Marruecos ya no es ese equipo que simplemente "cae bien" en las fases de grupos. Se acabó esa narrativa. Honestamente, si sigues pensando en la selección de fútbol de Marruecos como un invitado de piedra o un equipo que solo depende de la garra, te estás perdiendo lo que realmente está pasando en el fútbol africano. Qatar 2022 no fue un accidente. No fue suerte. Fue el resultado de una inversión masiva en infraestructura que la mayoría de las federaciones europeas envidiarían.
Casi todos recordamos el salto de En-Nesyri contra Portugal. Una locura. Pero lo que la gente ignora es que ese salto empezó diez años antes en la Academia Mohammed VI. El éxito tiene recibos.
El modelo de éxito de la selección de fútbol de Marruecos
¿Cómo pasó Marruecos de ser un equipo intermitente a meterse entre los cuatro mejores del mundo? No fue solo el carisma de Walid Regragui. Se trata de la identidad. Marruecos ha logrado algo que Francia o Alemania a veces envidian: una conexión visceral entre la diáspora y la patria.
Mira a Achraf Hakimi. Nacido en Madrid. Podría haber jugado con España perfectamente. Pero eligió a los Leones del Atlas. Esa mezcla de táctica europea —forjada en las mejores canteras del mundo— y el sentimiento de pertenencia marroquí ha creado un monstruo competitivo. No son solo jugadores; son un sistema.
El Complejo de Fútbol Mohammed VI en Salé es, básicamente, la NASA del fútbol. Tiene hoteles, centros médicos de última generación y campos que parecen alfombras. Cuando los jugadores llegan a la concentración, no sienten que están bajando el nivel respecto a sus clubes en la Premier League o La Liga. Sienten que están en la élite.
El factor Regragui y la mentalidad de "Aguacate"
A Walid Regragui le decían "cabeza de aguacate" de forma burlona. Al final, él mismo abrazó el apodo. Esa es la clave. La selección de fútbol de Marruecos juega con una piel muy gruesa. Regragui trajo algo que Hervé Renard o Vahid Halilhodžić no terminaban de cuajar: la gestión del ego.
Logró que Hakim Ziyech, un talento generacional pero a veces complicado, se sacrificara en defensa como si fuera un lateral de segunda división. Eso no se compra con táctica. Se logra con respeto. Marruecos defiende en bloques que parecen paredes de hormigón. Es frustrante para el rival. Solo hay que preguntarle a la España de Luis Enrique, que dio mil pases para terminar chocando contra un muro rojo.
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Por qué Qatar 2022 cambió el mapa para siempre
No podemos hablar de la selección de fútbol de Marruecos sin diseccionar lo que pasó en diciembre de 2022. Fue el primer equipo africano y árabe en llegar a una semifinal. Pero analicemos los datos reales, no solo la emoción.
Marruecos recibió solo un gol en contra (y fue en propia meta contra Canadá) hasta las semifinales. Eso es ridículo. La organización defensiva liderada por Romain Saïss y la explosión de Sofyan Amrabat en el medio campo redefinieron lo que significa ser un equipo "pequeño". Amrabat corrió tanto en ese torneo que parecía que había tres como él en el campo.
- Empate 0-0 contra Croacia (finalista de 2018).
- Victoria 2-0 contra Bélgica (ranking 2 de la FIFA en ese momento).
- Victoria contra España en penaltis con un Bono imperial.
- El 1-0 histórico contra la Portugal de Cristiano Ronaldo.
Fue una demolición de gigantes. Pero ojo, que tras el mundial, la presión aumentó. Ya no son el "underdog". Ahora, cuando Marruecos juega la Copa de África (AFCON), todos le juegan a morir. Y ahí es donde han tenido problemas. La transición de ser un equipo de contragolpe a uno que debe proponer y dominar la posesión es el gran reto actual de la federación.
El talento que viene: Más allá de Hakimi y Ziyech
Si crees que esto se acaba cuando Hakimi se retire, estás muy equivocado. La cantera sigue escupiendo talento. Brahim Díaz, la estrella del Real Madrid, eligió Marruecos tras años de especulación. Eso es un golpe de autoridad sobre la mesa.
Luego tienes a tipos como Eliesse Ben Seghir del Mónaco o Ilias Akhomach. El radar de captación de la FRMF (Federación Real Marroquí de Fútbol) es probablemente el mejor del mundo en este momento. Tienen ojeadores en cada rincón de Bélgica, Holanda, Francia y España. No se les escapa nadie. Saben que el futuro de la selección de fútbol de Marruecos depende de convencer a esos chicos de que el proyecto es serio.
