Sudamérica no es para los débiles. De verdad. Si buscas orden, pulcritud y resultados predecibles, mejor mira la clasificación de Oceanía o algún torneo amistoso en Dubái. Aquí, en las eliminatorias sudamericanas 2024 partidos, lo que sobra es barro, altura, épica y una competitividad que roza lo absurdo.
Argentina sigue en la cima, pero ya no se siente intocable. Brasil vivió su crisis existencial más profunda en décadas. Colombia, de la mano de Néstor Lorenzo, dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad que asusta.
Hablemos claro.
El 2024 fue el año donde el mapa del fútbol en la CONMEBOL se terminó de romper. Con el aumento de cupos para el Mundial 2026 (seis directos y un repechaje), uno pensaría que la presión bajaría. Mentira. La urgencia por no quedar fuera de la fiesta en Norteamérica hizo que cada ventana de partidos fuera una guerra de nervios. No importa si juegas en Barranquilla a 35 grados o en El Alto a más de 4,000 metros; la exigencia es inhumana.
Los momentos que definieron las eliminatorias sudamericanas 2024 partidos
Si revisamos el calendario de lo que pasó este año, hay fechas que se quedan grabadas. No por los goles bonitos, sino por lo que significaron tácticamente.
Septiembre fue el mes del despertar. Tras la Copa América, muchos equipos llegaron con "resaca" competitiva. Argentina, sin Messi en algunos tramos por lesión, tuvo que aprender a ser un equipo terrenal de nuevo. La derrota ante Colombia en Barranquilla (2-1) fue un recordatorio de que los campeones del mundo también sangran. James Rodríguez, con ese guante que tiene en el pie izquierdo, demostró que en el fútbol de selecciones la jerarquía pesa más que los minutos jugados en Europa.
Por otro lado, lo de Bolivia fue, honestamente, una locura. La decisión de mudar sus partidos de La Paz a El Alto fue un movimiento maestro de ajedrez o una tortura china, dependiendo de a quién le preguntes. Ganarle a Venezuela 4-0 y luego ir a dar el golpe en Santiago contra Chile (1-2) cambió totalmente la narrativa del fondo de la tabla. Chile, bajo el mando de Ricardo Gareca, entró en un espiral de desesperación que nadie vio venir. ¿Quién iba a decir que la "Generación Dorada" terminaría pidiendo la hora contra los equipos que antes goleaba?
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El resurgir de la Canarinha y el factor Bielsa
Brasil es un caso de estudio. Empezaron el 2024 perdidos. Dorival Júnior intentó darle orden a un vestuario que parecía extrañar a Tite más de lo que admitían. Las críticas a Vinícius Jr. por no rendir igual que en el Real Madrid fueron feroces. Pero en las fechas de octubre y noviembre, algo hizo clic. Las victorias ante Chile y Perú le dieron oxígeno. No es el "Jogo Bonito" que nos vendieron en los 70, pero es efectivo. Básicamente, Brasil entendió que para clasificar primero hay que saber sufrir.
Y qué decir de Uruguay. Marcelo Bielsa es un genio o un villano, no hay puntos medios. Las polémicas declaraciones de Luis Suárez sobre la convivencia interna sacudieron los cimientos de la Celeste. Se decía que el grupo estaba roto. Sin embargo, en la cancha, Uruguay sigue siendo ese equipo asfixiante que no te deja respirar. La victoria agónica contra Colombia en Montevideo, con ese gol de Manuel Ugarte en el último suspiro, fue el pico máximo de adrenalina de las eliminatorias sudamericanas 2024 partidos.
La tabla que no miente: ¿Quiénes están dentro y quiénes sufren?
A estas alturas, la lógica se impone pero los números cuentan historias de terror para algunos.
Argentina lidera, sí. Pero la brecha se acortó. Colombia y Uruguay pelean el segundo puesto palmo a palmo. Lo de los cafeteros es digno de análisis: Luis Díaz es hoy por hoy el jugador más desequilibrante de la región. Cada vez que encara, parece que el defensa rival tiene los pies de cemento.
Ecuador es la roca. La defensa liderada por Piero Hincapié y Willian Pacho es un muro. Si no fuera por la sanción de puntos inicial (el famoso caso Byron Castillo), estarían peleando el podio. Son el equipo que nadie quiere visitar. Juegan a un ritmo físico que agota a cualquiera.
