La verdad sobre el plátano obra de arte: ¿Genio o tomadura de pelo?

La verdad sobre el plátano obra de arte: ¿Genio o tomadura de pelo?

Es probable que la hayas visto. Una banana amarilla, madura pero común, pegada a una pared blanca con un trozo de cinta aislante gris. Nada más. Esa imagen dio la vuelta al mundo en 2019 y, desde entonces, el concepto de plátano obra de arte se ha convertido en el símbolo definitivo de lo que mucha gente odia —o ama— del arte contemporáneo.

No era una broma de un estudiante aburrido. El nombre de la pieza es Comedian y su autor es Maurizio Cattelan, un artista italiano que ya era famoso por meterse con todo el mundo. Se presentó en la feria Art Basel Miami Beach. Y sí, se vendió por 120,000 dólares. Honestamente, es normal que te hierva la sangre si piensas en el precio, pero la historia tiene muchas capas que casi nadie analiza porque nos quedamos en la superficie del meme.

El origen real de la banana de los 120,000 dólares

Cattelan no se despertó un día, compró una fruta y decidió que era rico. Bueno, un poco sí, pero hubo un proceso. El tipo llevaba meses dándole vueltas a la idea de una escultura con forma de plátano. Intentó hacerla en resina. Luego en bronce. Incluso probó con bronce pintado. Pero nada le convencía. Al final, se dio cuenta de que la única forma de que el plátano obra de arte funcionara era que fuera, literalmente, un plátano.

¿Es arte si se pudre en tres días? Esa es la pregunta que Cattelan quería que te hicieras. La obra no es la fruta física que ves en la pared. Cuando alguien compra Comedian, no se lleva a casa esa banana específica en un táper. Lo que compra es un certificado de autenticidad. Es un documento legal que le da permiso para instalar un plátano (cualquier plátano) con un trozo de cinta (a una altura específica) y llamarlo una obra de Cattelan.

Es una idea. Básicamente, estás comprando el derecho a participar en el chiste.

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¿Por qué demonios es tan cara?

El mercado del arte funciona bajo reglas que a los mortales nos parecen absurdas. No pagas por el material. Si fuera por el material, la obra valdría 30 céntimos. Pagas por la firma y por el impacto cultural. En el momento en que el plátano obra de arte se volvió viral, su valor se disparó. Ya no era solo fruta; era un evento histórico.

Hay que entender que Cattelan es un provocador profesional. Ya había hecho un retrete de oro macizo de 18 quilates titulado America (que, por cierto, robaron de un palacio en Inglaterra y nunca apareció). Con la banana, estaba señalando cómo los coleccionistas de arte están dispuestos a gastar fortunas en cosas que desaparecen. Es una crítica al sistema desde dentro del sistema. Te está llamando tonto a la cara mientras le extiendes el cheque. Es brillante y molesto a la vez.

El momento en que alguien se la comió

Esto no estaba en el guion, o quizá sí. Un artista de performance llamado David Datuna se acercó a la pared en plena feria de Miami, despegó la fruta y se la comió delante de todo el mundo. Lo llamó "Hungry Artist" (Artista hambriento).

  • La seguridad se volvió loca.
  • La gente sacó los teléfonos.
  • El plátano fue reemplazado en 15 minutos por otro nuevo.

¿Por qué no arrestaron a Datuna por destruir una obra de 120,000 dólares? Porque, como ya te dije, la obra no es el objeto. Es la idea. Al reemplazarla tan rápido, la galería demostró que el plátano obra de arte es infinito mientras el certificado exista. Fue un momento de meta-arte donde la realidad superó a la ficción.

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Lo que la mayoría de la gente ignora sobre el arte conceptual

Mucha gente dice: "Mi hijo de cinco años podría hacer eso". Y tienen razón. Cualquiera puede pegar una fruta a la pared. Pero el arte contemporáneo no trata sobre la habilidad técnica de pintar como Velázquez. Trata sobre quién tiene la idea primero y quién tiene la plataforma para validarla.

