La hidroxicloroquina adelgaza o engorda: lo que la ciencia dice de verdad

La hidroxicloroquina adelgaza o engorda: lo que la ciencia dice de verdad

Si has pasado tiempo en salas de espera de reumatología o en foros de pacientes con lupus, seguro has escuchado el debate. Alguien jura que desde que toma el "Plaquenil" (el nombre comercial más común) se le quitó el hambre y bajó cinco kilos. Otra persona, en cambio, se queja de que se siente más hinchada. Entonces, ¿la hidroxicloroquina adelgaza o engorda?

Honestamente, la respuesta corta es que no hace ninguna de las dos de forma directa, pero el cuerpo humano es un caos de reacciones químicas y lo que pasa "indirectamente" es lo que confunde a todo el mundo.

No es un quemador de grasa. Tampoco es un corticoide, esos fármacos que sí te hinchan la cara como una luna llena y te abren un hambre voraz a las tres de la mañana. La hidroxicloroquina es un antimalárico que hoy usamos para calmar al sistema inmune cuando decide atacar a las propias articulaciones o la piel. Pero claro, cuando el metabolismo se estabiliza porque dejas de estar inflamado, el peso se mueve. Y ahí es donde empieza el lío.

¿Por qué la gente cree que la hidroxicloroquina adelgaza?

Hay una razón real por la que muchos pacientes notan una pérdida de peso inicial. Básicamente, se trata de los efectos secundarios gastrointestinales.

Al principio del tratamiento, es súper común sentir náuseas. No es una náusea terrible de embarazo, sino más bien un "no me apetece nada". Algunas personas reportan un sabor metálico en la boca o simplemente una indigestión leve que hace que las porciones de comida se reduzcan sin que se den cuenta. Si dejas de comerte el postre o reduces la cena porque te sientes un poco revuelto, vas a adelgazar. Es física pura, no magia del fármaco.

Estudios publicados en revistas como The Journal of Rheumatology han analizado los efectos metabólicos de este medicamento. Se ha observado que la hidroxicloroquina puede mejorar la sensibilidad a la insulina. ¿Qué significa esto en español simple? Que tu cuerpo procesa mejor el azúcar.

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Cuando la insulina funciona bien, es menos probable que el cuerpo almacene grasa de forma eficiente en la zona abdominal. En pacientes con diabetes tipo 2 o con prediabetes asociada a enfermedades inflamatorias, esto puede traducirse en una ligera pérdida de peso o, al menos, en una mayor facilidad para no engordar. Pero ojo, no estamos hablando de perder diez kilos en un mes. Es un cambio sutil, metabólico.

El mito de que la hidroxicloroquina engorda

Si buscas en Google si la hidroxicloroquina adelgaza o engorda, encontrarás a gente convencida de que el fármaco las subió de peso. Aquí es donde hay que ser muy cuidadoso con la interpretación.

Casi siempre, la hidroxicloroquina se receta junto con otros medicamentos, especialmente los glucocorticoides como la prednisona. Los corticoides son los verdaderos culpables de la retención de líquidos y del aumento de grasa abdominal. Muchas veces, el paciente empieza ambos tratamientos al mismo tiempo. Cuando ven que la báscula sube, culpan a la hidroxicloroquina porque es el nombre que más les suena, pero el "villano" del peso suele ser el corticoide.

Otra cosa. Cuando estás muy enfermo de artritis o lupus, a veces pierdes peso porque tu cuerpo está consumiendo muchísima energía intentando combatir una inflamación sistémica descontrolada. Es lo que los médicos llaman caquexia reumatoide, aunque en grados leves. Cuando la hidroxicloroquina empieza a funcionar (que tarda meses, por cierto), la inflamación baja. Te sientes mejor. Recuperas el apetito. Tu cuerpo deja de estar en "modo guerra" y empieza a absorber nutrientes con normalidad. Recuperar tu peso saludable después de estar enfermo no es "engordar por la pastilla", es sanar. Es recuperar tu estado natural.

Diferencias entre marcas y genéricos

¿Influye la marca? En teoría, el principio activo es el mismo. Sin embargo, los excipientes (lo que rellena la pastilla) pueden variar. Algunas personas son más sensibles a ciertos rellenos que pueden causar distensión abdominal o gases. Si te sientes "hinchado", puede que no sea grasa, sino simplemente aire o una digestión pesada.

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Es curioso cómo cambia la percepción según el país. En México o España, el acceso a diferentes versiones del fármaco hace que las experiencias varíen muchísimo. Pero la ciencia no miente: no hay evidencia de que la molécula de hidroxicloroquina cause acumulación de tejido adiposo.

Efectos reales en el metabolismo y el colesterol

Aquí es donde la hidroxicloroquina se pone interesante y gana puntos. A diferencia de otros medicamentos que destrozan tus niveles de lípidos, este fármaco suele ayudar.

  • Baja el colesterol LDL: Se ha documentado que ayuda a reducir ligeramente el colesterol "malo".
  • Glucemia bajo control: Como mencioné antes, ayuda a que el azúcar en sangre no pegue esos picos locos que te dan hambre de repente.
  • Protección cardiovascular: Al reducir la inflamación de los vasos sanguíneos, indirectamente ayuda a que seas más activo.

