Encuestas Presidenciales 2024 USA: Lo que Realmente Pasó y Por Qué Casi Todos se Equivocaron

Encuestas Presidenciales 2024 USA: Lo que Realmente Pasó y Por Qué Casi Todos se Equivocaron

Si pasaste los últimos meses de 2024 pegado a la pantalla, probablemente recuerdas esa sensación de incertidumbre total. Los promedios de las encuestas en los estados clave —los famosos swing states— marcaban empates técnicos de 48% a 48% o diferencias de apenas un punto. Parecía que íbamos a estar contando votos hasta Navidad. Pero luego llegó la noche del 5 de noviembre y el mapa se tiñó de rojo mucho más rápido de lo que los "expertos" vaticinaban.

Al final, Donald Trump no solo ganó el Colegio Electoral con 312 votos frente a los 226 de Kamala Harris, sino que logró algo que los republicanos no hacían desde 2004: ganar el voto popular nacional. Con un margen de aproximadamente 1.5 puntos porcentuales (49.8% frente al 48.3% de Harris), Trump rompió el techo de cristal de las encuestas que lo daban por debajo en el total de votos.

¿Por qué las encuestas presidenciales 2024 usa nos vendieron una moneda al aire cuando la realidad era un giro estructural hacia la derecha? No es que los encuestadores sean tontos, es que el votante estadounidense ha cambiado de una forma que el software de 2020 ya no alcanza a medir.

El Espejismo del Empate Técnico

La mayoría de los modelos, incluyendo los de figuras como Nate Silver o el agregador de FiveThirtyEight, mostraban una carrera "cara o cruz". Harris lideraba ligeramente en el voto popular y Trump tenía una ventaja mínima en estados como Arizona o Georgia.

Lo que ocurrió fue un error sistemático de subestimación. Otra vez.

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Honestamente, parece que los encuestadores están persiguiendo un fantasma. En 2016 fallaron por mucho, en 2020 se equivocaron por un margen histórico (aunque acertaron al ganador), y en 2024 volvieron a quedarse cortos con el apoyo real a Trump. El promedio nacional de las encuestas ponía a Harris uno o dos puntos arriba. El resultado real fue Trump ganando por 1.5. Eso es un error de tres puntos, lo cual, técnicamente, entra en el margen de error, pero cuando siempre el error es hacia el mismo lado, deja de ser mala suerte y se convierte en un sesgo metodológico.

Los Grupos que Rompieron los Modelos

  • El voto latino: Este fue el terremoto del que nadie deja de hablar en 2026. Las encuestas sugerían que Trump mejoraría con los hispanos, pero nadie predijo que ganaría a los hombres latinos por márgenes tan amplios o que llegaría a casi la paridad con Harris en este bloque (51% Harris, 48% Trump, según datos de Pew Research).
  • Hombres jóvenes: El giro de los hombres menores de 50 años fue brutal. En 2020, Biden ganó este grupo por 10 puntos. En 2024, Trump prácticamente empató o ganó por poco en este segmento.
  • Votantes rurales y sin título universitario: La brecha educativa se ensanchó aún más. Trump arrasó en las zonas rurales con un 69% del voto, superando sus propios números de 2016 y 2020.

¿Hubo Alguien que Acertó?

No todo fue oscuridad para la industria. Una encuestadora llamada AtlasIntel se ha colgado la medalla de ser la más precisa del ciclo. Mientras otros hablaban de empates, ellos consistently mostraron a Trump ganando el voto popular y liderando en casi todos los estados en disputa.

¿Su secreto? Básicamente, dejaron de usar llamadas telefónicas tradicionales (que ya nadie contesta, seamos sinceros) y usaron un método de reclutamiento digital aleatorio que parece captar mejor al votante "tímido" o al que no quiere hablar con un entrevistador humano.

Los Estados que Decidieron Todo

Las encuestas presidenciales 2024 usa se enfocaron casi exclusivamente en el "Muro Azul": Pensilvania, Michigan y Wisconsin.

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En Pensilvania, el promedio final de The New York Times/Siena mostraba un empate perfecto de 48%-48%. El resultado final fue Trump 50.4% y Harris 48.7%. Si bien está dentro del margen de error de 3.5 puntos, para el ciudadano de a pie, un "empate" que termina en una victoria clara se siente como un fallo de los datos.

