Las mejores películas de Lin-Manuel Miranda que tienes que ver ahora mismo

Las mejores películas de Lin-Manuel Miranda que tienes que ver ahora mismo

Honestamente, es difícil escapar de él. Si has encendido una pantalla en los últimos cinco años, lo has escuchado. Quizás fue ese pegajoso "no se habla de Bruno" que tus sobrinos cantaron hasta el cansancio o tal vez te quedaste hipnotizado viendo a un tipo con coleta rapear sobre el Tesoro de los Estados Unidos en Disney+. El fenómeno de las películas de Lin-Manuel Miranda no es un accidente de marketing. Es el resultado de un tipo que parece tener más horas en el día que el resto de los mortales.

Hablemos claro. No todo lo que toca se convierte en oro de 24 quilates, pero la mayoría de las veces, se queda muy cerca. Miranda ha logrado algo que parecía muerto en Hollywood: que el musical no se sienta como una reliquia polvorienta de los años 50. Lo ha hecho inyectando hip-hop, salsa y una verborrea que te obliga a activar los subtítulos si no quieres perderte ni un chiste.

El boom de In the Heights y el sueño del barrio

Antes de que medio planeta supiera quién era Alexander Hamilton, existía Usnavi. In the Heights (En un barrio de Nueva York) es, básicamente, el ADN de Miranda volcado en el cine. Se estrenó en 2021 bajo la dirección de Jon M. Chu y, aunque la taquilla no fue un terremoto, la película es una carta de amor visual a Washington Heights.

Es una explosión de color. Literalmente. Hay una escena en una piscina pública donde cientos de bailarines se mueven al unísono y, si no te dan ganas de bailar, probablemente necesites chequearte el pulso. Lo interesante aquí es que Lin-Manuel no interpreta al protagonista. Ese papel fue para Anthony Ramos. Miranda se queda con un rol secundario como el "Piragüero". Es un guiño constante a sus raíces.

Mucha gente se pregunta por qué esta película se siente tan distinta a otros musicales. Es la autenticidad. No intenta ser West Side Story. Intenta ser la vida de la gente que vende billetes de lotería y sueña con volver a su isla mientras el calor de Nueva York les derrite los zapatos. Es una de esas películas de Lin-Manuel Miranda que definen un género.

📖 Related: Isaiah Washington Movies and Shows: Why the Star Still Matters

Hamilton: ¿Cine o teatro capturado?

Aquí es donde la cosa se pone técnica. Hamilton en Disney+ no es una película en el sentido tradicional. No hubo sets en exteriores ni efectos digitales de Marvel. Son tres funciones grabadas en el Richard Rodgers Theatre en 2016, editadas para que sientas que estás en la primera fila.

Pero se siente como cine.

La dirección de Thomas Kail utiliza primeros planos que no podrías ver ni pagando la entrada más cara en Broadway. Ves el sudor. Ves las lágrimas de Jonathan Groff (el Rey Jorge III) salpicando el escenario. Es una experiencia visceral. Esta producción cambió la narrativa sobre cómo el teatro puede llegar a las masas. Disney pagó unos 75 millones de dólares por los derechos de esta grabación, una cifra que en su momento pareció una locura y que hoy parece una ganga absoluta.

Lo que quizás no sabías de Tick, Tick... Boom!

Si quieres ver el verdadero talento de Miranda detrás de la cámara, tienes que ver su debut como director de largometrajes. Tick, Tick... Boom! es un milagro.

👉 See also: Temuera Morrison as Boba Fett: Why Fans Are Still Divided Over the Daimyo of Tatooine

Andrew Garfield interpreta a Jonathan Larson, el creador de Rent. Es una película sobre el fracaso. Sobre la ansiedad de cumplir 30 años y sentir que no has hecho nada con tu vida. Miranda, que vivió obsesionado con Larson, llena cada frame de referencias para los amantes del teatro. Hay una escena en un "diner" donde aparecen casi todas las leyendas vivas de Broadway en cameos de dos segundos. Si parpadeas, te pierdes a Bernadette Peters o a Chita Rivera.

