Honestamente, si piensas en Estados Unidos y Nueva Zelanda, lo primero que te viene a la mente probablemente sea el Señor de los Anillos o quizá algún acuerdo comercial sobre carne de cordero. Pero la realidad es mucho más densa. Es complicada. A ratos, incluso un poco incómoda.
Estamos hablando de dos países que comparten el mismo idioma, valores democráticos similares y una historia de colonización británica, pero que han tenido roces tan serios que casi rompen su alianza militar por completo. No es la típica relación de "hermano mayor y hermano menor" que mucha gente asume desde fuera.
El elefante en la habitación: El fin del tratado ANZUS
Mucha gente olvida que, técnicamente, la alianza militar entre Estados Unidos y Nueva Zelanda se rompió legalmente en los años 80. Todo se redujo a una palabra: nuclear.
Nueva Zelanda decidió que no quería armas nucleares ni barcos de propulsión nuclear en sus puertos. Punto. El gobierno de David Lange aprobó la New Zealand Nuclear Free Zone, Disarmament, and Arms Control Act en 1987. Fue un movimiento valiente, o suicida, según a quién le preguntes en Washington.
¿La respuesta de Estados Unidos? Básicamente, les hicieron el vacío. Suspendieron sus obligaciones de defensa bajo el tratado ANZUS (Australia, New Zealand, United States). Por décadas, Nueva Zelanda pasó de ser un "aliado" a ser simplemente un "amigo". Es una distinción diplomática que suena pequeña pero que en el mundo del Pentágono es un abismo.
El deshielo lento pero seguro
No fue hasta la firma de la Declaración de Wellington en 2010 y la Declaración de Washington en 2012 que las cosas empezaron a calentarse de nuevo. Fue como una pareja que vuelve a hablar después de una ruptura de veinte años. No se mudaron juntos de inmediato, pero empezaron a tomar café.
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Hoy, la relación es estrecha, pero Nueva Zelanda mantiene esa vena independiente. Es el único miembro de los "Five Eyes" (la red de inteligencia que comparten con EE. UU., Reino Unido, Canadá y Australia) que a veces le dice "no" a Washington, especialmente cuando se trata de China.
Five Eyes: El club de espionaje más exclusivo del mundo
Si quieres entender cómo colaboran Estados Unidos y Nueva Zelanda hoy en día, tienes que mirar hacia la inteligencia. Los Five Eyes son la columna vertebral de su seguridad. A pesar de los dramas nucleares del pasado, el intercambio de información nunca se detuvo del todo.
La base de vigilancia de GCHQ en Waihopai, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, es una pieza clave en este rompecabezas. Intercepta comunicaciones satelitales en el Pacífico Sur. Para Estados Unidos, Nueva Zelanda es su "oído" en una parte del mundo donde ellos no tienen tanta presencia física.
- Comparten datos sobre ciberseguridad.
- Monitorean movimientos militares en el Indo-Pacífico.
- Colaboran en la lucha contra el terrorismo internacional.
Pero hay una tensión real aquí. China es el mayor socio comercial de Nueva Zelanda. Wellington tiene que caminar sobre una cuerda floja muy fina: ser un aliado leal de la inteligencia estadounidense sin enfurecer a Pekín lo suficiente como para que les corten las exportaciones de lácteos. Es un juego de equilibrio agotador.
Comercio y economía: Más que solo leche y software
A ver, hablemos de dinero. Estados Unidos es el tercer socio comercial de Nueva Zelanda. Es un mercado masivo para la carne de res, el vino (el Sauvignon Blanc neozelandés es casi una religión en California) y la tecnología médica.
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Sin embargo, no hay un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral. Y eso duele en Wellington. Los neozelandeses lo han pedido por años, pero la política interna de Estados Unidos se ha vuelto muy proteccionista. Cuando Donald Trump sacó a EE. UU. del TPP (Acuerdo Transpacífico), dejó a Nueva Zelanda un poco colgada.
Aun así, empresas como Rocket Lab muestran el futuro. Es una empresa fundada en Nueva Zelanda pero con sede en EE. UU., que lanza cohetes desde la península de Mahia para la NASA y el Departamento de Defensa. Es el ejemplo perfecto de la simbiosis moderna: talento y geografía neozelandesa mezclados con capital y objetivos estratégicos estadounidenses.
