La Ley de los Audaces: Por qué Suits sigue siendo la obsesión número uno de Netflix años después

La Ley de los Audaces: Por qué Suits sigue siendo la obsesión número uno de Netflix años después

Si has pasado más de cinco minutos en Netflix durante los últimos dos años, seguramente te has topado con la cara de un Gabriel Macht muy engominado o con una Meghan Markle antes de que el protocolo real la alejara de los sets de grabación. La Ley de los Audaces (título original: Suits) es ese fenómeno extraño. Una serie que terminó en 2019 pero que, de repente, en 2023 y 2024, rompió todos los récords de streaming en Estados Unidos y Latinoamérica. No es normal. No es lógico que un drama legal de hace una década supere en horas de visualización a estrenos millonarios.

Pero aquí estamos.

La gente no ve esta serie por el rigor jurídico. Honestamente, si intentas aplicar lo que hace Harvey Specter en un juzgado real de la Ciudad de México o de Madrid, probablemente termines con una multa por desacato o, peor, perdiendo la licencia en tiempo récord. La magia de Suits reside en un concepto que Aaron Korsh, su creador, entendió perfectamente: la fantasía del poder y la lealtad incondicional.

El mito de Mike Ross y la mentira que lo inició todo

Todo empieza con una maleta llena de marihuana y un joven con memoria fotográfica que huye de la policía. Mike Ross. No es abogado. Ni siquiera terminó la universidad porque lo expulsaron por vender un examen de matemáticas a la hija del decano. Sin embargo, termina en una entrevista de trabajo con el mejor "cerrador" de Nueva York, Harvey Specter.

¿Es realista? Para nada.

Harvey contrata a Mike no porque sea lo correcto, sino porque Mike es mejor que todos los graduados de Harvard que ha entrevistado ese día. Ahí nace el núcleo de La Ley de los Audaces. Es una oda al talento puro sobre los títulos académicos. En un mundo donde el cartón colgado en la pared suele importar más que lo que tienes en la cabeza, ver a un "fraude" ganar casos millonarios genera una satisfacción casi terapéutica.

La serie nos miente en la cara y nos encanta. Nos dice que puedes llegar a la cima de Manhattan siendo un forastero, siempre y cuando tengas a alguien que te cuide la espalda. Esa relación mentor-alumno entre Harvey y Mike es el pegamento de las primeras siete temporadas. Sin eso, solo tendríamos a gente en trajes caros gritándose en pasillos de cristal.

Nueva York en Toronto: Los secretos de producción

Aquí hay algo que mucha gente no sabe: casi nada de lo que ves es Nueva York. A excepción del piloto, la serie se filmó íntegramente en Toronto, Canadá. Esos taxis amarillos y los puestos de perritos calientes que ves por la ventana de la oficina de Jessica Pearson son puro atrezzo. El equipo de producción tenía que mover constantemente los objetos para tapar los logos de los bancos canadienses o las señales de tráfico que delataban que no estaban en la Gran Manzana.

Louis Litt y el arte de ser el villano que terminas amando

Hablemos de Rick Hoffman. Su interpretación de Louis Litt es, posiblemente, lo mejor de toda la serie. Al principio, Louis es el saco de boxeo. Es el tipo envidioso, mezquino y obsesionado con el ballet y el barro que odia a Harvey porque Harvey es todo lo que él nunca será: "cool".

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Pero la genialidad de los guionistas fue no dejarlo ahí.

A diferencia de muchos dramas legales donde los personajes son planos, en La Ley de los Audaces Louis Litt evoluciona de una forma brutal. Pasa de ser el antagonista patético a ser el corazón emocional del bufete. Sufre de ansiedad, busca desesperadamente la validación de sus pares y mete la pata constantemente por su impulsividad. Todos hemos sido Louis Litt en algún momento de nuestra vida laboral: sintiéndonos infravalorados mientras otros se llevan el crédito sin despeinarse.

  • Louis ama a sus gatos (especialmente a Bruno).
  • Su obsesión con "ser litteado" se convirtió en un meme antes de que supiéramos qué era un meme de oficina.
  • Es el único que realmente se preocupa por los asociados, aunque los trate como basura para "formarlos".

¿Por qué el boom repentino en el streaming?

Muchos analistas de medios, como los expertos de Nielsen, se rascaron la cabeza cuando vieron las cifras de 2023. Suits acumuló más de 57,000 millones de minutos vistos en un solo año. Superó a The Office. Superó a Bluey.

Hay varias teorías. La primera es el "Efecto Meghan Markle". Su entrada en la familia real británica puso el foco sobre la serie, pero eso fue hace años. Lo que realmente pasó fue una tormenta perfecta: la huelga de guionistas en Hollywood dejó a la gente sin contenido nuevo y los algoritmos de Netflix empezaron a empujar la serie con una fuerza imparable.

Es la "comfort tv" definitiva. Son episodios de 42 minutos con una estructura predecible: un problema legal imposible de resolver, Harvey y Mike caminando rápido por un pasillo, una referencia a una película clásica (generalmente El Padrino o Casablanca), una traición de último minuto y una victoria triunfal en los últimos cinco minutos gracias a un tecnicismo legal que nadie vio venir.

Es adictivo porque no requiere un esfuerzo intelectual masivo, pero te hace sentir inteligente mientras lo ves.

