Impuesto a los depósitos en efectivo: Por qué sigue causando miedo (y qué dice el SAT realmente)

Impuesto a los depósitos en efectivo: Por qué sigue causando miedo (y qué dice el SAT realmente)

Hablemos de dinero bajo el colchón. O mejor dicho, de cuando ese dinero sale de debajo del colchón y llega a la ventanilla del banco. Si vives en México, seguramente has escuchado historias de terror sobre el impuesto a los depósitos en efectivo. Amigos que dicen que el banco te quita el 3%, tíos que juran que el SAT te va a cerrar la cuenta por meter 20 mil pesos, o contadores que parecen hablar en clave.

La realidad es más aburrida. Pero también más importante de lo que crees.

Mucha gente se quedó atrapada en el 2013. En ese entonces, sí existía formalmente el IDE (Impuesto a los Depósitos en Efectivo). Era una ley real. Si metías más de 15,000 pesos, el banco te retenía una parte de inmediato. Pero eso se acabó. Se derogó. Hoy, técnicamente, no existe un impuesto con ese nombre que te cobren en automático al llegar a la caja.

Pero ojo. Que no exista el "impuesto" no significa que el SAT no esté mirando. De hecho, mira más que nunca.

El mito de los 15,000 pesos y la vigilancia actual

Aquí es donde todo el mundo se confunde. La cifra de los 15,000 pesos sigue siendo el número mágico, pero no porque te vayan a cobrar un porcentaje ahí mismo. Es el umbral de reporte.

Según el Artículo 55, fracción IV de la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR), los bancos tienen la obligación de informar al SAT sobre los depósitos en efectivo que superen esa cantidad de forma mensual. Antes era anual. Ahora es cada mes. Básicamente, si recibes 16,000 pesos en billetes constantes y sonantes, tu banco le manda un "tiro" informativo a la autoridad fiscal.

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¿Y si haces tres depósitos de 5,000? El SAT suma. No son tontos. Si el acumulado en una sola institución financiera pasa de los 15 mil en el mes de calendario, la bandera roja se levanta.

Honestamente, a veces el miedo es exagerado. Si ese dinero ya pagó impuestos (porque es tu sueldo y tu patrón te dio una parte en efectivo por alguna razón legal, aunque es raro) o si es una transferencia electrónica (SPEI), no cuenta. El impuesto a los depósitos en efectivo que nos preocupa solo vive en el mundo del papel moneda. El dinero digital tiene otro rastro.

Lo que el SAT busca: Discrepancia Fiscal

Aquí es donde la cosa se pone seria. El problema no es el depósito en sí, sino algo que los fiscalistas llaman Discrepancia Fiscal.

Imagínate que declaras que ganas 10,000 pesos al mes. Pero, de repente, tus cuentas bancarias reciben 40,000 pesos en efectivo cada mes. O peor, pagas tus tarjetas de crédito con fajos de billetes en la ventanilla. El SAT hace una resta simple. Si gastas o depositas más de lo que declaras como ingreso, asumen que estás ganando dinero "por fuera" y que no les estás dando su parte.

No es que te cobren un impuesto por depositar. Te van a cobrar el ISR (Impuesto Sobre la Renta) que no pagaste por ese ingreso que ellos consideran "omitido". Y ahí las multas sí duelen.

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Esta es la pregunta del millón en las cenas familiares. Las señoras de las tandas o quienes venden cosméticos por catálogo viven con el Jesús en la boca. Básicamente, el SAT no anda persiguiendo a la persona que vendió tres labiales y depositó 2,000 pesos. No les sale rentable el esfuerzo administrativo.

Pero, si el movimiento es constante y el monto sube, podrías recibir una carta invitación. Esas cartas no son multas todavía. Son el SAT diciendo: "Oye, vi que metiste 20 mil pesos este mes y no sé de dónde salieron, ¿me explicas?".

Exenciones reales: Cuando el efectivo no es pecado

No todo depósito en efectivo es una señal de alarma. Hay excepciones claras que la ley permite y que no deberían quitarte el sueño, siempre y cuando puedas probar el origen del dinero.

