La Lista de Deseos película: ¿Por qué nos obsesionan tanto estas historias de redención?

La Lista de Deseos película: ¿Por qué nos obsesionan tanto estas historias de redención?

El cine español tiene una forma muy particular de tratar la tragedia. No siempre es un drama desgarrador que te deja hundido en el sofá; a veces, es una bofetada de realidad mezclada con una risa nerviosa. Eso es exactamente lo que pasa con La Lista de Deseos película, una producción de 2020 dirigida por Álvaro Díaz Lorenzo que, aunque parezca la típica comedia de "bucket list", esconde capas mucho más profundas sobre la amistad femenina y el miedo a la muerte.

Honestamente, cuando escuchas la premisa —tres mujeres en una caravana cumpliendo sueños pendientes— es fácil pensar que ya has visto esto antes. The Bucket List (2007) con Morgan Freeman y Jack Nicholson marcó el estándar de oro, pero la versión española, protagonizada por María León, Victoria Abril y Silvia Alonso, tiene un "duende" distinto. No es solo el sol de Andalucía o el viaje a Marruecos. Es la química. Es esa sensación de que, cuando el médico te da la peor noticia de tu vida, lo único que te queda es agarrar a tu mejor amiga y conducir hasta donde se acabe el mapa.

El fenómeno de la lista de deseos película y su impacto emocional

¿Por qué seguimos consumiendo este tipo de historias? La respuesta es simple: el recordatorio de nuestra propia finitud nos aterra y nos fascina a partes iguales. En el caso de La Lista de Deseos película, la trama gira en torno a Eva, una mujer joven a la que le diagnostican cáncer de mama. En la sala de espera de la quimioterapia conoce a Carmen, una veterana en estas lides que ya ha pasado por lo peor y ha decidido que no va a morir en una cama de hospital rodeada de olor a desinfectante.

Es un contraste brutal. Eva es la cautela, el miedo paralizante. Carmen es el caos, la vida que se desborda incluso cuando el cuerpo dice basta.

Lo que mucha gente olvida es que esta película se estrenó en un momento muy extraño para el mundo. Llegó a los cines justo cuando estábamos saliendo del confinamiento estricto en España. Fue, para muchos, la primera película que vieron en pantalla grande tras meses encerrados. Esa conexión emocional de "querer salir y vivir" que respiraban las protagonistas se fusionó con el sentimiento colectivo del público. No era solo cine; era una catarsis necesaria.

Actuaciones que sostienen el metraje

María León está increíble. Tiene esa capacidad de pasar del llanto a la carcajada en tres segundos sin que parezca forzado. Pero hablemos de Victoria Abril. La mítica "chica Almodóvar" aporta una veteranía que le da peso a la película. Su personaje, Carmen, es la que propone el viaje. Ella ya ha hecho su lista. Sabe que el tiempo no es oro; el tiempo es vida, y la vida se gasta rápido.

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Silvia Alonso completa el trío como Mar, la mejor amiga de Eva que, aunque no está enferma físicamente, está atrapada en una vida que no le gusta. Es un detalle inteligente del guion de Díaz Lorenzo: la enfermedad no es la única razón para querer cambiar de vida. A veces, la rutina es una patología igual de silenciosa.

¿Es solo otra copia de "Ahora o Nunca"?

Mucha gente la compara con la cinta de Rob Reiner, pero hay diferencias clave. Mientras que la versión de Hollywood se apoya en el lujo y en experiencias extravagantes financiadas por un multimillonario, La Lista de Deseos película es mucho más terrenal. Es una caravana. Son carreteras secundarias. Es el polvo de Marruecos. Se siente real porque los problemas son reales: el pelo que se cae, el miedo a los resultados de las pruebas, la relación con los hijos que no entienden nada.

Díaz Lorenzo, que ya venía de éxitos como Señor, dame paciencia, sabe manejar el ritmo. No se recrea en el dolor. Hay escenas en las que el humor es casi negro, pero es el tipo de humor que usas cuando estás en un funeral y alguien suelta un chiste para no romperse en pedazos. Es una técnica narrativa muy española, muy nuestra.

El viaje como metáfora de curación

El viaje físico a Marruecos funciona como un espejo del viaje interno de Eva. Cruzar el Estrecho es dejar atrás la seguridad del hospital. En Tarifa, las protagonistas sienten que el viento se lleva parte de su carga. Es curioso cómo el paisaje influye en el espectador. La cinematografía de Valentín Álvarez aprovecha la luz del sur para contrastar con las escenas iniciales, más frías y asépticas.

Básicamente, la película te dice: "Sí, la situación es una m*****, pero mira qué atardecer". Y te lo crees. Te lo crees porque las interpretaciones son auténticas.

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Datos que quizás no sabías sobre la producción

Para los que buscan el detalle técnico, la película fue producida por Spal Films y contó con la participación de Canal Sur y Radio Televisión Española. Fue una apuesta fuerte por el cine andaluz. Se rodó en localizaciones de Sevilla, Tarifa y varias zonas del norte de África, lo que le da esa textura visual tan rica.

