos estrepitosos como The Adventures of Pluto Nash, se nota un intento de hacer algo diferente (en este caso, una comedia de ciencia ficción de presupuesto ultra alto que nadie pidió). El problema no fue su talento, sino que la industria dejó de saber qué hacer con una estrella de su magnitud en un mundo dominado por franquicias de superhéroes.

Guía rápida para un maratón de Eddie Murphy

Si quieres experimentar lo mejor (y entender lo peor) de su carrera, este es el orden que te recomiendo:

  1. La etapa "Rockstar": Empieza con 48 Hrs. y salta directo a Beverly Hills Cop. Verás a un tipo con una confianza absoluta en sí mismo.
  2. La perfección cómica: Coming to America. Es obligatoria. Es la película que mejor equilibra el humor, el corazón y sus múltiples personajes.
  3. El experimento del látex: The Nutty Professor. Olvida las secuelas, la primera es genuinamente buena y muestra un rango actoral que pocos tienen.
  4. El renacimiento: Dolemite Is My Name. Es el cierre perfecto para entender su legado.

Reflexiones sobre su impacto cultural

Las películas de Eddie Murphy rompieron barreras raciales en Hollywood de una manera que hoy damos por sentada. Antes de él, era impensable que un actor negro fuera la única razón por la que una película recaudara 300 millones de dólares a nivel mundial. Él no pedía permiso; él simplemente tomaba el control.

Hoy, con el estreno de Beverly Hills Cop: Axel F y la esperada cuarta entrega, vemos a un Murphy más maduro, cómodo en su piel y consciente de su lugar en la historia del cine. Ya no tiene que demostrarle nada a nadie.

Para profundizar en su filmografía y sacar el máximo provecho a sus clásicos:

  • Busca las versiones originales: Si puedes, mira sus primeras películas en inglés para apreciar el ritmo de sus diálogos improvisados; gran parte de su genio reside en la inflexión de su voz.
  • Compara sus especiales de Stand-up: Ver Delirious (1983) antes de ver sus películas te dará el contexto necesario para entender de dónde viene su estilo de comedia física.
  • Analiza el trabajo de maquillaje: Presta atención a los detalles en las transformaciones de Rick Baker; son hitos de la industria que ganaron premios de la Academia por una razón.
  • Explora sus colaboraciones con John Landis: La relación entre el director de Trading Places y Murphy es fundamental para entender el cine de los 80.

El legado de Murphy no son solo los chistes; es el haber abierto una puerta que antes estaba cerrada con llave. Su influencia se ve en cada comediante moderno, desde Chris Rock hasta Kevin Hart. Al final del día, todos estamos intentando atrapar un poco de esa chispa que Eddie encendió hace más de cuarenta años.