Si creciste escuchando corridos en los últimos veinte años, el nombre de Ernesto Barajas no te resulta ajeno. Para nada. Era la cara, la voz y el cerebro detrás de Enigma Norteño. Pero hoy, buscar su biografía en Wikipedia se siente distinto. Ya no es solo leer sobre un músico exitoso de Culiacán. Es toparse con una fecha de muerte que nadie quería ver: 19 de agosto de 2025.
Honestamente, su partida dejó un hueco enorme en el regional mexicano. No solo porque se fue un cantante, sino porque se fue un tipo que sabía cómo navegar las aguas más turbias de la industria sin perder el estilo. Barajas no era el típico músico que solo llegaba a cantar y ya. El tipo era licenciado en Derecho. Tenía visión. Sabía de leyes, de negocios y de cómo contar historias que a veces le quemaban las manos.
Ernesto Barajas: De las aulas al escenario de Culiacán
Ernesto Barajas Serrano nació un 16 de septiembre de 1985. Sí, un sinaloense de pura cepa. Creció en una tierra donde la música norteña es el aire que se respira. Pero, a diferencia de otros, él no dejó los libros por la guitarra de inmediato. Se graduó de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Tenía un título bajo el brazo, pero el corazón le pedía otra cosa.
En 2004, junto a Humberto Pérez, fundó Enigma Norteño. Al principio eran solo unos plebes con ganas de hacer ruido. Pero algo pasó. Su estilo, esa mezcla de bajo eléctrico y acordeón con letras que no se andaban con rodeos, conectó. Y conectó rápido.
Pasaron de tocar en fiestas locales a llenar lugares en Chicago, Denver y Los Ángeles. Ernesto no solo cantaba; él entendía el peso de las palabras. Sabía que los corridos son crónicas sociales, nos guste o no. Durante más de dos décadas, mantuvo a la agrupación en la cima. No es fácil durar tanto en un género donde las modas cambian cada seis meses.
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El fenómeno de "Puntos de Vista"
Lo que muchos no saben, o a veces olvidan, es que Ernesto era un creador de contenido nato. Antes de que todos tuvieran un podcast, él ya estaba ahí. Su canal de YouTube, con más de 300,000 suscriptores, se convirtió en una parada obligatoria para entender la farándula.
Su podcast "Puntos de Vista" era una joya. Lograba que artistas como Carín León o Eduin Caz soltaran la lengua de una forma que nadie más conseguía. ¿Por qué? Porque hablaba de colega a colega. No era una entrevista acartonada de televisión. Era una plática entre amigos, con una "cheve" de por medio o simplemente compartiendo anécdotas de la carretera.
En la sección "La Neta y Sin Mamadas", Barajas mostraba su lado más humano. Hablaba de marcas clon, de los problemas de los músicos con sus instrumentos y hasta de sus propias inseguridades. Fue ahí donde muchos conocimos al hombre detrás del sombrero.
El precio de cantar la realidad
Cantar corridos en México es jugar con fuego. Ernesto lo sabía. Básicamente, su carrera estuvo marcada por un equilibrio constante. Enigma Norteño le cantó a personajes de mucho peso, desde el "Mayo" Zambada hasta los hijos de Joaquín Guzmán.
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"Los corridos que tenemos ya no se pueden quitar, es algo que ya va a quedar siempre. Es un legado", dijo en una de sus últimas entrevistas.
Pero ese legado trajo sombras. En 2023, la situación se puso color de hormiga. Recibió amenazas directas que lo obligaron a cancelar presentaciones y hasta a cambiar su lugar de residencia. Se decía que ciertos grupos no querían que cantara temas que favorecieran a otros bandos. A pesar de que él siempre aclaró que no tenía vínculos con el crimen y que sus canciones eran "pedidos" o historias del dominio público, la presión era real.
Incluso, reveló problemas de salud que pocos conocían. Padecía miocardiopatía hipertrófica y fibrilación auricular. Su corazón literalmente le estaba pasando factura por el estrés y el ritmo de vida.
El fatídico agosto en Zapopan
La noticia cayó como un balde de agua fría. El 19 de agosto de 2025, Ernesto estaba en una pensión de autos en la colonia Arenales Tapatíos, en Zapopan, Jalisco. Estaba acompañado por un hombre y una mujer. De la nada, dos sujetos en una motocicleta llegaron y abrieron fuego.
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Fue rápido. Violento. Ernesto y su acompañante murieron en el lugar. Una joven de 20 años quedó herida. La escena era el reflejo de una realidad que el mismo Barajas había narrado en tantas canciones.
La Fiscalía del Estado de Jalisco inició las investigaciones, pero para los fans, la razón no importaba tanto como la pérdida. Se fue a los 39 años. Estaba en la plenitud de su carrera, promocionando temas como "Hello Kitty" y colaborando con nuevas figuras como Edgardo Núñez.
El legado que queda en Spotify y YouTube
Si vas a su perfil hoy, verás millones de oyentes mensuales. Temas como "El Deportivo", "Los Lujos del R" y "El Chicken Little" siguen sonando en las trocas y en las fiestas.
Ernesto Barajas no solo dejó música. Dejó una escuela de cómo ser un artista independiente y polifacético en la era digital. Fue de los primeros en entender que un músico hoy tiene que ser también un comunicador.
Lo que puedes hacer ahora para honrar su memoria o conocer más:
- Escucha su podcast: Busca en YouTube "Puntos de Vista con Ernesto Barajas". Es la mejor forma de conocer su verdadera personalidad y su agudeza mental.
- Revisa su discografía: Dale una vuelta a álbumes como Que Siga La Fiesta o XX. Ahí está la esencia del sonido que él ayudó a forjar.
- Sigue las cuentas oficiales: Enigma Norteño continúa, y sus redes sociales suelen compartir material inédito o recuerdos que ayudan a entender la magnitud de su influencia.
Al final, la biografía de Ernesto Barajas no se escribe con datos fríos en una enciclopedia. Se escribe con cada acorde de acordeón que retumba en las calles de Sinaloa y más allá. Fue un tipo que vivió bajo sus propias reglas y que, a pesar de los riesgos, nunca dejó de cantar.