Fue una noche extraña en Múnich. El aire estaba pesado, de ese que te avisa que algo histórico está por pasar, y no me refiero solo al despliegue de luces en el Allianz Arena. Al final, la final de la liga de campeones de la uefa 2024-25 no fue el partido apretado que los expertos de sillón vaticinaron durante meses. Fue una masacre táctica. Luis Enrique, ese tipo que siempre parece tener una pelea pendiente con la prensa, terminó abrazado a un trofeo que a París se le escapó durante décadas.
5-0.
Piénsalo un segundo. Una final de Champions no termina 5-0 a menos que un equipo decida simplemente dejar de existir o el otro alcance un estado de gracia casi místico. El Inter de Simone Inzaghi, que venía de una defensa de hierro, se desmoronó como un castillo de naipes frente a la marea francesa.
¿Por qué esta final de la liga de campeones de la uefa 2024-25 cambió el fútbol?
Básicamente, porque fue el fin de una era y el inicio de otra. Veníamos de un formato que conocíamos de memoria. Grupos de cuatro, dos que pasan, el tercero a la Europa League. Olvida eso. Este año estrenamos el "modelo suizo", esa liga gigante de 36 equipos que nos tuvo a todos con la calculadora en la mano hasta enero.
Muchos decían que el nuevo formato iba a cansar a los jugadores. Kinda cierto. Pero lo que realmente pasó es que el camino a Múnich filtró a los que solo tienen nombres caros y premió a los que tenían fondo de armario. El PSG llegó tras eliminar al Liverpool en una tanda de penaltis de infarto y luego al Arsenal. El Inter, por su parte, se cargó al Barça en una semifinal que todavía tiene a la gente en redes sociales discutiendo por el VAR.
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Honestly, llegar a la final el 31 de mayo de 2025 fue una carrera de resistencia más que de velocidad. El Allianz Arena, con sus más de 64,000 espectadores, se convirtió en una olla a presión. Hacía calor, unos 24°C, algo inusual para una noche de mayo en Baviera, pero perfecto para el fútbol de toque que propuso el conjunto parisino.
Los detalles que no viste en la televisión
Hay algo que me voló la cabeza: Désiré Doué. El chico tiene 19 años. ¿Te imaginas tener 19 años y ser el MVP de una final de Champions? Metió dos goles. No fueron goles de empujarla; fueron jugadas de veterano, de esas que te hacen dudar de si la fecha en su pasaporte es real. Ousmane Dembélé también se marcó el partido de su vida, siendo elegido oficialmente como el mejor jugador del torneo.
La gente suele olvidar el papel de los entrenadores en estas citas. Luis Enrique planteó una presión tras pérdida que asfixió a Barella y Calhanoglu. El Inter simplemente no podía salir de su propio campo. Es raro ver a un equipo italiano tan perdido, pero es que el PSG jugó como si tuviera 12 jugadores en el campo. Sorta injusto, si me preguntas.
El camino a Múnich: Un formato que nos volvió locos
Para entender la magnitud de la final de la liga de campeones de la uefa 2024-25, hay que mirar atrás. El nuevo sistema de liga única hizo que equipos como el Brest o el Aston Villa llegaran a instancias donde nadie los esperaba. El PSG ni siquiera terminó en el top 8 de la fase de liga; tuvo que jugar la ronda de play-off contra el Brest (al que le metió un global de 10-0, por cierto) para entrar en octavos.
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Fue la primera vez en la historia que el campeón tuvo que jugar tantos partidos para levantar la "Orejona".
- Fase de liga: 8 partidos.
- Play-off de eliminatoria: 2 partidos.
- Octavos, Cuartos y Semis: 6 partidos.
- La gran final: 1 partido.
Total: 17 encuentros. Es una locura física.
El Inter, en cambio, sí clasificó directo a octavos al quedar cuarto en la liga general. Parecían más frescos, más enteros. Pero en el fútbol, y más en una final, la lógica a veces decide tomarse el día libre. Lo que vimos en Múnich fue la culminación de un proyecto que, tras gastar billones, por fin encontró su identidad en el bloque y no solo en las individualidades de una estrella que ya no está en el equipo.
Múnich 2025: Más que un estadio, una pesadilla para algunos
El Allianz Arena tiene historia. En 2012, el Bayern perdió allí su final contra el Chelsea. Esta vez, el estadio no fue cruel con el local (porque el Bayern cayó en cuartos ante el Inter), pero sí fue el escenario de una de las finales más desiguales de la época moderna.
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La ceremonia de apertura tuvo a Linkin Park como plato fuerte. Fue nostálgico, potente y puso el listón muy alto antes de que István Kovács, el árbitro rumano, diera el pitido inicial. Lo curioso es que, a pesar del 5-0, el ambiente entre las aficiones fue increíble. Los del Inter se quedaron hasta el final aplaudiendo a los suyos en la Odeonsplatz, mientras que los parisinos convirtieron la Königsplatz en una sucursal de los Campos Elíseos.
¿Qué nos dejó esta edición de la Champions?
Primero, que el dinero, si se gasta con criterio táctico (hola, Luis Enrique), acaba dando resultados. Segundo, que el nuevo formato de la UEFA ha llegado para quedarse, nos guste o no el caos de la tabla única. Y tercero, que la hegemonía de Inglaterra y España se puede romper. Fue la primera final sin equipos de la Premier o La Liga desde aquel lejano 2004 entre Porto y Mónaco.
El PSG ahora tiene su primera estrella. Ya no son el equipo que "pechea" en momentos clave. Son los campeones de la edición número 70 de la máxima competición europea.
Si quieres entender el futuro de la Champions tras este torneo, fíjate en estos puntos clave:
- La profundidad de plantilla es ley: Con 17 partidos para llegar a la final, los equipos con 13 o 14 jugadores titulares van a sufrir lesiones críticas en abril.
- El fin del "miedo escénico": El PSG demostró que se puede ganar sin tener una historia centenaria en la competición si el modelo de juego es superior.
- Múnich como capital del fútbol: La organización alemana fue impecable, demostrando que el Allianz es, posiblemente, el mejor estadio del mundo para eventos de este calibre.
La final de la liga de campeones de la uefa 2024-25 ya es historia, pero sus consecuencias se sentirán durante años. París ya no es solo la ciudad de la luz; ahora es, oficialmente, la capital del fútbol europeo.
Para los próximos torneos, asegúrate de seguir de cerca la evolución de los coeficientes de clubes, ya que las plazas adicionales por rendimiento de liga (como las que beneficiaron a la Bundesliga y Serie A este año) serán determinantes para quién llega a la fase final sin pasar por el calvario de las rondas previas.