  1. El presupuesto no fue desorbitado, pero se nota que cada euro está puesto en pantalla, especialmente en la logística del rodaje internacional.
  2. Fue nominada a varios premios menores en festivales de cine español, aunque su mayor reconocimiento fue el favor del público en taquilla en un año negro para la exhibición cinematográfica.
  3. La banda sonora juega un papel vital. No es intrusiva, pero subraya los momentos donde el diálogo sobra.

El tabú del cáncer en la comedia

Es un terreno pantanoso. ¿Te puedes reír de una enfermedad así? La película dice que sí, siempre que lo hagas con respeto. No se burla de la enfermedad, sino de las situaciones absurdas que genera. Esa escena donde intentan quitarse importancia a lo que les pasa es puro oro.

Hay una crítica recurrente de algunos expertos que dicen que la película es "demasiado optimista". Kinda cierto. Pero, ¿quién quiere ir al cine a ver una representación 100% fidedigna y deprimente de una sala de oncología? A veces necesitamos la ficción para que nos mienta un poco, para que nos diga que, aunque el final sea el mismo para todos, el trayecto puede ser divertido.

Un mensaje para las mujeres (y hombres) de hoy

Aunque el enfoque es eminentemente femenino, el mensaje de La Lista de Deseos película es universal. Se trata de la sororidad. Esa palabra que ahora usamos tanto pero que aquí se ve de forma práctica. Mujeres apoyando a mujeres. Sin juicios. Sin dramas innecesarios entre ellas. Solo presencia.

Es una película de carretera (road movie) en toda regla. El género exige que los personajes que llegan al destino no sean los mismos que salieron del punto A. Y aquí se cumple a rajatabla. Mar, la amiga "sana", acaba siendo la que quizás más necesitaba el viaje para encontrarse a sí misma fuera de la sombra de su relación tóxica.

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Cómo aplicar la filosofía de la película en tu vida real

No necesitas un diagnóstico médico para hacer tu propia lista. De hecho, la película sugiere que esperar a estar enfermo para vivir es el mayor error que cometemos.

  • Empieza por lo pequeño. No hace falta irse a las dunas del Sahara. A veces, la lista de deseos empieza por decir "no" a ese compromiso que te drena la energía.
  • Identifica a tus "compañeros de caravana". ¿Quién estaría contigo en una caravana vieja cruzando una frontera? Esos son tus vínculos reales.
  • La vulnerabilidad es poder. Ver a Victoria Abril y María León mostrarse vulnerables, sin maquillaje, con sus miedos al aire, es un recordatorio de que no tenemos que ser fuertes todo el tiempo.

Lo que la crítica no terminó de entender

Muchos críticos de cine "serio" tacharon a la película de simplista. Pero creo que no entendieron el contexto. En 2020, la sencillez era un refugio. La estructura de la película es clásica, sí. El final es previsible en ciertos aspectos, por supuesto. Pero la ejecución tiene corazón.

A veces buscamos en el cine obras maestras que cambien la historia del arte, y nos olvidamos de las películas que simplemente te hacen sentir menos solo. La Lista de Deseos película cumple esa función social. Te recuerda que la risa es un mecanismo de defensa legítimo.

Si decides verla ahora, años después de su estreno, verás que ha envejecido bien. Los temas que trata son atemporales. La amistad, el miedo, la esperanza y la capacidad de reinventarse no pasan de moda. Es una cinta luminosa, a pesar de tratar un tema oscuro. Y esa luz es la que hace que la gente siga buscándola en plataformas de streaming hoy en día.


Pasos prácticos para disfrutar de este tipo de cine

Si te ha gustado esta película o estás pensando en verla, aquí tienes cómo sacarle el máximo partido a la experiencia y al género de "cine de superación":

  • Haz una sesión temática: Si te gusta este tono, puedes maratonearla junto a Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba). Ambas comparten esa esencia de viaje por carretera español con un trasfondo emocional potente.
  • Analiza el subtexto: Fíjate en el uso del color. Observa cómo cambia la paleta cromática desde Sevilla hasta Marruecos. Es un ejercicio interesante para entender cómo los directores manipulan nuestra percepción emocional.
  • Crea tu propia lista de deseos "inmediata": No pongas cosas para dentro de diez años. Pon tres cosas que quieras hacer este mes. La película te enseña que el futuro es una construcción frágil.
  • Investiga la filmografía de Álvaro Díaz Lorenzo: Si conectas con su humor, sus otras películas te darán una dosis similar de optimismo andaluz sin llegar a ser empalagosas.

La gran lección aquí es que no importa cuántas veces se haya contado una historia, lo que importa es quién te la cuenta y desde qué lugar lo hace. Esta película lo hace desde la honestidad y el cariño a sus personajes. Y al final del día, eso es lo que hace que una película se quede grabada en la memoria del espectador, mucho más que cualquier efecto especial de millones de dólares. Disfruta del viaje, aunque sea a través de la pantalla. En serio, merece la pena.