John Travolta es un sobreviviente. No hay otra forma de decirlo. Si miras su carrera, parece un electrocardiograma de alguien que está corriendo un maratón en tacones. Sube, baja, desaparece, resucita. Cuando hablamos de una película de John Travolta, la mayoría piensa automáticamente en un tipo con chaqueta de cuero bailando en una feria o en un sicario con el pelo largo discutiendo sobre cómo se llama una hamburguesa en París. Pero la realidad es mucho más extraña y, honestamente, bastante más accidentada.
No todo fue brillo.
Hubo una época, a mediados de los 80, donde parecía que Hollywood le había cerrado la puerta en la cara para siempre. Nadie quería saber nada de él. Y luego, pum, Tarantino. Pero antes de llegar a ese baile icónico con Uma Thurman, hay que entender que el fenómeno de Travolta no nació de la nada. Nació de un carisma que, a veces, lo llevó a tomar decisiones artísticas que hoy nos hacen rascarnos la cabeza.
El ascenso meteórico: Cuando el mundo era suyo
Es difícil explicarle a alguien joven hoy en día lo que significó Saturday Night Fever (1977). No fue solo una película de John Travolta de éxito; fue un terremoto cultural. Básicamente, él inventó el concepto de la estrella de cine moderna que también es un icono de la moda y del baile. Se preparó durante meses. Perdió peso. Aprendió a moverse como si no tuviera huesos. La crítica Pauline Kael, que no era precisamente fácil de impresionar, lo comparó con Marlon Brando. Imagínate eso.
Y luego vino Grease.
Danny Zuko es, probablemente, el personaje más imitado en la historia de las fiestas de disfraces. Pero lo que la gente olvida es que Travolta tenía una vulnerabilidad real en pantalla. No era solo un "galán". Había algo en su mirada, una especie de melancolía que lo hacía humano. Sin embargo, el éxito masivo es una droga peligrosa. Después de Urban Cowboy, que fue su última gran victoria de esa primera etapa, algo se rompió. Empezó a decir que no a papeles que habrían cambiado su vida.
¿Sabías que rechazó American Gigolo? ¿O que le dijo que no a An Officer and a Gentleman? Richard Gere básicamente construyó su carrera con las sobras de Travolta. Es de locos pensar en eso ahora.
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El valle de la muerte y el rescate de Quentin
Durante casi diez años, buscar una película de John Travolta en el cine era un ejercicio de tristeza o de comedia involuntaria. Staying Alive, dirigida por Sylvester Stallone, fue un desastre de crítica, aunque hiciera dinero. Luego vinieron cosas como Perfect y esa saga de bebés que hablan, Look Who's Talking. Sí, esas películas fueron éxitos de taquilla, pero artísticamente, Travolta estaba muerto. Era el tipo de las voces de bebés. Un actor de segunda categoría.
Hasta que llegó 1994.
Quentin Tarantino, que tiene una obsesión casi religiosa con rescatar actores olvidados, le ofreció el papel de Vincent Vega en Pulp Fiction. El estudio no lo quería. Miramax quería a Daniel Day-Lewis o a Bruce Willis (que terminó siendo Butch). Pero Quentin se puso firme. "Es él o no hay película".
Lo que Travolta hizo en esa cinta fue pura magia. Esa mezcla de torpeza, heroína y elegancia. La escena del baile en Jack Rabbit Slim's no solo es cine clásico; es el momento exacto en el que Hollywood pidió perdón por haberlo ignorado. La nominación al Oscar fue el sello de aprobación. Estaba de vuelta. Y esta vez, venía con hambre de devorarse la industria.
La era de los villanos y el exceso de confianza
Después de recuperar su corona, Travolta entró en una racha de películas de acción que definieron los late 90s. Get Shorty demostró que podía ser un tipo duro muy gracioso. Pero la verdadera joya de esta época es, sin duda, Face/Off.
Trabajar con John Woo fue el pico máximo de su estilo exagerado. Esa película de John Travolta es una locura absoluta donde él tiene que interpretar a Nicolas Cage interpretando a John Travolta. Es meta antes de que lo meta fuera popular. Se nota que se está divirtiendo. Se nota que sabe que es el rey del mundo otra vez. Pero, de nuevo, el exceso de confianza le jugó una mala pasada.
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El error llamado Battlefield Earth
Tenemos que hablar de esto. No se puede analizar su carrera sin mencionar el desastre de Battlefield Earth (2000). Fue su proyecto pasión. Basada en la obra del fundador de la Cienciología, L. Ron Hubbard. Travolta puso su propio dinero. Se puso rastas de plástico y una nariz postiza.