  • Donativos entre familiares directos: Si tu mamá te presta dinero o tu abuelo te da un regalo en efectivo para la universidad. Legalmente, los donativos entre ascendientes y descendientes en línea recta (padres, hijos, abuelos) están exentos de ISR, sin importar el monto, siempre que se pueda documentar.
  • Traspasos entre cuentas propias: Si sacas efectivo de tu cuenta de ahorros para meterlo a tu cuenta de nómina, no es un nuevo ingreso. Es tu mismo dinero moviéndose de lugar. Aun así, guarda los comprobantes. El SAT a veces es corto de vista y necesita que le expliques lo obvio.
  • Pensiones alimenticias: El dinero que se recibe por concepto de alimentos tras un divorcio o separación.

El gran error de pagar la tarjeta en efectivo

Muchos creen que son listos. Piensan: "No deposito a mi cuenta de ahorros, mejor voy directo a la ventanilla y pago mi tarjeta de crédito con efectivo".

Error garrafal.

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Ese es el rastro más fácil de seguir para el fisco. Las tarjetas de crédito son una extensión de tu capacidad de gasto. Si pagas una tarjeta de 50,000 pesos con efectivo, pero tu declaración dice que no tienes trabajo, acabas de entrar directamente al radar de la discrepancia fiscal. Es casi más peligroso que depositarlo a una cuenta de débito, porque el pago de deuda implica que ya disfrutaste del bien o servicio.

Cómo sobrevivir al escrutinio del SAT en 2026

A estas alturas, la digitalización es total. El SAT usa algoritmos y cruces de datos que antes eran imposibles. Ya no necesitan a un auditor sentado revisando tus estados de cuenta; un software lo hace por ellos en segundos.

Si recibes dinero en efectivo de forma legítima (ventas de un pequeño negocio, por ejemplo), lo mejor es formalizarse. Suena feo, pero el RESICO (Régimen Simplificado de Confianza) es una maravilla para esto. Pagas una tasa bajísima (entre el 1% y el 2.5%) y te quitas el miedo de que te congelen la cuenta o te manden una auditoría.

La informalidad sale cara a la larga.

Pasos prácticos para poner orden:

  1. Guarda contratos de préstamo: Si un amigo te prestó 50,000 pesos en efectivo, no solo aceptes el fajo. Firmar un contrato privado, aunque sea sencillo, puede salvarte si el SAT pregunta.
  2. Identifica tus depósitos: Si depositas efectivo, anota en tu propio control de qué fue. "Venta de coche usado", por ejemplo. Por cierto, la venta de autos usados tiene sus propias reglas y exenciones (hasta 3 UMA anuales aproximadamente, si no eres profesional).
  3. No fragmentes de forma absurda: Eso de ir a cinco bancos distintos a depositar 14,000 pesos en cada uno se llama "pitufeo". Es una técnica clásica de lavado de dinero y los bancos tienen sistemas de alerta temprana para detectar estos patrones. Es más sospechoso que depositar los 70,000 de golpe y explicar el origen.
  4. Revisa tu Buzón Tributario: No ignores los mensajes. A veces el SAT solo quiere una aclaración. Si dejas pasar el tiempo, el problema crece.

El impuesto a los depósitos en efectivo como tal no va a volver pronto como una retención automática, porque la autoridad descubrió que es mucho más lucrativo fiscalizar el origen total del dinero que solo cobrar un pequeño porcentaje en la entrada.

La transparencia es tu mejor defensa. Si puedes explicar de dónde vino cada peso, el efectivo deja de ser un problema. Si no puedes, bueno, quizá sea momento de replantearse cómo estás manejando tus finanzas antes de que llegue la notificación al buzón.

Acciones inmediatas:
Revisa tus estados de cuenta de los últimos tres meses. Suma cuánto efectivo entró. Si la suma mensual supera los 15,000 pesos con frecuencia y no tienes facturas que respalden eso, consulta a un contador para regularizar esos ingresos bajo el régimen que más te convenga antes de que el SAT actúe de oficio. No esperes a que ellos te busquen; es más barato ir tú primero.