Francia y el Mundial 2018: Por qué nadie pudo detener a Les Bleus

Francia y el Mundial 2018: Por qué nadie pudo detener a Les Bleus

Fue en Moscú. La lluvia caía con una fuerza casi bíblica sobre el Estadio Luzhnikí mientras Hugo Lloris levantaba el trofeo de oro macizo. Si te preguntas quien gano el mundial 2018, la respuesta corta es Francia, pero la historia detrás de esa segunda estrella es mucho más compleja que un simple marcador de 4-2 contra Croacia. No fue solo suerte. Fue una maquinaria diseñada para destruir esperanzas.

Sinceramente, ese torneo cambió la forma en que entendemos el fútbol moderno. Vimos caer a gigantes. Alemania quedó fuera en fase de grupos, algo que nadie vio venir, y Messi con Argentina sufrieron el caos táctico de Jorge Sampaoli antes de ser despachados por un adolescente que corría a la velocidad de la luz. Ese chico era Kylian Mbappé.

La final que coronó a quien gano el mundial 2018

La final contra Croacia fue una locura total. Los croatas, liderados por un Luka Modrić que terminó llevándose el Balón de Oro del torneo, dominaron la posesión. Tenían el balón, movían los hilos, pero Francia... Francia tenía el veneno.

Un autogol de Mandžukić abrió la lata. Luego vino el empate de Perišić. Parecía que tendríamos un partido cerrado, pero el VAR intervino para cobrar una mano penal que Antoine Griezmann no perdonó. Honestamente, ese fue el momento donde el espíritu croata empezó a flaquear, a pesar de que venían de jugar tres prórrogas consecutivas en las rondas previas. Estaban cansados. Se les notaba en las piernas.

En el segundo tiempo, Pogba y Mbappé liquidaron todo. Ver a Paul Pogba anotar desde fuera del área y luego celebrar con esa mezcla de arrogancia y alegría pura fue la imagen perfecta de ese equipo. Francia no necesitaba jugar "bonito" para ser quien gano el mundial 2018; necesitaba ser efectiva. Y lo fueron. Vaya que lo fueron. Didier Deschamps se convirtió en la tercera persona en la historia en ganar la Copa del Mundo como jugador y como entrenador, uniéndose a leyendas como Mário Zagallo y Franz Beckenbauer. Un club muy exclusivo, la verdad.

El camino de espinas de Les Bleus

Mucha gente olvida que Francia no empezó brillando. En la fase de grupos, apenas le ganaron a Australia con un penal y un gol de carambola. Empataron a cero con Dinamarca en lo que probablemente fue el partido más aburrido de toda la historia de los mundiales. Los pitos en el estadio eran ensordecedores.

🔗 Read more: Inter Miami vs Toronto: What Really Happened in Their Recent Clashes

Pero en octavos de final, algo hizo clic.

El partido contra Argentina fue, posiblemente, el mejor del torneo. Un 4-3 que tuvo de todo: un golazo de Di María, la remontada argentina y luego la explosión de Mbappé. Ese día, el mundo entendió que el trono de Messi y Cristiano Ronaldo estaba empezando a quedar vacante. Kylian destrozó a la defensa albiceleste con una carrera de 30 metros que dejó a Marcos Rojo pareciendo un aficionado.

Después vino Uruguay. Sin Edinson Cavani, los charrúas perdieron su garra ofensiva. Francia los despachó con una solvencia que asustaba. Luego, las semifinales contra Bélgica. Ese fue el verdadero reto. Los belgas tenían a Hazard en su mejor nivel, a De Bruyne filtrando pases imposibles y a un Lukaku imparable. ¿Cómo ganó Francia? Con un cabezazo de Samuel Umtiti tras un córner. Defensa férrea, orden táctico y aprovechar las que tienes. Esa fue la receta de quien gano el mundial 2018.

El factor Mbappé y la madurez de Griezmann

Es imposible hablar de este título sin mencionar a Antoine Griezmann. Aunque Mbappé se llevó los flashes por su juventud y velocidad, "Grizou" fue el cerebro. El tipo ejecutaba cada tiro libre, cada córner y tomaba las decisiones correctas en el último tercio del campo. Fue elegido el MVP de la final por una razón.

Mbappé, por su parte, se convirtió en el primer adolescente en anotar en una final del mundo desde Pelé en 1958. Casi nada. Lo que más impresionaba no era solo su velocidad, sino su madurez frente al arco. No se ponía nervioso. Básicamente, jugaba como si estuviera en el patio de su casa en Bondy, no frente a mil millones de personas.