Fue un choque de trenes.
La película es considerada habitualmente una de las peores de la historia. Y lo peor no fue la recaudación, sino que rompió el encanto. A partir de ahí, su carrera entró en una fase extraña de thrillers que salían directamente a video o películas de acción genéricas donde siempre parecía estar usando la misma peluca. Sin embargo, incluso en sus peores momentos, Travolta tiene algo que te impide dejar de mirar. Es una presencia eléctrica.
La técnica detrás del hombre: Mucho más que baile
Mucha gente piensa que John Travolta es solo instinto. Se equivocan. Es un actor técnico. En una entrevista con el American Film Institute, mencionó que suele construir sus personajes de afuera hacia adentro. Primero el caminar, luego la voz, luego el vestuario.
En Hairspray, donde interpretó a Edna Turnblad, pasó horas en la silla de maquillaje para transformarse totalmente. No fue un chiste de un hombre vestido de mujer; fue una interpretación llena de alma. Lo mismo ocurrió con su papel de Robert Shapiro en The People v. O. J. Simpson. Estaba irreconocible, no por el maquillaje, sino por los gestos. Esa rigidez facial, esa forma de ocupar el espacio. Es ahí donde ves al verdadero actor, al que sobrevivió a la muerte de su hijo Jett y de su esposa Kelly Preston, y que sigue encontrando en el set de rodaje un refugio.
¿Qué ver hoy? Guía rápida de supervivencia
Si quieres maratonear una película de John Travolta, no todas valen la pena. Aquí no hay medias tintas. O es arte puro o es un desastre fascinante.
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- Para entender el mito: Saturday Night Fever. Olvida la parodia del dedo hacia arriba. Es una película oscura, triste y sucia sobre la clase obrera en Brooklyn.
- Para el puro entretenimiento: Get Shorty. Su Chili Palmer es el tipo más cool que ha pisado un set.
- Para el asombro técnico: Blow Out (1981) de Brian De Palma. Muchos dicen que es su mejor actuación. Es un thriller paranoico sobre un técnico de sonido que graba un asesinato por accidente.
- Para el "so bad it's good": The Fanatic. Dirigida por Fred Durst (sí, el de Limp Bizkit). Travolta interpreta a un fan acosador con un corte de pelo espantoso. Es... una experiencia.
El factor humano y la resiliencia
A diferencia de otras estrellas que se amargan cuando pierden el favor del público, Travolta parece llevarlo con una dignidad extraña. Sigue pilotando sus propios aviones (es un piloto experto con licencia comercial) y sigue apareciendo en proyectos que le interesan, aunque no sean éxitos de taquilla.
Hay una honestidad en él que no encuentras en los actores de método modernos que parecen sufrir por cada línea de diálogo. Travolta disfruta ser una estrella. Le gusta el espectáculo. Y eso, en una industria que a veces se toma demasiado en serio a sí misma, es refrescante.
Kinda extraño, ¿no? Que el mismo tipo que hizo Grease termine siendo el que nos dio algunas de las escenas más violentas y memorables de los 90. Pero así es su carrera. Un caos organizado.
Pasos para redescubrir su filmografía
Para apreciar realmente el arco de su carrera, no basta con ver los clips de YouTube. El cine de Travolta se entiende mejor cuando se observa el contexto de su vida personal y la evolución de la industria.
- Mira Blow Out antes que Pulp Fiction. Te dará una perspectiva diferente sobre su capacidad para transmitir pánico y desesperación pura, algo que Tarantino aprovechó años después.
- Analiza su lenguaje corporal. En cada década, Travolta cambia su eje de equilibrio. En los 70 era la cadera. En los 90 eran los hombros y la cabeza inclinada.
- Investiga sus descartes. Entender por qué rechazó Forrest Gump (sí, también le ofrecieron esa) te ayuda a ver cómo su propia brújula a veces fallaba, prefiriendo proyectos que le permitieran explorar personajes más "oscuros" aunque fueran menos exitosos comercialmente.
- No ignores su etapa televisiva. Su regreso en American Crime Story demostró que el formato de serie le sienta bien a su intensidad actual.
No estamos ante un actor que simplemente "actúa". Estamos ante un icono que ha sabido morir y renacer más veces que casi cualquier otra figura de su generación. Su filmografía es el mapa de un hombre que nunca se dio por vencido, incluso cuando el resto del mundo ya lo había hecho.