Fue en 1989. Beverly Hills estaba en silencio hasta que los disparos en el 722 de North Elm Drive lo cambiaron todo. Lyle y Erik Menendez llamaron al 911 gritando que alguien había matado a sus padres. Parecía la tragedia perfecta de la clase alta californiana. Pero la fachada se agrietó rápido. Relojes Rolex, coches de lujo y una herencia millonaria quemándose en centros comerciales levantaron sospechas. Lo que siguió fue el "juicio del siglo" antes de que O.J. Simpson le robara el puesto. Ahora, décadas después, los hermanos Menendez serie en Netflix ha reabierto una herida que muchos creían cicatrizada, y lo ha hecho con una fuerza que nadie vio venir.
No es solo televisión. Es una colisión entre la justicia de los años 90 y la sensibilidad de la Generación Z.
Honestamente, el regreso mediático de Erik y Lyle no es casualidad. Vivimos en una era donde el "true crime" es el nuevo deporte nacional, pero este caso tiene algo distinto. No es un whodunnit. Sabemos que ellos lo hicieron. La pregunta que la serie de Ryan Murphy intenta diseccionar, a veces de forma un tanto errática, es el por qué. ¿Fueron monstruos codiciosos o víctimas de un sistema que ignoró el abuso sexual masculino? La respuesta depende de a quién le preguntes, y esa ambigüedad es lo que mantiene a medio mundo pegado a la pantalla.
El fenómeno de Monsters: La historia de Lyle y Erik Menendez
Cuando Ryan Murphy anunció que la segunda entrega de su antología Monsters se centraría en los Menendez, internet explotó. La serie no se anda con chiquitas. Desde el primer episodio, nos lanza a un torbellino de opulencia ochentera y traumas profundos. La actuación de Nicholas Alexander Chavez (Lyle) y Cooper Koch (Erik) es, sencillamente, escalofriante. Especialmente ese quinto episodio grabado en un solo plano secuencia donde Erik confiesa los abusos. Es duro de ver. Realmente duro.
Pero aquí es donde la cosa se pone complicada. Los hermanos Menendez serie ha recibido críticas feroces de los propios protagonistas. Desde la prisión estatal de Richard J. Donovan, Erik Menendez emitió un comunicado a través de las redes sociales de su esposa, Tammi. Dijo que la serie es una "representación deshonesta" y que Murphy ha retrocedido en el tiempo, ignorando décadas de avances en la comprensión del trauma infantil y el abuso sexual en hombres.
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¿Tiene razón? Depende. La serie utiliza una narrativa al estilo Rashomon. Nos muestra múltiples versiones de la misma historia. En una versión, los hermanos son sociópatas calculadores que querían el dinero de José Menendez. En otra, son jóvenes aterrorizados que creían que su padre iba a matarlos para ocultar sus secretos. Murphy se defiende diciendo que su trabajo es presentar todos los ángulos, incluso los más incómodos. Pero para Erik, ver su vida convertida en un espectáculo de entretenimiento con tintes homoeróticos sugeridos entre hermanos fue cruzar una línea roja.
Lo que el juicio original ignoró y la serie rescata
Si viste el juicio original en Court TV, recordarás que el clima social era muy diferente. Era 1993. La idea de que un hombre poderoso pudiera abusar sistemáticamente de sus hijos varones y que estos reaccionaran con violencia años después no encajaba en la cabeza de los jurados. La fiscalía, liderada por Pamela Bozanich, se burló abiertamente de las acusaciones de abuso. Básicamente, su argumento era: "Son demasiado grandes y fuertes para haber sido abusados".
Hoy, esa lógica nos parece cavernícola.
La serie dedica mucho tiempo a la figura de José Menendez, interpretado por Javier Bardem. Bardem logra que José sea una presencia física agobiante. Es el sueño americano convertido en pesadilla. Un inmigrante cubano que escaló hasta la cima de la industria del entretenimiento (RCA Records, LIVE Entertainment) bajo una disciplina militar y una crueldad psicológica que, según los testimonios, no tenía límites. Kitty Menendez (Chloë Sevigny) aparece como una figura trágica, cómplice por omisión, atrapada entre su lealtad a un marido abusivo y el amor tóxico por sus hijos.
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Es fascinante cómo la percepción pública ha girado 180 grados. En los 90, la gente se reía de ellos en Saturday Night Live. Hoy, en TikTok, hay ejércitos de jóvenes pidiendo su liberación. ¿Por qué? Porque ahora entendemos el TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático). Entendemos que el cerebro bajo amenaza constante no toma decisiones lógicas. Entendemos que el abuso sexual no tiene género.
Errores y aciertos: ¿Qué es real en la serie?
Hay que ser cuidadosos. Es una serie de ficción basada en hechos reales, no un documental de History Channel. Hay licencias creativas que han molestado a los historiadores del caso.
