La selección de fútbol sub-20 de Chile y el peso de encontrar al nuevo Alexis

La selección de fútbol sub-20 de Chile y el peso de encontrar al nuevo Alexis

Seamos honestos. Cada vez que la selección de fútbol sub-20 de Chile sale a la cancha, el hincha no solo busca un triunfo. Lo que busca, casi con desesperación, es una señal de vida. Una prueba de que el recambio no es un mito urbano inventado por la prensa deportiva para vender diarios. Existe una presión casi asfixiante sobre estos cabros de 18 o 19 años. Cargan con el fantasma de la Generación Dorada, esa que nos acostumbró a las finales y a mirar a Brasil o Argentina a los ojos sin que nos tiritaran las piernas.

Pero el fútbol joven es caprichoso. No es una ciencia exacta.

Históricamente, la sub-20 ha sido el termómetro real del fútbol chileno. Mucho más que la sub-17, que a veces es puro entusiasmo, o la sub-23, que suele ser un parche para torneos específicos. Aquí es donde se ve quién tiene madera de crack y quién se va a quedar en una eterna promesa de los entrenamientos vespertinos.

El peso de Canadá 2007 y por qué nos hizo tanto daño

Es imposible hablar de la selección de fútbol sub-20 de Chile sin mencionar aquel equipo de José Sulantay. Fue una anomalía. Una alineación astral que juntó a Vidal, Sánchez, Medel e Isla en un mismo camarín. Quedaron terceros en el mundo, sí, pero el daño colateral fue la expectativa. Desde ese entonces, si la sub-20 no llega a semifinales de un Mundial, sentimos que el proceso es un fracaso absoluto.

Es una vara de medir injusta. Básicamente, le pedimos a adolescentes que resuelvan problemas estructurales que el fútbol formativo de los clubes no ha podido solucionar en décadas.

Tras el éxito de 2007, vino la sequía. Pasamos años viendo pasar torneos Sudamericanos sin pena ni gloria. El equipo de Mario Salas en 2013, con Nicolás Castillo y Bryan Rabello, nos devolvió un poco la fe llegando a cuartos de final en Turquía. Jugaban bien. Tenían ese "picante" que nos gusta. Pero después de eso, el vacío.

¿Qué pasó? ¿Se nos olvidó cómo formar jugadores? No exactamente. El problema es que el fútbol sudamericano evolucionó a una velocidad física que a Chile le costó seguir. Mientras Ecuador empezó a exportar atletas de élite a Europa a los 18 años, nosotros seguíamos celebrando al "10" talentoso pero lento que solo rinde en el torneo local.


La era de Nicolás Córdova y el giro hacia la disciplina

Hoy la cosa está cambiando, o al menos eso intentan vendernos desde las oficinas de Quilin. Con Nicolás Córdova a la cabeza del proyecto de selecciones juveniles, el enfoque de la selección de fútbol sub-20 de Chile ha dado un giro hacia lo profesional. Córdova es un tipo que se formó en Italia, y eso se nota. No transa con la falta de rigor.

✨ Don't miss: The Division 2 National Championship Game: How Ferris State Just Redrew the Record Books

Hace poco vimos cómo se puso firme con los pesos de los jugadores y las mediciones de grasa corporal. Suena a detalle menor, ¿cierto? Pues no lo es. En el fútbol moderno, si regalas medio segundo porque te sobra un kilo de cazuela, el lateral paraguayo te come vivo.

La preparación para el Mundial Sub-20 de 2025, donde Chile es anfitrión, ha sido intensa. Ser locales es un arma de doble filo. Por un lado, tienes el apoyo de la gente en Talca, Valparaíso o Santiago. Por otro, el pánico escénico de fallar frente a tu familia y un país que no celebra nada importante hace rato.

Córdova ha sido claro: no quiere "estrellitas". Quiere un equipo que sepa sufrir.

Nombres reales para seguir de cerca

A ver, no nos engañemos. No todos los que hoy brillan en los amistosos van a llegar a la selección mayor. Es la ley de la vida deportiva. Pero hay nombres en la selección de fútbol sub-20 de Chile que, honestamente, ilusionan un poco.

Flandes, por ejemplo, ha mostrado cosas interesantes. O lo que sucede con los chicos que ya están sumando minutos en Primera División gracias a la regla del sub-21. Es una regla odiada por muchos técnicos, pero es la única razón por la cual algunos de estos cabros no están jugando en canchas de tierra los domingos.

  • Iván Román: El central de Palestino es, quizás, la realidad más sólida. Juega con una madurez que asusta. No parece un niño entre hombres.
  • Felipe Jeraldo: Un tipo que en el mediocampo muerde y distribuye.

El problema surge cuando estos jugadores no encuentran espacio en sus clubes. La banca es el peor enemigo de la sub-20. Un jugador que no compite cada fin de semana pierde ese "timing" que solo te da el roce profesional. Por eso, muchos optan por salir temprano, incluso a ligas menores en el extranjero, solo para sentir que están jugando por algo real.