El factor China y el Pacífico Sur
Aquí es donde las cosas se ponen picantes en 2026. El Pacífico ya no es ese lugar tranquilo que solo importa para el turismo. Es el epicentro de la nueva Guerra Fría.
Estados Unidos está desesperado por frenar la influencia china en las naciones insulares del Pacífico (como Islas Salomón o Kiribati). Y se han dado cuenta de que necesitan a Nueva Zelanda para hacerlo. ¿Por qué? Porque Nueva Zelanda es vista como un "socio honesto" en la región. Tienen raíces polinesias profundas y una diplomacia que no se siente tan "imperialista" como la de Washington.
A veces, Washington se desespera con la cautela de Nueva Zelanda. Pero al final del día, saben que necesitan esa conexión cultural que solo los kiwis tienen con sus vecinos del Pacífico.
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¿Qué significa esto para el ciudadano común?
Si eres un viajero o alguien buscando negocios entre Estados Unidos y Nueva Zelanda, la buena noticia es que, políticamente, nunca han estado mejor desde los años 80. Los programas de visa como el Visa Waiver Program siguen funcionando de maravilla, facilitando que miles de neozelandeses visiten Disneylandia y miles de estadounidenses busquen el "estilo de vida kiwi".
Incluso en la cultura popular, la influencia es masiva. Desde directores como Taika Waititi dirigiendo películas de Marvel hasta la presencia constante de multinacionales tecnológicas en Auckland.
Algunos puntos clave de fricción que persisten:
- Cambio Climático: Nueva Zelanda suele ver esto como una amenaza existencial inmediata para el Pacífico, mientras que en EE. UU. la política climática cambia drásticamente cada cuatro años dependiendo de quién esté en la Casa Blanca.
- Soberanía de datos: Nueva Zelanda es muy protectora de la privacidad de sus ciudadanos, a veces chocando con las exigencias de acceso de las Big Tech estadounidenses.
- Derechos Indígenas: El enfoque de Nueva Zelanda con el Tratado de Waitangi y la representación Maorí es algo que a menudo se estudia en círculos académicos de EE. UU. como un modelo (con sus fallos, claro) de reconciliación.
Realidad vs. Ficción: Lo que la mayoría ignora
Kinda gracioso es que la gente piensa que Nueva Zelanda es solo un satélite de Australia en esta relación. Error. Nueva Zelanda se esfuerza muchísimo por diferenciarse. Mientras Australia suele comprar equipo militar estadounidense "llave en mano" (como los submarinos nucleares del pacto AUKUS), Nueva Zelanda prefiere mantener sus fuerzas armadas pequeñas, enfocadas en mantenimiento de paz y ayuda humanitaria.
Esa independencia es lo que les da valor ante los ojos de los diplomáticos en Washington. Son el amigo que te dice la verdad, no el que simplemente asiente a todo.
Próximos pasos y reflexiones accionables
Si estás interesado en la relación entre Estados Unidos y Nueva Zelanda, ya sea por negocios, estudios o geopolítica, aquí tienes lo que realmente importa ahora mismo:
- Sigue el diálogo de seguridad regional: Cualquier movimiento en el foro de las Islas del Pacífico suele tener la mano de ambos países detrás. Es el mejor termómetro de su relación.
- Monitorea las exportaciones tecnológicas: Más allá de la agricultura, el sector de software y aeroespacial entre ambos países está explotando. Hay oportunidades reales ahí para la inversión.
- Entiende la postura de "Nueva Zelanda Primero": No asumas que porque hablan inglés van a votar siempre igual que EE. UU. en la ONU. Su política exterior es "independiente" por ley y por orgullo nacional.
- Turismo y Visas: Mantente al tanto de los requisitos de la NZeTA para estadounidenses y el ESTA para neozelandeses, ya que las regulaciones de seguridad digital están cambiando la forma en que cruzamos estas fronteras.
La relación entre estas dos naciones es un recordatorio de que se puede ser un aliado estratégico sin perder la identidad propia. A pesar de los baches nucleares y las presiones comerciales, la conexión entre el águila y el kiwi es, probablemente, más sólida hoy de lo que ha sido en los últimos cuarenta años.