La infraestructura: El secreto a voces de Salé
A menudo escuchamos que el fútbol africano tiene talento pero le falta organización. Marruecos rompió ese cliché. Invirtieron cerca de 60 millones de dólares en su centro nacional.
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Tienen un programa de fútbol femenino que ya dio frutos llegando a la final de la Copa de África y clasificando al Mundial. No es casualidad. Es un plan de estado. El Rey Mohammed VI ve el fútbol como una herramienta de "soft power". Y le está funcionando de maravilla.
Mucha gente se pregunta: ¿pueden ganar un Mundial? Kinda. Suena loco, pero si miras la progresión, no es imposible. El fútbol se está igualando. Las distancias físicas se han acortado. Marruecos ya tiene la táctica y la infraestructura; ahora les falta esa pizca de jerarquía ofensiva constante para no sufrir tanto cuando el rival se encierra.
Desmontando mitos sobre el estilo de juego marroquí
Existe la idea errónea de que Marruecos solo sabe defender. Error. La selección de fútbol de Marruecos tiene una de las transiciones defensa-ataque más rápidas del planeta.
Azzedine Ounahi. ¿Te acuerdas de él? Luis Enrique preguntó: "¿De dónde salió este chico?". Salió de la Ligue 1, pero su estilo es puro potrero marroquí mezclado con disciplina táctica. Esa capacidad de regatear en espacios cortos bajo presión es lo que los hace peligrosos. No solo corren; piensan.
Sin embargo, hay que ser realistas. El equipo a veces peca de falta de gol. En-Nesyri es un guerrero, un tipo que presiona y salta como nadie, pero no es un goleador de 30 tantos por temporada. Marruecos genera, pero a veces le cuesta cerrar los partidos cuando tiene el 70% de la posesión. Es su talón de Aquiles actual.
Qué esperar en el ciclo hacia 2030
Marruecos será co-anfitrión del Mundial 2030 junto a España y Portugal. Esto cambia todo. La presión por ser competitivos en casa va a ser asfixiante. Pero también significa que la inversión no se va a detener.
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Se están construyendo estadios nuevos, como el Gran Estadio de Casablanca, que pretende ser uno de los más grandes del mundo. La meta no es solo participar. La meta es que la selección de fútbol de Marruecos sea considerada una potencia top 10 mundial de forma permanente.
Actualmente, el ranking FIFA los sitúa como el mejor equipo de África con diferencia. Pero como bien dice la afición en Casablanca o Rabat, el ranking no da trofeos. El objetivo real es la próxima Copa de África. Es una obsesión. No la ganan desde 1976 y eso duele. Para un país que respira fútbol 24/7, esa sequía es una espina clavada en el corazón.
Pasos clave para entender el futuro de los Leones del Atlas
Para seguir de cerca la evolución de este equipo y entender si realmente pueden dar el siguiente paso, hay que fijarse en tres puntos críticos que definirán los próximos dos años:
- La integración de Brahim Díaz: Ver si Regragui logra encajar a Brahim en un esquema donde el sacrificio defensivo es innegociable sin quitarle su magia cerca del área.
- La madurez de los centrales: Con Saïss en la recta final de su carrera, la búsqueda de un líder defensivo que acompañe a Nayef Aguerd es vital.
- El dominio continental: Si Marruecos no logra ganar una Copa de África pronto, la mística de Qatar empezará a desvanecerse. Necesitan validar su estatus en su propio continente.
El camino está trazado. Lo que antes era un sueño, ahora es una exigencia. La selección de fútbol de Marruecos ha dejado de ser la cenicienta para convertirse en el equipo que nadie quiere ver en su grupo. Ya sea por su defensa de hierro, su afición ruidosa o su capacidad de captar talento global, el fútbol marroquí ha llegado para quedarse en la mesa de los grandes.
Si quieres entender cómo se construye una potencia futbolística de la nada, deja de mirar a los sospechosos habituales en Europa y pon el ojo en el norte de África. Allí se está escribiendo el manual moderno del éxito internacional.
Para estar al tanto de la actualidad de los Leones del Atlas, lo más recomendable es seguir las convocatorias oficiales de la FRMF y observar el rendimiento de sus jugadores en las cinco grandes ligas europeas, donde la presencia marroquí ha crecido un 40% en la última década. El análisis de los datos de rendimiento en plataformas como Opta muestra que los jugadores marroquíes están entre los que más kilómetros recorren por partido en competiciones UEFA, un testamento a la preparación física de élite que reciben desde jóvenes.