Si alguien te decía antes de empezar el torneo que el campeón de América iba a jugar casi 90 minutos con diez hombres en la final, probablemente le hubieras dicho que dejara de jugar tanto al Football Manager. Pero el fútbol sudamericano es así de caótico, hermoso y, a veces, completamente inexplicable. La final de la Copa Libertadores 2024 no fue solo un partido de fútbol; fue un ejercicio de resistencia mental que terminó con el Botafogo levantando su primera "Gloria Eterna" tras vencer 3-1 al Atlético Mineiro en un Estadio Monumental de Buenos Aires que no terminaba de entender lo que estaba viendo.
Honestamente, lo que pasó ese 30 de noviembre desafía cualquier lógica táctica. A los 30 segundos, sí, leíste bien, antes de que muchos terminaran de acomodarse en la butaca, Gregore se fue expulsado por una entrada imprudente sobre Fausto Vera. Roja directa. El récord más rápido en la historia de las finales. En ese momento, las apuestas por el "Fogão" se desplomaron. El plan de Artur Jorge parecía papel mojado.
El milagro táctico: ¿Cómo ganó Botafogo con uno menos?
La mayoría de los equipos se habrían metido atrás a rezar. Pero este Botafogo de 2024 tenía algo distinto, una especie de hambre acumulada tras años de frustraciones y aquel colapso increíble en el Brasileirão del año anterior. En lugar de colgarse del travesaño de John, supieron sufrir. Es verdad que el Atlético Mineiro de Gabriel Milito tuvo casi el 80% de la posesión. Una barbaridad. Pero tener la pelota no es lo mismo que saber qué hacer con ella. El Galo movía el balón de lado a lado, previsible, mientras el Botafogo esperaba su momento como un boxeador que sabe que solo tiene un golpe para ganar.
Y ese golpe llegó. Luiz Henrique, que jugó como si tuviera tres pulmones, aprovechó un rebote tras una jugada iniciada por el talento de Thiago Almada para poner el 1-0 a los 35 minutos. El Monumental enmudeció. No pasaron ni diez minutos cuando un error de Everson terminó en un penal que Alex Telles cambió por gol. 2-0 al descanso. Una locura total. El equipo que tenía un jugador más estaba perdiendo por dos goles de diferencia en la final de la Copa Libertadores 2024.
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La reacción de Milito y el suspenso de Vargas
En el entretiempo, Milito movió el avispero. Metió a Bernard, Mariano y Eduardo Vargas buscando quemar las naves. Y le funcionó rápido. Apenas arrancó el segundo tiempo, Vargas metió un cabezazo letal tras un córner de Hulk. 2-1. Ahí pensamos que se venía la remontada histórica. El Mineiro apretó. Hulk intentó desde afuera, Deyverson (siempre protagonista por sus gestos y su intensidad) buscó lo imposible, y el propio Vargas tuvo el empate en sus pies un par de veces.
Pero el destino ya estaba escrito. El Botafogo armó una línea de cinco, a veces de seis, y aguantó. John sacó un par de pelotas fundamentales. El Galo se desesperó. Se nublaron. En el tiempo de descuento, con todo Mineiro volcado al ataque, Junior Santos —el goleador del certamen con 10 tantos— puso el 3-1 definitivo. Game over.
Datos que explican la magnitud de la final de la Copa Libertadores 2024
Para entender por qué esto es histórico, hay que mirar los números fríos, aunque en esta final el calor lo puso el corazón del Fogão:
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- La roja de Gregore: Se dio exactamente a los 30 segundos. Superó el récord anterior de 1979 que tenían Rubén Suñé y Roberto Paredes (minuto 2).
- Posesión engañosa: Atlético Mineiro terminó con más del 78% de la posesión, pero solo pudo anotar un gol.
- Premio récord: El Botafogo no solo se llevó la copa, sino también un cheque de 23 millones de dólares, el premio más alto entregado por la CONMEBOL hasta esa fecha.
- Invasión brasileña en Argentina: A pesar de los miedos por la seguridad, hubo cerca de 40,000 hinchas del Botafogo celebrando en Buenos Aires.
Mucha gente criticaba que otra vez hubiera una final entre brasileños. Decían que era aburrido. Pues este partido cerró muchas bocas. Fue de las finales más emocionantes de los últimos años porque rompió con el guion establecido. No ganó el que tuvo más la pelota, ni el que tenía superioridad numérica; ganó el que tuvo más "temple", como dicen los brasileños.
¿Qué significa este título para el futuro?
La victoria en la final de la Copa Libertadores 2024 catapultó al Botafogo a una dimensión desconocida. Clasificaron directamente al Mundial de Clubes 2025 y a la Copa Intercontinental. Básicamente, pasaron de ser el equipo "maldito" que perdía ligas ganadas a ser el rey de Sudamérica. Además, confirma la hegemonía de Brasil en el continente: seis títulos seguidos para clubes del Brasileirão (Flamengo, Palmeiras, Fluminense y ahora Botafogo).
Artur Jorge se convirtió en el tercer entrenador portugués en ganar la copa, siguiendo los pasos de Jorge Jesús y Abel Ferreira. Parece que en Portugal le tomaron el pulso a nuestro fútbol. Por otro lado, para el Atlético Mineiro fue un golpe durísimo. Llegaban como favoritos por plantel y por el camino que habían recorrido eliminando a River Plate en semis, pero se quedaron con las manos vacías en una noche donde les sobró gente pero les faltó pegada.
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Lecciones que nos dejó el partido en el Monumental
Si algo aprendimos de esta final es que en la Libertadores no existen los escenarios seguros. El Botafogo demostró que la resiliencia mental vale tanto como la táctica. Cuando te quedas con uno menos tan rápido, lo normal es desmoronarse. Ellos hicieron lo contrario: se unieron más. Thiago Almada demostró por qué costó lo que costó, siendo el cerebro que oxigenó al equipo cuando más quemaba la pelota.
Para los que aman el análisis profundo, la clave estuvo en los pasillos interiores. El Mineiro nunca pudo romper el bloque bajo de Botafogo. Intentaron centrar mucho, pero los centrales del Fogão sacaron todo. Hulk estuvo muy solo en la creación y, aunque Eduardo Vargas entró bien, la falta de puntería en los momentos clave les costó el trofeo.
Pasos a seguir si quieres revivir o analizar esta final:
- Mira los highlights extendidos: No te quedes solo con los goles. Observa el posicionamiento del Botafogo tras la expulsión; es una clase magistral de cómo cerrar espacios.
- Revisa la actuación de Luiz Henrique: Fue, sin duda, el MVP. Su capacidad para aguantar balones contra tres defensas le dio aire a su equipo en los momentos críticos.
- Analiza el impacto económico: Investiga cómo el Botafogo está usando esos 23 millones para blindar a su plantilla de cara al Mundial de Clubes 2025.
- Sigue el calendario de la Recopa: Recuerda que el Botafogo ahora se enfrentará a Racing Club (campeón de la Sudamericana 2024) en un duelo que promete ser igual de intenso.
La final de la Copa Libertadores 2024 ya está en los libros de historia como la noche en que el equipo solitario venció al destino y a la lógica numérica. No fue suerte; fue personalidad pura.