Hungría ya no es solo nostalgia. Por décadas, hablar de la selección de fútbol de Hungría era básicamente dar una clase de historia en blanco y negro sobre Ferenc Puskás, el "Equipo de Oro" y aquella final perdida en Suiza 54 que todavía duele en Budapest. Pero algo cambió. Si has visto la Nations League últimamente o te fijaste en cómo le complicaron la vida a gigantes en la Eurocopa, sabrás que los húngaros están de vuelta de una forma que nadie vio venir. No son el equipo más talentoso del mundo, la verdad. Sin embargo, son una de las máquinas tácticas más pesadas de Europa.
El peso de los "Magiares Poderosos" y la sombra de Puskás
Es imposible entender a este equipo sin mirar atrás, aunque sea un poco. En los años 50, Hungría no solo jugaba al fútbol; lo inventaba. El Aranycsapat (Equipo de Oro) registró una racha de 31 partidos invictos. Golearon a Inglaterra 6-3 en Wembley, algo que los ingleses todavía procesan en terapia. Usaban un sistema que hoy llamaríamos "fútbol total" antes de que los holandeses le pusieran el nombre oficial.
Pero tras la Revolución Húngara de 1956, el equipo se desintegró. Puskás terminó en el Real Madrid, Kocsis y Czibor en el Barcelona, y la selección entró en un coma profundo que duró casi medio siglo. Durante los 90 y los 2000, ser fan de la selección de fútbol de Hungría era, sinceramente, un ejercicio de masoquismo puro. Goleadas humillantes contra selecciones de tercer nivel se volvieron la norma. La identidad se había perdido.
La resurrección bajo Marco Rossi
¿Cómo pasas de perder contra Andorra en 2017 a ganarle a Inglaterra 4-0 en su casa en 2022? La respuesta corta tiene nombre italiano: Marco Rossi. Rossi no llegó con un currículum de Champions League, pero entendió algo que otros no: Hungría necesitaba ser un bloque.
Rossi implementó un sistema de tres centrales que es un auténtico dolor de cabeza para los delanteros rivales. No es un "autobús" clásico. Es una presión inteligente. Los carrileros vuelan. Lo curioso es que Rossi se ha convertido en un héroe nacional, casi un húngaro más, al punto de obtener la nacionalidad. Ha logrado que jugadores de la liga local, la Nemzeti Bajnokság I, rindan al mismo nivel que estrellas de la Bundesliga.
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Dominik Szoboszlai: El capitán que cambió la narrativa
Si hay una cara que define este renacimiento, es la de Dominik Szoboszlai. Ya no es solo "el chico del Leipzig" o el fichaje estrella del Liverpool. Es el líder absoluto. Hacía décadas que Hungría no tenía un jugador que fuera genuinamente considerado clase mundial.
Szoboszlai aporta algo que les faltaba: miedo en el rival. Su golpeo de balón es, probablemente, uno de los cinco mejores del planeta actualmente. Cuando hay un tiro libre cerca del área, el estadio entero se calla porque saben que hay un 50% de probabilidades de que termine en la escuadra. Pero no es solo técnica. Es la actitud. Ver a un capitán de 23 o 24 años arrastrar a sus compañeros en el minuto 90 define por qué esta selección de fútbol de Hungría es distinta a las versiones tibias de hace diez años.
- Puntos clave del esquema de Rossi:
- Defensa de tres ultra compacta (Willi Orbán es el jefe aquí).
- Transiciones verticales agresivas: nada de pases laterales inútiles.
- Aprovechamiento máximo del balón parado.
- Disciplina táctica casi militar.
El factor Puskás Aréna y la mística local
Jugar en Budapest se ha vuelto una pesadilla para las potencias. El Puskás Aréna, inaugurado en 2019, es una caldera. No es solo por el ruido, es que hay una conexión real entre la grada y el césped que se había roto durante las décadas de fracasos.
Mucha gente critica el gasto público que el gobierno de Viktor Orbán ha inyectado en el fútbol, y es un debate válido y complejo. Se han construido estadios modernos en ciudades donde apenas va gente al fútbol. Pero, puramente desde lo deportivo, esa infraestructura ha dado frutos. La selección de fútbol de Hungría ahora tiene un búnker de élite en Telki y estadios de categoría UEFA Categoría 4 que permiten una preparación que antes era imposible.
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¿Qué esperar en los próximos torneos?
Hungría ya no clasifica a las Eurocopas "de milagro" o por la expansión a 24 equipos. Clasifican porque dominan sus grupos. El reto ahora es el Mundial. Hungría no juega una Copa del Mundo desde México 1986. Es una sequía ridícula para un país con tanta tradición.
El camino no es fácil porque el talento profundo sigue siendo limitado. Si se lesiona Szoboszlai o Willi Orbán, el equipo sufre horrores. No tienen tres jugadores de élite por posición como Francia o Alemania. Dependen de la salud de su columna vertebral: Gulácsi en el arco, Orbán atrás, Schäfer en el medio y Szoboszlai creando magia.
Realidades y mitos del fútbol húngaro actual
Kinda loco pensar que hace poco la gente pensaba que Hungría era un equipo "cenicienta". Ya no. En la Nations League se cargaron a Alemania e Inglaterra en el mismo grupo. Eso no es suerte.
Algo que la mayoría de la gente ignora es la importancia de la diáspora. Jugadores nacidos o formados en Alemania con raíces húngaras han sido vitales. El caso de Willi Orbán es el mejor ejemplo; él pudo elegir a Alemania, pero eligió el proyecto húngaro. Esa capacidad de reclutamiento ha nivelado el campo de juego.
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Honestamente, el techo de este equipo depende de la evolución de sus jóvenes delanteros. Barnabás Varga ha sido una revelación tardía, un "nueve" de los de antes, que pelea todo y mete las que tiene. Pero necesitan más dinamita si quieren pasar de ser un equipo "difícil" a ser un equipo que gane títulos o llegue a semifinales de grandes torneos.
Para seguir de cerca a la selección de fútbol de Hungría y entender su impacto real, es necesario mirar más allá de los resultados de Google. Aquí tienes los pasos clave para analizar su evolución:
- Monitorea la rotación en la Bundesliga: La columna vertebral de Hungría se forma en Alemania. Si jugadores como Roland Sallai o los jóvenes que emergen del Leipzig mantienen minutos, la selección seguirá siendo competitiva.
- Analiza el rendimiento en la Nations League: Hungría utiliza este torneo no como amistosos, sino como su campo de pruebas principal. Es donde mejor se ve el sistema de 3-4-2-1 de Rossi.
- Observa las categorías inferiores: El éxito actual es fruto de una inversión masiva en academias como la Puskás Akadémia. El flujo de talento hacia ligas como la austriaca o belga es el primer indicador de que el nivel se mantendrá estable.
El fútbol húngaro ha dejado de ser un fantasma del pasado para convertirse en una realidad incómoda para la élite europea. Su evolución es un caso de estudio sobre cómo la identidad táctica y un liderazgo claro pueden suplir la falta de superestrellas en cada línea.