Seguro la has visto mil veces. Es esa cicatriz circular, un poco hundida y con textura rugosa que adorna el hombro izquierdo de tus padres, de tus tíos o quizá el tuyo si naciste antes de los ochenta. No es un tatuaje fallido ni una mordida de perro. Básicamente, esa marca de vacuna en el brazo es el recordatorio físico de una de las victorias más grandes de la medicina moderna contra una enfermedad que solía matar a millones: la viruela.
Es curioso.
Hoy en día, los niños ya no reciben esa marca. De hecho, si tienes menos de 40 años y vives en la mayoría de los países occidentales, es probable que tu piel esté totalmente lisa. ¿Por qué algunos la tenemos y otros no? No es una cuestión de estética. Es historia pura grabada en la dermis.
El origen de la marca de vacuna en el brazo: No era una inyección común
La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a las agujas finas que entran y salen en un segundo. Pero la vacuna contra la viruela era harina de otro costal. No se usaba una jeringa convencional. Se utilizaba una aguja bifurcada, un instrumento de acero con dos puntas que parece un pequeño tenedor.
El proceso era rudo.
El médico sumergía la aguja en el vial de la vacuna (que contenía el virus vivo Vaccinia, no el de la viruela humana, pero sí un pariente cercano) y luego "picoteaba" la piel unas 15 veces en un área pequeña. No era profundo, pero sí lo suficiente para que saliera un poquito de sangre. El objetivo era que el virus se quedara ahí, justo bajo la superficie.
Lo que venía después era lo que realmente creaba la cicatriz.
A los pocos días, salía una pápula roja. Luego, eso se convertía en una ampolla llena de líquido que, honestamente, se veía bastante mal. Después venía la costra. Esa costra era sagrada; si te la quitabas antes de tiempo, la marca quedaba más grande o podías propagar el virus a otra parte de tu cuerpo. Al final, cuando la costra se caía sola, dejaba ese cráter plateado que conocemos como la marca de vacuna en el brazo.
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¿Por qué ya no se pone?
La respuesta es simple y a la vez increíble: ganamos.
En 1980, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente que la viruela había sido erradicada de la faz de la tierra. Fue la primera vez que la humanidad logró borrar una enfermedad del mapa mediante la vacunación masiva. Como ya no había virus circulando, ya no tenía sentido seguir vacunando a toda la población y exponiéndolos a los efectos secundarios del virus Vaccinia.
Por eso, si naciste después de esa fecha, tu brazo suele estar limpio.
Sin embargo, hay una confusión muy común. Mucha gente ve una cicatriz similar y piensa que es de la viruela, pero en realidad es la vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin), que protege contra la tuberculosis. En muchos países de América Latina y España, la BCG se sigue aplicando al nacer.
¿Cómo diferenciarlas?
Generalmente, la marca de la viruela es más hundida y tiene bordes muy definidos, como un sello. La de la tuberculosis suele ser un poco más plana o incluso sobresaliente (queloide) en algunas personas. Si tienes la marca en el brazo derecho, es casi seguro que sea BCG. La de la viruela casi siempre iba al izquierdo.
El mito del "chip" y otras teorías de internet
A ver, hablemos claro. En la era de la desinformación, han salido teorías rarísimas diciendo que esa marca es un rastreador o una señal de identidad secreta.
Es ridículo.
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Esa marca es tejido cicatricial. Nada más. La razón por la que es tan distintiva es por la técnica de escarificación que mencioné antes. Al dañar las capas superiores de la piel de forma repetida en un punto tan pequeño, el cuerpo responde creando colágeno de manera desordenada, lo que resulta en esa textura única.
Incluso médicos como el Dr. Amesh Adalja, experto en enfermedades infecciosas del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, han explicado que la reacción local (la ampolla y la costra) era necesaria para saber que la vacuna había "prendido". Si no te salía la marca, significaba que no eras inmune y tenían que volverte a pinchar.
¿Protege contra la viruela del mono (Mpox)?
Aquí es donde la cosa se pone interesante y actual. Con los brotes de Mpox que hemos visto en los últimos años, muchos científicos empezaron a mirar con nostalgia esas cicatrices en los hombros de los adultos mayores.
Resulta que sí.
Diversos estudios sugieren que quienes tienen la marca de vacuna en el brazo por la viruela humana conservan cierto grado de protección cruzada contra el Mpox. No es una armadura perfecta, claro. La inmunidad decae con las décadas, pero el sistema inmunológico tiene memoria. Aquellos que fueron vacunados hace 40 o 50 años suelen presentar cuadros mucho más leves de viruela del mono que los jóvenes que nunca recibieron el pinchazo de la aguja bifurcada.
Es una ventaja biológica inesperada de haber nacido en otra época.
La estética de la cicatriz: De estigma a orgullo
Hubo un tiempo en que la gente intentaba ocultarla. Hoy, para muchos, es casi un símbolo de estatus generacional. Es la prueba de que sobreviviste a una era donde las enfermedades infecciosas eran una amenaza diaria mucho más tangible.
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A veces, la cicatriz puede picar o sentirse sensible, especialmente si hay cambios de clima o si la piel está muy seca. No es nada de qué preocuparse, es solo tejido fibroso que no tiene la misma elasticidad que el resto de tu piel.
Si te molesta mucho estéticamente, hoy en día existen tratamientos con láser de CO2 o infiltraciones de corticoides que pueden suavizar la apariencia, pero la mayoría de los médicos recomiendan dejarla en paz. Es una medalla de guerra contra un virus que mató a más de 300 millones de personas solo en el siglo XX.
Qué hacer si tienes la marca y notas cambios
Aunque es raro, las cicatrices viejas pueden desarrollar problemas. Si notas que tu marca de vacuna en el brazo empieza a crecer de repente, cambia de color a un rojo intenso, duele o sangra sin motivo, es hora de ir al dermatólogo. No porque la vacuna se haya "activado", sino porque cualquier zona de piel con cicatrices crónicas es un poco más susceptible a lesiones cutáneas o, en casos muy extremos, a transformaciones celulares.
Pero en el 99% de los casos, solo será una mancha más en tu historial médico.
Pasos prácticos para el cuidado de tu marca
Si tienes esa marca y quieres mantener tu piel en buen estado, aquí tienes un par de consejos reales:
- Hidratación constante: El tejido cicatricial no tiene glándulas sudoríparas ni sebáceas eficientes. Usa cremas con urea o ácido hialurónico para que no se cuartee.
- Protección solar: Esa piel es más delgada. Si te da el sol directo sin protección, la marca puede oscurecerse (hiperpigmentación) y hacerse mucho más notoria.
- No la exfolies agresivamente: No intentes "borrarla" con matorrales o químicos fuertes en casa. Podrías causar una inflamación innecesaria en un tejido que ya es delicado.
- Identificación médica: Si alguna vez viajas a zonas con brotes activos de enfermedades raras, menciona a tu médico que tienes la vacuna de la viruela. Es un dato relevante para tu historial clínico.
Esa pequeña marca redonda es, posiblemente, el único rastro visible de un esfuerzo global sin precedentes. No es un defecto, es la prueba de que la ciencia, cuando se lo propone, puede ganar.