Si tienes menos dolor, te mueves más. Si te mueves más, quemas más calorías. A veces, la razón por la que alguien dice que "la hidroxicloroquina adelgaza" es simplemente porque por fin pudo volver a caminar media hora diaria sin que le gritaran las rodillas.

La importancia de la dosis y el tiempo

No esperes ver cambios en el peso la primera semana. La hidroxicloroquina es de efecto lento. Se acumula en los tejidos. Los médicos suelen pedir exámenes de sangre cada seis meses no solo para vigilar tus glóbulos blancos, sino para ver cómo está reaccionando tu metabolismo general.

Es fundamental entender que este medicamento se usa a largo plazo. No es algo que tomas quince días para un resfriado. Por eso, cualquier cambio de peso que veas a los seis meses de tratamiento probablemente tenga más que ver con tu dieta, tu nivel de actividad física o el control de tu enfermedad que con la pastilla en sí.

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¿Qué dicen los expertos sobre el peso y el Plaquenil?

Reumatólogos de instituciones como la Clínica Mayo o el Johns Hopkins Lupus Center suelen coincidir: la hidroxicloroquina es "neutral" respecto al peso.

Sin embargo, hay matices. Por ejemplo, la doctora Michelle Petri, una de las mayores expertas en lupus del mundo, ha mencionado en diversas conferencias cómo el control de la enfermedad ayuda a estabilizar el peso del paciente. El estrés crónico de vivir con dolor eleva el cortisol. El cortisol alto te hace acumular grasa. Si la hidroxicloroquina controla el dolor y la inflamación, tus niveles de cortisol bajan. ¿Resultado? Tu cuerpo suelta esa grasa que estaba reteniendo por puro estrés biológico.

No es que la pastilla sea un suplemento dietético. Es que pone orden en un sistema que estaba en llamas.

Realidades que debes considerar

  1. Las náuseas iniciales desaparecen: Si bajas de peso al principio por falta de hambre, lo normal es que ese peso vuelva cuando tu estómago se acostumbre.
  2. No la uses para adelgazar: Parece obvio, pero hay que decirlo. Usar un fármaco con riesgos potenciales para la retina solo por perder un par de kilos es una locura absoluta.
  3. Vigila tus ojos: Independientemente de si subes o bajas de peso, lo crucial con este fármaco son las revisiones oftalmológicas anuales (campo visual y OCT). El peso es secundario frente a la salud ocular.

Consejos prácticos para manejar tu peso con el tratamiento

Si te preocupa que la hidroxicloroquina adelgaza o engorda porque vas a empezar el tratamiento pronto, relájate. No es el efecto principal ni el más común. Aquí tienes unos pasos lógicos para llevarlo mejor:

  • Tómala con la comida más fuerte del día: Esto reduce casi al mínimo las náuseas y esa sensación de que "nada te cae bien". Si evitas la molestia estomacal, mantendrás tu dieta normal.
  • Lleva un diario de síntomas: Si notas que te hinchas, fíjate si coincide con los días que tomas más corticoides o si es cerca de tu periodo menstrual. Culpar al medicamento equivocado solo te generará ansiedad innecesaria.
  • Muévete en cuanto el dolor baje: Aprovecha esa "ventana de bienestar" que da el fármaco para caminar o nadar. El control del peso vendrá de tu nueva capacidad para estar activo, no de la química de la pastilla.
  • Hidratación constante: A veces confundimos la sed con hambre, o la deshidratación con fatiga medicamentosa. Bebe agua, mucha. Ayuda a tus riñones a procesar todo mejor.

En resumen, la hidroxicloroquina es bastante noble con la báscula. Si notas cambios drásticos, mira hacia otros lados: tu dieta, otros medicamentos (como la prednisona) o simplemente que tu cuerpo por fin está encontrando su equilibrio tras un brote inflamatorio. No hay una receta mágica, solo un cuerpo intentando volver a la normalidad mientras la medicina hace su trabajo silencioso en tus células.

Pasos a seguir ahora mismo

Si acabas de empezar con el tratamiento y sientes que tu peso está variando de forma extraña, no dejes la medicación por tu cuenta. Lo ideal es pedir una analítica completa que incluya tiroides y niveles de glucosa, ya que las enfermedades autoinmunes a veces vienen acompañadas de otros problemas metabólicos que sí afectan el peso directamente. Mantén una comunicación abierta con tu reumatólogo sobre estos cambios, ya que a veces un ajuste mínimo en la dosis o en la hora de la toma puede marcar la diferencia en cómo te sientes día a día.


Fuentes consultadas:

  • American College of Rheumatology (ACR) - Hydroxychloroquine (Plaquenil) Fact Sheet.
  • Journal of Rheumatology - Metabolic effects of antimalarial drugs in patients with systemic lupus erythematosus.
  • The Lancet - Long-term safety and efficacy of hydroxychloroquine.