México siempre ha tenido una relación medio extraña con su categoría infantil. Hubo un tiempo donde ver a la selección de fútbol sub 17 de méxico era sinónimo de prender la tele para ver cómo humillábamos a potencias mundiales. Literal. No es nostalgia barata; es que los trofeos de 2005 y 2011 están ahí, en las vitrinas de la FMF, recordándonos que alguna vez fuimos los reyes del patio. Pero hoy la cosa se siente distinta. El brillo se ha opacado un poco y la gente se pregunta si la "fábrica de gigantes" se quedó sin materia prima o si simplemente el resto del mundo finalmente aprendió a jugarnos.
Es curioso.
Pasamos de ser el "Gigante de la Concacaf" a nivel mayor a ser un verdadero ogro mundial en la Sub-17. Pero ese prestigio no se mantiene solo con el recuerdo de Chucho Ramírez o el Potro Gutiérrez. La realidad actual es más compleja.
El peso de la historia y el trauma de Indonesia 2023
Si hablamos de la selección de fútbol sub 17 de méxico, tenemos que hablar del bache reciente. Lo de Indonesia 2023 dolió. No fue solo perder; fue la sensación de que nos faltaba ese "colmillo" que antes sobraba. El empate contra Alemania y la goleada sufrida ante Mali (un 5-0 que todavía cala) dejaron claro que el físico en estas categorías ya no se compensa solo con técnica individual.
Mali nos pasó por encima. Literalmente. Los jugadores africanos volaban, mientras que nuestros chavos parecían atrapados en un ritmo de juego que ya no alcanza para la élite. Raúl Chabrand, quien estuvo al mando en ese proceso, intentó rescatar lo que pudo, pero la estructura se vio frágil. ¿Qué pasó con esa identidad ganadora?
Honestamente, el problema empieza desde la captación. Antes, los visores de la federación encontraban joyas en el llano, en torneos regionales donde el hambre de triunfo era el motor principal. Ahora, con la hiper-profesionalización de las fuerzas básicas en clubes como Pachuca, Chivas o América, los jugadores llegan con mucha teoría pero, a veces, con menos "calle". Eso se nota cuando las papas queman en un Mundial.
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El ADN del Tri Juvenil: Entre el éxito y la exportación fallida
Mucha gente piensa que ganar el Mundial Sub-17 asegura una carrera de estrella. Error total. Si revisamos la lista de Perú 2005, sí, tuvimos a Carlos Vela y Giovani dos Santos, pero ¿cuántos otros se perdieron en el camino? La selección de fútbol sub 17 de méxico es, irónicamente, víctima de su propio éxito. Se cree que por ser campeones a los 16 años, el proceso está terminado.
La realidad es que el salto al primer equipo en la Liga MX es un muro de concreto. Los clubes prefieren traer a un refuerzo extranjero de 30 años que darle la 10 al chavo que la rompió en el Premundial de Concacaf. Es frustrante.
- Pachuca: Sigue siendo la mejor cantera, nutriendo constantemente a las convocatorias.
- Chivas: Su filosofía de puros mexicanos los obliga a buscar talento, aunque a veces les falta consistencia.
- Atlas: La "Academia" ha perdido fuerza, pero sigue sacando defensas interesantes.
A pesar de todo, México sigue dominando su zona. En el último Premundial, la selección mostró ráfagas de ese fútbol asociativo que nos gusta. Stephano Carrillo, por ejemplo, demostró que el olfato goleador no se ha perdido. El tipo sabe dónde pararse. Pero, de nuevo, ¿le darán minutos en Santos Laguna o terminará en la banca viendo cómo un refuerzo de fuera se lleva los reflectores? Es el eterno dilema del fútbol mexicano.
¿Cómo se compite hoy en el mundo Sub-17?
El fútbol cambió. Ya no basta con tener buen pie. La selección de fútbol sub 17 de méxico ahora se enfrenta a potencias que han copiado el modelo de formación integral. Francia, por ejemplo, mezcla una potencia física brutal con una técnica refinada. Japón ha crecido una barbaridad en disciplina táctica.