Andrew Garfield aprendió a cantar y tocar el piano desde cero para este papel. Lin-Manuel lo empujó al límite. El resultado fue una nominación al Oscar y una de las mejores interpretaciones biográficas de la década. Es cruda. Es ruidosa. Es real.

La conexión Disney: De Moana a Encanto

No podemos hablar de las películas de Lin-Manuel Miranda sin mencionar la casa del ratón. Lin-Manuel es el arma secreta de Disney para la era moderna.

  1. Moana (Vaiana): Aquí empezó todo. "How Far I'll Go" se convirtió en el himno de una generación. Miranda escribió las canciones mientras viajaba en barcos por el Pacífico para captar el sonido real de la polinesia.
  2. Encanto: El impacto de esta película en 2021 fue cultural. "We Don't Talk About Bruno" destronó a "Let It Go" de Frozen. Lo que Miranda hizo fue mezclar ritmos colombianos (vallenato, cumbia) con su estilo narrativo de "metralleta" de palabras.
  3. Mary Poppins Returns: Aquí se puso delante de la cámara como Jack, el farolero. Es una actuación que divide aguas. Algunos aman su energía Dickensiana; otros dicen que su acento "cockney" es... bueno, un poco cuestionable. Pero el tipo baila y canta con una alegría que es contagiosa.

El pequeño gran fracaso que deberías ver

Hay una película llamada Vivo en Netflix. Es animada. Miranda le pone voz a un kinkajú (un pequeño mamífero de la selva) que viaja de La Habana a Miami. Pasó un poco desapercibida porque salió en plena pandemia y la sombra de Encanto fue muy larga. Pero la música es increíble. Es un tributo a los ritmos cubanos tradicionales mezclados con el rap moderno. Es tierna y visualmente es un viaje ácido lleno de luces de neón. Denle una oportunidad.

✨ Don't miss: Why Tinker Tailor Soldier Spy Actors Still Define the Modern Spy Thriller

¿Por qué nos obsesionan sus historias?

Miranda tiene detractores. Siempre los hay cuando alguien está en todas partes. Algunos dicen que "siempre suena igual". Pero la realidad es que ha traído la diversidad al centro del escenario de una forma que no se siente forzada. Sus personajes no son "latinos de cartón". Son personas con traumas, deudas, sueños absurdos y un ritmo interno que no se detiene.

Su estilo se basa en el leitmotif. Repite frases musicales para que, cuando llegues al final de la película, tu cerebro ya esté condicionado para llorar en el momento exacto. Es manipulación emocional de la buena.

Los próximos pasos para los fans

Si ya te terminaste el catálogo de Netflix y Disney+, hay un par de cosas que podrías hacer para profundizar en su trabajo. Primero, busca el documental Always Dreaming en HBO. Muestra el proceso de creación de In the Heights y te da una idea de lo perfeccionista que es.

También está la versión cinematográfica de Cyrano (2021). No es suya, pero él ha citado esa obra como una de sus mayores influencias estructurales. Y por supuesto, está la serie Fosse/Verdon, donde actuó y produjo, que explica mucho de su estética visual.

Acciones concretas para disfrutar su filmografía:

  • Orden de visionado sugerido: Empieza con Hamilton para entender su lenguaje. Pasa a Tick, Tick... Boom! para ver su madurez como director. Termina con In the Heights para la fiesta visual.
  • Presta atención a las letras: Sus rimas internas son complejas. A veces usa rimas asonantes en medio de los versos que cambian el sentido de la frase por completo.
  • Busca los cameos: Miranda ama aparecer de fondo. En Star Wars: The Force Awakens, no solo escribió la música de la cantina, sino que tiene un pequeño papel oculto.

Lin-Manuel Miranda ha logrado que el mundo hable su idioma. Ya sea en una isla del Pacífico o en un barrio de Manhattan, sus películas tratan de lo mismo: el tiempo se acaba y hay que escribir, cantar o crear algo antes de que se ponga el sol. Es un mensaje que, curiosamente, resuena más fuerte hoy que nunca.