💡 You might also like: Matthew Berry Positional Rankings: Why They Still Run the Fantasy Industry

N'Golo Kanté también fue vital, aunque en la final tuvo que salir temprano porque estaba amonestado y, según dicen los rumores, tenía problemas estomacales. Pero su trabajo durante todo el torneo permitiendo que Pogba subiera al ataque fue lo que le dio equilibrio al esquema de Deschamps. Sin Kanté, Francia no habría sido quien gano el mundial 2018. Era el motor silencioso.

Sorpresas y decepciones del torneo

Rusia 2018 no solo fue Francia. Fue el mundial de las sorpresas.

  • Alemania: Los campeones defensores terminaron últimos en su grupo tras perder contra México y Corea del Sur. Fue un colapso sistémico.
  • España: El famoso "tikitaka" murió en Moscú contra la muralla rusa. Mil pases y ninguna profundidad. Cayeron en penales tras un partido soporífero.
  • Croacia: Un país de 4 millones de habitantes llegando a la final. Lo que hicieron Rakitić, Modrić y Mandžukić fue una epopeya moderna. Jugaron tres tiempos extra seguidos. Estaban físicamente liquidados, pero el corazón los mantuvo en pie.

Incluso Inglaterra llegó a semifinales por primera vez en décadas. El "It's coming home" se escuchaba en cada rincón de Londres, hasta que Mario Mandžukić les rompió el sueño en el minuto 109.

Datos clave que debes recordar

Para entender la magnitud de lo que logró Francia, hay que mirar los números fríos. Marcaron 14 goles en total. Recibieron 6. Fue un equilibrio casi perfecto. Lo curioso es que, a diferencia de otros campeones, no tuvieron un goleador único con 10 tantos; se repartieron la tarea entre Griezmann, Mbappé, Pogba y hasta los defensas como Varane y Pavard.

Ese gol de Benjamin Pavard contra Argentina... madre mía. Fue elegido el mejor gol del torneo. Un lateral derecho que nunca había marcado con la selección, empalmando una volea con un efecto de fuera hacia adentro que se clavó en el ángulo de Armani. Esas son las cosas que pasan cuando estás destinado a ser quien gano el mundial 2018. La suerte y el talento se alinean de una forma casi mística.

📖 Related: What Time Did the Cubs Game End Today? The Truth About the Off-Season

Kylian Mbappé terminó con cuatro goles, los mismos que Griezmann. Lukaku y Cristiano se quedaron en el camino, y Harry Kane se llevó la Bota de Oro con 6 goles, aunque la mitad fueron de penal. Pero al final del día, los premios individuales son polvo. Lo que queda es la medalla en el pecho.

¿Por qué Francia sigue siendo referente?

Mucha gente critica el estilo de Deschamps. Dicen que es amarrete, que con tanto talento arriba debería jugar como el Brasil del 70. Pero el fútbol de selecciones no es el fútbol de clubes. Tienes poco tiempo para entrenar. El pragmatismo gana torneos.

Francia demostró que tener una defensa de acero (Varane y Umtiti estuvieron imperiales) es más importante que dar 800 pases laterales. Esa estructura les permitió ganar no solo en 2018, sino mantenerse en la élite absoluta años después. Básicamente, crearon un modelo de exportación de talento que hoy domina todas las ligas europeas.


Si quieres analizar a fondo el éxito de quien gano el mundial 2018, no te quedes solo con los resúmenes de los goles. Mira los partidos completos de la fase de eliminación directa. Fíjate en cómo Francia permitía que el rival tuviera el balón en zonas intrascendentes para luego matarlos en tres toques.

Pasos prácticos para estudiar esta táctica:

  1. Analiza la transición defensa-ataque: Busca videos de cómo Pogba recuperaba y lanzaba a Mbappé en menos de 2 segundos.
  2. El rol del "9" sin gol: Estudia el trabajo sucio de Olivier Giroud. No marcó ni un solo gol en todo el torneo, pero sin su capacidad para aguantar defensas y bajar balones, Griezmann y Mbappé no habrían tenido espacios.
  3. Gestión de la ventaja: Observa cómo Francia cerraba los partidos. Una vez que se ponían por delante, era prácticamente imposible entrarles.

Francia 2018 no fue solo un equipo de fútbol; fue una declaración de intenciones. Poder físico, velocidad endiablada y una disciplina táctica que rozaba lo militar. Por eso, y por nada más, son los dueños legítimos de esa estrella en la historia del deporte.