Si piensas en la selección de fútbol de Corea del Sur, lo primero que te viene a la mente es probablemente esa energía inagotable. O quizás a Son Heung-min corriendo como si tuviera un motor en los pies. Pero hay mucho más. No es solo correr. Es una estructura que ha dominado el continente asiático por décadas, aunque, honestamente, a veces se complican la vida ellos mismos con decisiones federativas que nadie entiende.
Corea del Sur no es un equipo cualquiera. Son los "Tigres de Asia". Y no es un apodo que se ganaron en una rifa. Estamos hablando de la selección con más apariciones consecutivas en la Copa del Mundo desde 1986. Piénsalo un segundo. Países con mucha más tradición futbolera en Europa o Sudamérica han fallado en ese registro. Ellos no.
El Legado del 2002 y la Sombra de Guus Hiddink
No podemos hablar de la selección de fútbol de Corea del Sur sin mencionar el Mundial de 2002. Fue un antes y un después. Antes de eso, eran un equipo decente que solía irse en primera ronda. Después de eso, bajo el mando del neerlandés Guus Hiddink, se convirtieron en gigantes.
Llegaron a semifinales. Sí, hubo polémicas arbitrales contra Italia y España, no vamos a tapar el sol con un dedo. Pero lo que ese equipo hizo físicamente fue una locura. Hiddink no se enfocó en la técnica pura, sino en convertir a los jugadores en atletas de élite que pudieran presionar los 90 minutos sin desmayarse. Jugadores como Park Ji-sung, que luego brilló en el Manchester United, nacieron de esa mentalidad. Park era básicamente tres pulmones con patas.
Ese mundial cambió la cultura del país. El fútbol dejó de ser un deporte secundario para pelearle el trono al béisbol. La K League empezó a exportar talento de verdad.
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La Era de Son Heung-min y el Problema de la "Sondependencia"
Hoy en día, el nombre es uno solo: Son Heung-min. El capitán del Tottenham es, posiblemente, el mejor jugador asiático de la historia. Punto. Pero tener a una superestrella mundial en la selección de fútbol de Corea del Sur es un arma de doble filo.
A veces parece que el plan de juego es "dale la pelota a Son y que algo pase". Cuando Son está bien, Corea puede ganarle a cualquiera, como ese 2-0 histórico contra Alemania en Rusia 2018 que mandó a los campeones a casa. Pero cuando está lesionado o bien marcado, el equipo sufre de una falta de ideas alarmante.
Últimamente, han salido otros nombres que ayudan a equilibrar la balanza. Kim Min-jae es un muro en la defensa. Lo que hizo en el Napoli y su salto al Bayern Múnich demuestra que Corea ya no solo produce delanteros rápidos, sino también centrales de clase mundial. Lee Kang-in, del PSG, es el que pone la magia. Tiene una visión de juego que rompe líneas, algo que a los coreanos a veces les faltaba por ser demasiado estructurados.
¿Qué está pasando con los banquillos?
La gestión técnica ha sido un caos recientemente. La salida de Paulo Bento tras el Mundial de Qatar 2022 dejó un vacío que la federación intentó llenar con Jürgen Klinsmann. Spoiler: salió mal.
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Klinsmann fue criticado por todo. Desde vivir en California en lugar de Seúl hasta no tener una táctica clara. La eliminación en la Copa Asiática 2023 ante Jordania fue el punto de quiebre. Ver a la selección de fútbol de Corea del Sur ser superada tácticamente por un equipo teóricamente inferior dolió mucho en el orgullo nacional.
Ahora, con la mirada puesta en el Mundial de 2026, la búsqueda de estabilidad es la prioridad número uno. Necesitan a alguien que entienda que el jugador coreano moderno es muy distinto al de hace veinte años. Ya no es solo disciplina y esfuerzo; ahora hay ego, hay talento internacional y hay una presión mediática brutal.
La K League como Motor Silencioso
Mucha gente ignora la liga local, pero es la base de todo. Equipos como el Ulsan HD o el Jeonbuk Hyundai Motors son potencias en la Champions de Asia. La formación de jóvenes en Corea es de las mejores del mundo. Tienen un sistema escolar y universitario que alimenta a los clubes profesionales de forma constante.
Sin embargo, hay una crítica recurrente: la liga es a veces demasiado rígida. Los entrenadores locales suelen ser muy tradicionales. Eso choca cuando los jugadores regresan de Europa con ideas nuevas. Esa fricción es lo que la selección nacional tiene que resolver si quiere dar el siguiente paso y no quedarse solo en octavos de final de un Mundial.
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El Estilo de Juego: Más que solo Contraataque
Tradicionalmente, Corea del Sur ha sido un equipo de transiciones rápidas. Te roban el balón y en tres toques están en tu área. Pero con la llegada de técnicos europeos, han intentado evolucionar hacia un fútbol de posesión.
A veces funciona. Otras veces, se vuelven predecibles. En las eliminatorias asiáticas, donde la mayoría de los rivales se encierran atrás con diez hombres, a Corea le cuesta horrores romper el cerrojo. Ahí es donde la individualidad de jugadores como Hwang Hee-chan (el "Toro" de los Wolves) se vuelve vital. Su potencia física para romper líneas por pura fuerza es un recurso que pocos equipos en Asia tienen.
Lo que los fans deben vigilar de cara al 2026
Para que la selección de fútbol de Corea del Sur realmente compita con las potencias mundiales, tiene que arreglar tres cosas básicas:
- La renovación generacional en defensa: Kim Min-jae no puede hacerlo todo solo. Necesitan laterales con más proyección internacional.
- La gestión de la presión: Jugar en Corea es difícil. La prensa es implacable y cualquier error se magnifica. Los jugadores jóvenes necesitan una estructura psicológica más fuerte.
- No quemar a Son: Son Heung-min ya no tiene 20 años. El equipo tiene que aprender a ganar sin que él sea el protagonista absoluto de cada jugada.
La infraestructura está. El talento sobra. La pasión de la "Red Devils" (la hinchada oficial) es de las más vibrantes del planeta. Si logran encontrar un técnico que combine la disciplina coreana con la flexibilidad táctica moderna, cuidado.
Pasos a seguir para seguir de cerca al equipo
Si quieres entender realmente a este equipo, no te quedes solo con los resúmenes de los goles. Aquí te dejo lo que realmente importa para un análisis serio:
- Sigue los partidos de la AFC Champions League Elite: Ahí es donde ves a los jugadores locales enfrentarse a los petrodólares de Arabia Saudita. Es el verdadero termómetro del nivel regional.
- Analiza el desempeño de los "Legionarios": No solo Son. Mira cómo evoluciona Lee Kang-in en el PSG o Seol Young-woo en Serbia. Su adaptación a diferentes estilos de juego es lo que nutre a la selección.
- Monitorea las convocatorias de la sub-23: Corea suele usar los Juegos Asiáticos para que sus jugadores consigan la exención del servicio militar (ganando la medalla de oro). Esto es clave para que sus carreras en Europa no se corten de golpe, como casi le pasa a Son.
- Presta atención a los amistosos en Seúl: El Estadio Mundialista de Seúl es una caldera. Los partidos ahí muestran la verdadera cara del equipo bajo presión local.
La selección de fútbol de Corea del Sur sigue siendo el estándar de oro en Asia, pero Japón les está pisando los talones (o quizás ya los pasó en profundidad de plantilla). El camino al 2026 será un examen constante de su identidad. ¿Serán los tigres feroces de siempre o una colección de estrellas individuales sin rumbo? La respuesta está en la cohesión de su nuevo ciclo técnico.