La moda como lenguaje visual

No podemos hablar de La Ley de los Audaces sin mencionar los trajes. El nombre de la serie en inglés no es casualidad. El vestuario de Harvey Specter, diseñado en gran parte por Tom Ford en las primeras temporadas, no era solo ropa; era una armadura.

Harvey usa solapas anchas, nudos de corbata Windsor impecables y chalecos que gritan "soy el dueño de la situación". Por el contrario, Mike empieza con trajes baratos de tallas que no le quedan bien, simbolizando su inexperiencia. A medida que Mike se corrompe —o se profesionaliza, según cómo lo mires—, sus trajes empiezan a parecerse más a los de su mentor.

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Y luego están las mujeres. Jessica Pearson (Gina Torres) y Donna Paulsen (Sarah Rafferty). El vestuario de Jessica es probablemente el más caro de toda la televisión por cable de esa época. No usaba el típico traje de sastre aburrido. Usaba alta costura que decía: "Soy la jefa y no necesito pedir permiso".

Donna Paulsen y el superpoder de la intuición

"I’m Donna". Esa es su frase. Es la secretaria que sabe todo antes de que ocurra.

A veces, la serie roza lo sobrenatural con ella. Donna no es solo una asistente administrativa; es la base de operaciones psicológica de Pearson Hardman (o como sea que se llame el bufete en la temporada que estés viendo, porque cambian de nombre más que de calcetines).

Sin embargo, hay una crítica válida que muchos fans veteranos comparten: en las últimas temporadas, el personaje de Donna se volvió casi una parodia de sí misma. Cuando intentaron darle un rol más corporativo con "The Donna" (ese dispositivo tipo Alexa con su personalidad), la serie saltó el tiburón por un momento. Aun así, su química con Harvey es lo que mantuvo a los fans del "shipping" pegados a la pantalla durante nueve años.

Realidad vs. Ficción: Lo que un abogado piensa de la serie

He hablado con abogados reales sobre La Ley de los Audaces y la reacción suele ser una mezcla de risa y envidia.

En la vida real, los casos de fusiones y adquisiciones de miles de millones de dólares no se resuelven en una cena o amenazando a alguien en un baño. Se resuelven con meses de papeleo aburrido, revisiones de documentos en sótanos sin ventanas y miles de correos electrónicos.

En la serie, parece que solo existen tres abogados en todo Nueva York. Harvey siempre se encuentra con los mismos rivales en el juzgado. Y el descubrimiento de pruebas (discovery), que en la realidad dura meses, en la serie ocurre en un segundo cuando alguien lanza una carpeta azul sobre un escritorio de caoba.

"¡Has sido servido!". Es una frase icónica, pero la forma en que entregan citaciones legales en la serie es, en el mejor de los casos, procesalmente cuestionable. Pero, ¿a quién le importa la burocracia cuando puedes ver a Harvey Specter citar a Heat de Robert De Niro para ganar una negociación?

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El legado y el futuro de la franquicia

El éxito masivo en Netflix no pasó desapercibido. NBCUniversal se dio cuenta de que tenía una mina de oro acumulando polvo. Por eso, ya se ha confirmado el spin-off: Suits: L.A..

Esta nueva serie no es un reboot. No van a reemplazar a Harvey y Mike. Se trata de una nueva firma en Los Ángeles liderada por Ted Black, un antiguo fiscal de Nueva York. Stephen Amell (conocido por Arrow) será el protagonista. La gran pregunta es si podrán capturar el rayo en la botella una segunda vez sin la química original del elenco de Toronto.

Honestamente, va a ser difícil. El atractivo de La Ley de los Audaces era ese equilibrio precario entre lo ridículo y lo aspiracional.

Lecciones que puedes aplicar (con cuidado)

Si buscas sacar algo útil de los maratones de fin de semana, quédate con esto:

  1. La confianza es el 90% de la batalla. Harvey gana muchas veces no porque tenga la razón legal, sino porque actúa como si ya hubiera ganado. En entornos de alta presión, el titubeo es sangre en el agua.
  2. Conoce tus debilidades antes que tus enemigos. Louis Litt siempre caía porque sus inseguridades eran públicas. Mike casi termina en la cárcel (bueno, terminó) porque no supo cuándo parar.
  3. La lealtad no es negociable. En un mundo de tiburones, tener a una Donna o a un Harvey que no te vendan por un ascenso es el activo más valioso que existe.

La Ley de los Audaces no es solo una serie de abogados. Es un drama sobre la identidad. Sobre quiénes somos cuando nos quitan el traje y la oficina con vistas al Central Park. Si aún no la has visto, prepárate para nueve temporadas de gente gritando "¡Get out of my office!" y para, extrañamente, desear tener una colección de vinilos y un título falso de Harvard.

Para empezar con el pie derecho, te sugiero que no intentes verla de un tirón. Saborea las primeras tres temporadas; son televisión de género en su estado más puro. Después, deja que el drama de las fusiones de empresas te lleve, pero mantén siempre un ojo en Louis Litt. Siempre es él quien tiene las mejores líneas, incluso cuando está cubierto de barro en un spa.

Lo más práctico que puedes hacer ahora es revisar si tu suscripción de streaming sigue activa, porque una vez que empiezas el primer episodio y escuchas "Greenback Boogie", no hay vuelta atrás. Estás dentro del juego. Y en este juego, o juegas al nivel de Harvey, o mejor no juegas.