¿Por qué nos cuesta tanto el Sudamericano?

El Sudamericano Sub-20 es, probablemente, el torneo más difícil del mundo en su categoría. Juegas cada dos días. La humedad te mata. Los árbitros dejan pegar. Y tienes a Brasil y Uruguay que, seamos sinceros, parecen equipos de hombres de 25 años compitiendo contra niños.

🔗 Read more: Por qué los partidos de Primera B de Chile son más entretenidos que la división de honor

La selección de fútbol sub-20 de Chile suele sufrir por la falta de envergadura física. Históricamente, somos un equipo técnico, de toque corto, que se desespera cuando el rival le pone el bus atrás o le propone un juego de choques. Para romper eso, se necesita carácter.

Expertos como Juvenal Olmos han insistido en que el problema no es solo técnico, sino mental. El jugador chileno sub-20 tiende a bajonearse rápido si el resultado no se da en los primeros 20 minutos. El trabajo psicológico que está haciendo el cuerpo técnico actual es, posiblemente, más importante que la táctica del 4-3-3.

El mito del "nuevo crack"

Basta de comparar a cada delantero rápido con Alexis Sánchez. Le hace mal al pibe. Le pone una mochila de 50 kilos que no le corresponde. La selección de fútbol sub-20 de Chile necesita identidad propia, no ser una copia barata de lo que fuimos hace 15 años.

Chile ha intentado captar talento en el extranjero, los famosos "dos patrias". El caso de Ben Brereton en la mayor abrió una puerta. En la sub-20 también se busca. Chicos con raíces chilenas formados en Europa o Estados Unidos que puedan aportar esa otra cultura táctica. A veces funciona, a veces es solo un experimento que queda en nada.

Lo que viene: El Mundial en casa

El desafío de 2025 es total. La ANFP sabe que se juega gran parte de su credibilidad en este torneo. No basta con organizar un evento bonito con estadios pintados; el equipo tiene que competir.

¿Qué podemos esperar de la selección de fútbol sub-20 de Chile?

Primero, un orden defensivo que no teníamos hace mucho. Segundo, una dependencia quizás excesiva de las individualidades que logren desequilibrar en el uno contra uno. Es raro ver a Chile pasando por encima de alguien por pura fuerza bruta. Lo nuestro siempre ha sido la maña, la asociación y el aprovechamiento de los errores ajenos.

💡 You might also like: South Carolina women's basketball schedule: What Most People Get Wrong

Hay que entender que la sub-20 es una etapa de formación, pero en Chile la tratamos como si fuera el fin del mundo. Si perdemos, "la juventud está perdida". Si ganamos, "ya somos campeones de América de nuevo". No hay puntos medios. Y en ese extremismo, los que más sufren son los jugadores.


Para entender el presente de este equipo, hay que mirar más allá de los resultados de los amistosos. Hay que ver cuántos de estos jugadores están realmente listos para dar el salto. La brecha entre el fútbol juvenil y el profesional en Chile sigue siendo un abismo. Muchos se quedan en el camino porque el club prefiere traer a un extranjero de 32 años antes que darle la camiseta a un canterano de 19.

Es un círculo vicioso que la selección de fútbol sub-20 de Chile intenta romper a punta de microciclos y giras internacionales.

Si de verdad quieres seguir el progreso de estos jugadores, no te quedes solo con los compactos de goles en YouTube. Mira cómo se mueven sin pelota. Mira cómo reaccionan cuando el árbitro les cobra una injusticia. Ahí es donde te das cuenta quién va a terminar jugando en las grandes ligas y quién va a terminar siendo un recuerdo en una nota de "qué fue de la vida de...".

Pasos a seguir para los interesados en el fútbol formativo chileno:

  1. Seguir las convocatorias de microciclos: No esperes al torneo oficial. La ANFP publica semanalmente quiénes están entrenando en Quilín. Ahí es donde se cocina el equipo real.
  2. Monitorear el minutaje sub-21 en el torneo local: Es el dato más duro. Si un convocado a la sub-20 no suma minutos en su club, su rendimiento en la selección va a caer inevitablemente por falta de ritmo.
  3. Diferenciar contextos: Un buen partido contra un equipo universitario no es lo mismo que un duelo contra la reserva de un equipo argentino. Valora más los rendimientos en giras internacionales.
  4. Bajar la expectativa de comparación: Deja de buscar al "nuevo Vidal". Busca al "mejor central que Chile puede tener hoy". La salud mental del fútbol chileno lo agradecerá.

El camino al éxito de la sub-20 no es una línea recta. Es un laberinto lleno de distracciones, representantes que prometen el cielo y una prensa que a veces ensalza demasiado pronto. Lo único real es el césped y lo que estos cabros están dispuestos a sacrificar por una camiseta que hoy pesa más que nunca.