El plátano obra de arte bebe directamente de Marcel Duchamp. En 1917, Duchamp compró un urinario, lo firmó con un seudónimo y lo mandó a una exposición. Cambió la historia para siempre porque estableció que el arte es lo que el artista dice que es arte. Cattelan solo está actualizando ese software para la era de Instagram y TikTok.

Hoy en día, el valor de una pieza se mide por su capacidad de generar conversación. Si estás leyendo esto y te sientes indignado, la obra ha cumplido su función. Te ha hecho sentir algo. Te ha obligado a pensar en el valor del dinero, en la estupidez humana o en la definición de creatividad. Eso es mucho más de lo que logran la mayoría de los cuadros bonitos que cuelgan en los pasillos de los hoteles.

No todo ha sido risas y ventas millonarias. Cattelan fue demandado por un artista llamado Joe Morford, quien afirmaba que Cattelan le había copiado la idea de una obra suya de hace veinte años llamada Banana & Orange. Morford había pegado un plátano y una naranja con cinta adhesiva a una superficie.

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Sin embargo, un juez en Estados Unidos dictaminó que no puedes tener el "copyright" de la idea de pegar una fruta a una pared. Es un concepto demasiado genérico. Este caso legal es importante porque refuerza que, en el mundo del plátano obra de arte, lo que se protege es la expresión específica y el contexto, no el acto de usar cinta aislante en la cocina.

Cómo entender una obra así sin que te explote la cabeza

Si quieres apreciar este tipo de cosas sin sentir que te están tomando el pelo, intenta cambiar el chip. No busques belleza. Busca significado. El plátano es un objeto cargado de historia: colonialismo, repúblicas bananeras, humor físico de tartazos y resbalones, y por supuesto, el símbolo de la nutrición básica.

Cattelan eligió una banana porque es el objeto más reconocible y mundano del planeta. Al elevarlo a la categoría de "obra maestra", está borrando la línea entre el supermercado y el museo. Es una broma pesada sobre la riqueza, pero también es una reflexión sobre la fragilidad. Todo se pudre. Todo desaparece. Excepto, aparentemente, la capacidad de los humanos para dar importancia a las cosas más raras.

Pasos para "digerir" el arte conceptual moderno

Para navegar por este mundo sin frustraciones, lo mejor es seguir una lógica distinta a la tradicional. No intentes comparar un plátano con la Mona Lisa. Son deportes diferentes. Es como comparar un meme de internet con una novela de 800 páginas. Ambos comunican, pero de formas opuestas.

  1. Observa la reacción, no el objeto: Mira cómo reacciona la gente. El arte hoy en día sucede en el espacio entre la obra y el espectador.
  2. Investiga al autor: ¿Qué más ha hecho? Si el artista siempre hace cosas raras, hay un patrón. No es un accidente.
  3. Cuestiona el entorno: ¿Estaría ese plátano en el suelo de tu casa? Probablemente no. El hecho de que esté en una galería le otorga un "aura" que es lo que realmente estamos analizando.
  4. Acepta el absurdo: A veces, la respuesta es simplemente que el mundo está un poco loco y el arte solo es un espejo de esa locura.

El legado del plátano obra de arte no será su calidad estética. Nadie va a estudiar las pinceladas de la cáscara dentro de cien años. Se estudiará como el momento en que internet, el dinero absurdo y el ingenio de un italiano se cruzaron para demostrarnos que, a veces, una fruta es mucho más que un postre.

Para profundizar en este fenómeno, lo ideal es observar cómo las instituciones han respondido. Museos de prestigio como el Guggenheim de Nueva York ya han aceptado donaciones de esta obra. Esto significa que, te guste o no, la banana ya entró en los libros de historia. La próxima vez que veas algo extraño en un museo, antes de decir "esto lo hago yo", recuerda que la clave no es hacerlo, sino tener la audacia de colgarlo y convencer al mundo de que vale una fortuna.