Para que México vuelva a ser protagonista real y no solo un animador que pasa a octavos de final por inercia, se necesitan cambios de fondo. No basta con cambiar al entrenador cada dos años. Se trata de cómo estamos compitiendo en el día a día.
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- Roce internacional: No sirve de mucho ganar 8-0 a islas del Caribe en el Premundial. Los chavos necesitan giras por Europa y Sudamérica contra rivales que les exijan al 110%.
- Psicología deportiva: A esta edad, la cabeza es todo. El miedo a fallar después de ver los fracasos de la selección mayor se contagia. Hay que blindarlos.
- Seguimiento post-Mundial: La FMF debería tener un plan de carrera para cada uno de los 21 convocados, gane o pierda la selección.
Es un tema de gestión, básicamente.
Los nombres que debemos seguir (con cautela)
No todo es gris. Siempre hay talento. En la última camada de la selección de fútbol sub 17 de méxico, vimos destellos de jugadores que, si se llevan bien, podrían ser pilares en el futuro.
Fidel Barajas es un caso interesante. Su capacidad para desbordar y su visión de juego lo ponen un escalón arriba. Isaac Martínez en el medio campo también mostró que tiene esa pausa necesaria cuando el partido se vuelve un caos. El tema es que a los 17 años son diamantes en bruto. Algunos brillan y otros se rompen bajo presión.
La afición mexicana es exigente, a veces de más. Le pedimos a un niño de 16 años que juegue como si fuera Rafa Márquez en su mejor época. Hay que bajarle un poco a la espuma. El éxito en la Sub-17 debe ser visto como una etapa de aprendizaje, no como el destino final. El verdadero éxito es que esos 21 chavos lleguen a los 23 años siendo titulares en sus equipos y peleando un puesto para el Mundial de la Mayor.
El camino hacia el próximo ciclo mundialista
La estructura de las categorías menores en México está en plena reestructuración (otra vez). Con la salida de ciertos directivos y la llegada de nuevas metodologías, se busca recuperar la mística. La selección de fútbol sub 17 de méxico necesita volver a las bases: intensidad, orden táctico y esa picardía que siempre nos caracterizó.
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No podemos permitir que el 5-0 contra Mali sea la nueva norma. Fue un golpe de realidad necesario, sí, pero doloroso. El fútbol mexicano tiene la infraestructura y el dinero para ser el mejor formador de América del Norte, pero falta voluntad política dentro de la liga para soltar a los jóvenes.
A nivel táctico, México suele jugar un 4-3-3 clásico, buscando amplitud por las bandas. Sin embargo, en los torneos cortos de la FIFA, esa formación a veces se queda corta contra equipos que te cierran los espacios y te matan en la contra. Los entrenadores de la Sub-17 tienen el reto de ser más flexibles. A veces hay que saber sufrir el partido, algo que históricamente nos cuesta mucho trabajo.
Pasos clave para el futuro del Tri Juvenil
Para que la selección de fútbol sub 17 de méxico recupere su estatus de potencia mundial, hay acciones que no pueden esperar. No son soluciones mágicas, pero son el camino lógico que otras naciones ya están recorriendo con éxito.
- Eliminar la zona de confort: Los jugadores necesitan salir de sus clubes locales más seguido para enfrentar entornos hostiles. El talento está, pero la resistencia mental se construye bajo presión externa.
- Vínculo con la Sub-20: Los procesos deben estar conectados. A veces parece que cada categoría es una isla diferente, con estilos de juego que no se parecen en nada. La identidad debe ser una sola desde la Sub-15.
- Incentivos para el debut: La Liga MX debe encontrar la forma de premiar a los equipos que realmente usan a sus canteranos de la Sub-17, más allá de la simple regla de menores.
La selección de fútbol sub 17 de méxico sigue siendo una de las marcas más queridas por la afición. Cada que empieza un Mundial de la categoría, la esperanza se renueva. Queremos volver a ver a esos niños llorando de alegría con la copa en las manos, pero para eso, hay que trabajar más en el barro y menos en los escritorios. El talento mexicano es innegable; solo necesita que no le estorben en su crecimiento.