El fútbol no siempre fue naranja. De hecho, si retrocedemos apenas quince años, la selección femenina de fútbol de los Países Bajos era poco más que un pie de página en los torneos internacionales. Hoy, las vemos y asumimos que son una potencia, pero ese estatus es engañosamente reciente. No nacieron ganando. Kinda surgió de la nada, o al menos eso pareció para el resto del mundo cuando levantaron la Eurocopa en 2017.
La verdad es mucho más desordenada.
Históricamente, la KNVB (la federación neerlandesa) no le prestaba mucha atención a las mujeres. Se centraban en el legado de Cruyff y el fútbol total masculino. Pero algo cambió. Las jugadoras empezaron a emigrar a ligas más competitivas, como la inglesa o la alemana, y trajeron de vuelta un nivel de profesionalismo que el país simplemente no tenía.
El boom de 2017: Cuando todo encajó para las Oranje Leeuwinnen
Mucha gente cree que el éxito de la selección femenina de fútbol de los Países Bajos fue un plan maestro de décadas. No fue así. Fue una tormenta perfecta. Jugaban en casa, tenían a una Sarina Wiegman que entendía perfectamente la psicología del grupo y contaban con una delantera que, sinceramente, estaba en otro planeta: Vivianne Miedema.
Miedema es un caso de estudio fascinante. No celebra los goles de forma efusiva. A veces parece que se está aburriendo mientras anota un hat-trick. Esa frialdad define una era. En 2017, las gradas se llenaron de color naranja y el país entero se dio cuenta de que el fútbol femenino era un producto de exportación masiva. Dejaron de ser "las chicas que juegan" para convertirse en ídolos nacionales, al mismo nivel que los hombres.
Fue una locura. El país se paralizó.
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Sin embargo, ganar en casa es una cosa. Mantenerse arriba es otra historia totalmente distinta. Tras la Euro, llegaron a la final del Mundial de 2019 en Francia. Perdieron contra Estados Unidos, sí, pero ahí confirmaron que no eran una casualidad de un solo torneo. Eran reales. Eran una amenaza táctica constante.
La transición post-Wiegman y el bache competitivo
¿Qué pasa cuando pierdes a la mejor entrenadora del mundo? Pues que te toca reinventarte, y eso duele. Cuando Sarina Wiegman se fue a dirigir a Inglaterra, la selección femenina de fútbol de los Países Bajos entró en una fase de introspección técnica bastante complicada. Mark Parsons llegó con ideas diferentes, pero la química no era la misma. No funcionó. Básicamente, el equipo perdió esa identidad de presión alta y transiciones eléctricas que las hacía letales.
Luego vino Andries Jonker. Jonker trajo un enfoque más pragmático, más "neerlandés" en el sentido tradicional de la palabra.
El Mundial de 2023 fue una prueba de fuego. Sin Miedema (por una rotura de ligamento cruzado, la gran plaga del fútbol femenino moderno), el equipo tuvo que aprender a jugar sin su faro. Y lo hicieron bien. Sorprendieron a muchos llegando a cuartos de final y poniendo contra las cuerdas a una España que terminaría siendo campeona. Ahí se vio que el sistema es más fuerte que los nombres individuales, aunque nombres como Jill Roord o Daphne van Domselaar empezaron a brillar con luz propia.
Las figuras que sostienen el escudo
Si hablamos de nombres propios, no podemos ignorar a Lieke Martens. Ella fue la cara del marketing durante años, especialmente tras su paso por el FC Barcelona. Pero el fútbol neerlandés actual es mucho más que Martens.
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- Daniëlle van de Donk: El motor. Es pequeña, pero muerde. Es esa jugadora que todos odian tener de rival pero aman tener de compañera. Su capacidad para conectar el centro del campo con el ataque es vital.
- Daphne van Domselaar: Posiblemente una de las mejores porteras de Europa ahora mismo. Su actuación en la Euro 2022, entrando como suplente tras la lesión de Sari van Veenendaal, fue lo que realmente la puso en el mapa.