En Nevada, la historia fue aún más extrema. Trump se convirtió en el primer republicano en ganar el estado desde George W. Bush en 2004, logrando un 50.6% frente al 47.5% de Harris. Las encuestas aquí sí habían detectado algo de movimiento, pero la magnitud del apoyo hispano a Trump fue subestimada hasta el último minuto.

¿Por Qué Fallaron de Nuevo?

Hay varias teorías circulando ahora mismo en los círculos académicos de Washington. Una es el "sesgo de respuesta". Básicamente, la gente que confía en las instituciones (y por lo tanto contesta encuestas) tiende a votar más por los demócratas. Los votantes de Trump a menudo ven a los encuestadores como parte del establishment mediático y simplemente cuelgan el teléfono o dan respuestas falsas por diversión.

Otra cuestión es el voto de último minuto. Los datos de las encuestas de salida sugieren que Trump ganó a los votantes que se decidieron en la última semana por dobles dígitos. Si alguien decide su voto el lunes por la noche, una encuesta terminada el domingo no tiene forma de registrarlo.

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Además, el tema de la economía fue un rodillo. El 93% de los seguidores de Trump citaron la economía como su principal preocupación. Mientras las encuestas de opinión preguntaban por el aborto o la democracia, la gente en el supermercado estaba votando con la billetera. Harris no logró despegarse de la impopularidad de la administración Biden en temas de inflación, y eso es algo que el modelado estadístico a veces no sabe cuantificar frente al sentimiento emocional del votante.

Lo que Esto Significa Para el Futuro

Si estás mirando hacia las elecciones intermedias de 2026, toma las encuestas con una pizca de sal. La lección de 2024 es que el electorado estadounidense es mucho más fluido de lo que pensábamos. Las coaliciones tradicionales —como que los latinos son demócratas por defecto o que los sindicatos son bloques monolíticos— se han roto.

Consejos para leer encuestas en los próximos ciclos:

  1. Mira el "Uncommitted" o indecisos: Si hay un 5% o más de indecisos a una semana de la elección, sospecha de cualquier "liderazgo" de un candidato.
  2. Busca la metodología: Las encuestas que solo llaman a teléfonos fijos son cosa del pasado. Prioriza las que mezclan mensajes de texto, paneles online y llamadas.
  3. No ignores el voto popular: Antes se decía que el voto popular no importaba por el Colegio Electoral, pero en 2024 vimos que una marea nacional levanta todos los botes. Si un candidato está ganando terreno nacionalmente, es probable que los estados clave caigan como fichas de dominó.

Al final del día, las encuestas presidenciales 2024 usa nos recordaron que la política no es una ciencia exacta, sino un estudio de la psicología humana. Y la psicología humana, especialmente en tiempos de polarización e inflación, es increíblemente difícil de encerrar en una hoja de Excel.

Para entender realmente hacia dónde va el país, fíjate menos en los porcentajes de intención de voto y más en los datos de registro de votantes y en el sentimiento económico real de las comunidades locales. Los números en una pantalla pueden mentir, pero la realidad del costo de vida y la identidad cultural siempre terminan apareciendo en las urnas. Es hora de dejar de obsesionarse con el margen de error y empezar a escuchar lo que los votantes dicen cuando no hay un encuestador delante. En 2026, la clave no será quién tiene la mejor muestra estadística, sino quién entiende mejor el cambio demográfico que ya está ocurriendo bajo nuestros pies.


Acciones recomendadas tras los resultados de 2024:

  • Diversifica tus fuentes: No confíes en un solo agregador de encuestas; compara firmas tradicionales con nuevas metodologías digitales como las de AtlasIntel.
  • Analiza los micro-datos: Presta atención a los cambios en subgrupos específicos (hombres jóvenes, latinos, trabajadores industriales) en lugar de solo los totales estatales.
  • Monitorea el registro de votantes: En muchos estados clave, el aumento de registros republicanos meses antes de la elección fue un indicador más fiable que las encuestas de opinión.
  • Cuestiona el "voto oculto": Considera siempre que existe un sector de la población que no participa en estudios de opinión pero sí acude masivamente a las urnas.