- La relación entre los hermanos: La serie insinúa una cercanía casi incestuosa en ciertos momentos. No hay pruebas judiciales de esto. Fue una teoría de la fiscalía que nunca se sostuvo, pero Murphy la usa para añadir tensión dramática. Kinda innecesario, si me preguntas.
- El papel de Dominick Dunne: El personaje de Nathan Lane representa al periodista de Vanity Fair que cubrió el juicio. Sus monólogos en la serie sirven para contextualizar el odio que la élite sentía por los chicos, pero también sesgan la visión del espectador hacia la culpabilidad.
- La cronología de las compras: Es cierto que gastaron unos 700,000 dólares en los meses posteriores a los asesinatos. Eso no fue una invención de los guionistas. Compraron coches, contrataron entrenadores de tenis privados y compraron relojes caros mientras el funeral de sus padres aún estaba reciente. Ese detalle fue lo que realmente los hundió en el primer juicio.
A pesar de las libertades artísticas, los hermanos Menendez serie acierta en mostrar la presión asfixiante de una familia que parece perfecta por fuera y está podrida por dentro. La recreación de los tribunales es impecable. Los diálogos, aunque a veces un poco "hollywoodienses", capturan la desesperación de dos chicos que se quedaron sin salida.
El impacto en el sistema judicial actual
¿Puede una serie de Netflix sacar a alguien de la cárcel? Suena a locura, pero está pasando. Poco después del estreno, el fiscal del distrito de Los Ángeles, George Gascón, anunció que su oficina estaba revisando nuevas pruebas.
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¿Qué pruebas? Una carta que Erik escribió a su primo Andy Cano meses antes de los asesinatos, donde mencionaba el abuso. Y el testimonio de Roy Rosselló, ex integrante de la banda Menudo, quien afirmó que José Menendez también abusó de él cuando era un adolescente en los años 80. Estas pruebas no se presentaron en los juicios originales.
Estamos ante un momento histórico. Si el tribunal decide que los hermanos fueron víctimas de abuso y que eso constituye un factor de mitigación que no se consideró adecuadamente, su sentencia de cadena perpetua sin libertad condicional podría ser modificada. Podrían salir libres. Todo esto mientras el mundo debate si la serie fue una explotación de su trauma o el catalizador de su libertad. Es una paradoja brutal.
Por qué deberías verla (con ojo crítico)
Si te gusta el drama legal y psicológico, la serie es excelente. Pero hay que verla sabiendo que Ryan Murphy busca el impacto. No busques una verdad absoluta aquí; busca las preguntas que plantea.
- La actuación de Cooper Koch: En serio, su interpretación de Erik es de lo mejor que se ha visto en televisión en años. Captura esa vulnerabilidad de alguien que ha sido roto por dentro.
- La estética de los 80/90: Desde los jerseys de pico hasta los teléfonos de ladrillo, la producción es una cápsula del tiempo.
- El debate ético: Te obliga a preguntarte qué habrías hecho tú. ¿Es el parricidio justificable bajo abuso extremo? La ley dice que no, a menos que sea en defensa propia inmediata. Pero la psicología humana es más gris.
Para entender realmente el impacto de este caso hoy en día, no basta con terminar la serie. Hay que mirar más allá de la pantalla. Si te interesa profundizar y formarte una opinión propia basada en hechos y no en guiones de televisión, estos son los pasos que te recomiendo seguir para navegar la marea de información que ha generado este estreno:
- Busca el documental "The Menendez Brothers" (2024): También en Netflix. A diferencia de la serie, aquí escuchas las voces reales de Lyle y Erik desde la cárcel. Es el complemento necesario para contrastar la ficción.
- Lee las transcripciones del primer juicio: Están disponibles online en archivos de bibliotecas legales. Verás que la defensa de Leslie Abramson fue mucho más técnica y compleja de lo que la serie muestra.
- Sigue las actualizaciones del Fiscal del Distrito de Los Ángeles: El proceso de "resentencing" (redictar sentencia) está en curso. Las decisiones que se tomen en los próximos meses podrían cambiar el destino de los hermanos para siempre.
- Investiga el caso de Roy Rosselló: Su testimonio es la pieza clave que conecta el comportamiento de José Menendez fuera del hogar familiar, lo cual da una credibilidad externa masiva a los reclamos de los hermanos.
El caso de los hermanos Menendez nunca se trató solo de dinero o de asesinatos. Se trató de una familia que colapsó bajo el peso de sus propios secretos. La serie nos ha recordado que, a veces, la justicia tarda décadas en ponerse al día con la realidad del trauma humano. Sea cual sea tu conclusión, es innegable que Erik y Lyle han dejado de ser solo nombres en un archivo policial para convertirse en el símbolo de una conversación pendiente sobre el abuso y la redención.