- Jackie Groenen: La que hace el trabajo sucio. Corre kilómetros, recupera balones y siempre tiene una sonrisa, lo cual es extrañamente intimidante para los rivales.
- Victoria Pelova: El futuro. Técnica pura, visión de juego y una capacidad de adaptación táctica que asusta.
La estructura de la Eredivisie Vrouwen y el talento local
Un error común es pensar que todas las jugadoras de la selección femenina de fútbol de los Países Bajos salen de las mejores academias del mundo. La realidad es que la Eredivisie Vrouwen todavía está creciendo. Clubes como el Ajax, el PSV y el Twente están haciendo un trabajo decente, pero todavía hay una brecha enorme con la Women's Super League de Inglaterra.
Casi todas las estrellas de la selección juegan fuera.
Esto crea un dilema interesante. Por un lado, las jugadoras se curten en las mejores ligas del mundo. Por otro, el campeonato local sufre para retener talento y generar ingresos. La KNVB ha intentado potenciar la liga, pero el dinero manda. Si el Arsenal o el Bayern de Múnich llaman a la puerta de una joven promesa de 18 años de Ámsterdam, se va a ir. Es inevitable.
Aun así, la base de jugadoras federadas en los Países Bajos ha crecido exponencialmente desde 2017. Miles de niñas ahora quieren ser Miedema en lugar de Van Dijk. Ese cambio cultural es el verdadero legado de esta generación.
Retos tácticos y el futuro inmediato
Técnicamente, el equipo ha evolucionado de un 4-3-3 muy rígido a sistemas más fluidos. Jonker ha experimentado con defensas de tres y carrileras largas, algo que antes era impensable en la escuela neerlandesa más ortodoxa. El problema sigue siendo la profundidad de la plantilla. Mientras selecciones como España o EE. UU. pueden sacar a dos equipos titulares de élite, los Países Bajos sufren cuando sus 3 o 4 jugadoras clave no están disponibles.
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Las lesiones han sido crueles. La mencionada rotura de cruzados de Miedema o los problemas físicos de Vivianne y otras titulares han obligado a acelerar procesos de jugadoras muy jóvenes que quizás no estaban listas para la presión internacional.
¿Qué esperar ahora? La clasificación para los grandes torneos ya no es el objetivo; el objetivo es ganarlos. La exigencia es máxima. Ya no son las "cenicientas" que sorprendieron a Europa. Ahora son el equipo a batir, el rival que todos analizan con lupa.
Lo que debes saber para seguir a la selección
Para entender hacia dónde va la selección femenina de fútbol de los Países Bajos, es necesario mirar más allá de los resultados inmediatos y enfocarse en estos puntos clave de acción y análisis:
- Monitorear el relevo generacional: Jugadoras como Wieke Kaptein representan la nueva ola. Kaptein debutó en un Mundial con solo 17 años. Seguir su progresión en clubes europeos de primer nivel dará la pauta de si el equipo nacional mantendrá su nivel de élite en la próxima década.
- La recuperación de las piezas clave: El éxito a corto plazo depende casi exclusivamente de tener a Miedema y Roord al 100%. Sin su capacidad goleadora y de creación, el equipo se vuelve previsible y fácil de defender en bloque bajo.
- El impacto de la inversión externa: Observa cómo los clubes de la Eredivisie masculina están integrando sus secciones femeninas. Un Ajax fuerte en la Champions League femenina suele traducirse en una selección nacional con más ritmo competitivo.
- Adaptación táctica frente a potencias físicas: Los Países Bajos suelen sufrir contra equipos extremadamente físicos o con transiciones muy rápidas (como Francia o Inglaterra). El desarrollo de una defensa más sólida y menos dependiente de la posesión será el siguiente gran paso táctico de Jonker.
El camino de las Oranje Leeuwinnen es una lección de cómo el apoyo institucional, combinado con una generación de talento excepcional, puede cambiar la narrativa deportiva de un país entero en menos de una década. Ya no se trata de participar; se trata de dominar.