En la parte baja, la cosa está fea para Perú y Chile. Los dos colistas históricos de este proceso se han quedado sin ideas. Perú extraña a un goleador joven; Guerrero y Lapadula ya no pueden cargar con todo el peso. Chile, por su parte, sufre una crisis de identidad. Gareca no ha podido encontrar ese "chip" que hizo que Perú fuera al Mundial en 2018.
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Paraguay, en cambio, encontró petróleo con Gustavo Alfaro. "Cazador de utopías imposibles", se autodenomina. Le empató a Uruguay, le ganó a Brasil en Asunción y le sacó puntos a Argentina. Paraguay volvió a ser Paraguay: feos, duros, intensos y ganadores por 1-0. El Defensores del Chaco volvió a ser un coliseo donde los grandes van a morir.
Análisis táctico: ¿Por qué es tan difícil ganar de visitante?
Si analizas los eliminatorias sudamericanas 2024 partidos, notarás un patrón: ganar fuera de casa es un milagro.
La logística en Sudamérica es un infierno. Viajes de 10 horas, cambios de clima radicales y aficiones que no te dejan dormir en el hotel. Pero más allá de eso, está la pizarra. Los técnicos locales están arriesgando más. Venezuela, por ejemplo, ha hecho de Maturín un búnker. El "Bocha" Batista ha logrado que la Vinotinto crea que el sueño de su primer mundial es posible. Ya no salen a ver qué pasa; salen a morder.
- La presión tras pérdida: Equipos como Uruguay y Colombia la ejecutan a la perfección.
- El bloque bajo de Paraguay: Alfaro ha perfeccionado el arte de defender con 10 hombres detrás de la línea de la pelota.
- La velocidad de Ecuador: Aprovechan la altitud de Quito para desgastar al rival en los primeros 20 minutos.
Es fascinante ver cómo selecciones con menos presupuesto logran anular a estrellas de 100 millones de euros. Es fútbol puro. Sin filtros.
El impacto de las nuevas sedes y el clima
No podemos hablar de las eliminatorias de este año sin mencionar a El Alto. Bolivia decidió jugar a 4,150 metros sobre el nivel del mar. La FIFA permite estas cosas, aunque a los brasileños y argentinos les dé un ataque de nervios cada vez que tienen que subir.
El balón no dobla, vuela. La fatiga no avisa, te tumba. Venezuela sufrió un 4-0 allí que pudo ser un 8-0. Colombia, que está acostumbrada a la altura de Bogotá, también perdió en ese escenario. Es una ventaja competitiva legítima pero brutal.
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Y luego está el calor de Barranquilla a las 3 de la tarde. Argentina se quejó, Scaloni se enojó, pero así es Sudamérica. Cada quien usa sus armas. Eso es lo que hace que estos partidos sean los más vistos del mundo fuera de Europa. Aquí no hay partidos aburridos porque siempre hay algo en juego: el orgullo nacional.
Lo que viene: El sprint final hacia 2026
Mirando hacia adelante, el panorama es claro. Argentina tiene un pie y medio en el Mundial. Colombia y Uruguay están casi listos. Ecuador y Brasil deberían clasificar sin mayores sobresaltos si mantienen la cordura.
La verdadera pelea está por el sexto puesto y el repechaje. Paraguay, Venezuela y Bolivia se van a sacar los ojos. Es una guerra de tres por dos lugares. Venezuela tiene la ventaja emocional de nunca haber ido, mientras que Bolivia tiene el fortín de la altura. Paraguay tiene la garra.
¿Qué nos dejó el 2024? Un fútbol mucho más físico. Se corre más de lo que se piensa. Los espacios se han reducido y la táctica ha igualado las fuerzas. Ya no basta con tener a la estrella del Liverpool o del City; necesitas un equipo que sepa sufrir el partido.
Pasos a seguir para seguir la eliminatoria como un experto
Si quieres estar al tanto de lo que resta, no te quedes solo con el marcador. Haz esto:
- Sigue las tarjetas amarillas: En Sudamérica, las suspensiones definen partidos. Un equipo sin sus dos centrales titulares por acumulación de tarjetas es un equipo muerto.
- Mira el rendimiento en los primeros 15 minutos: Aquí es donde se ganan los partidos psicológicamente, especialmente en sedes con condiciones climáticas extremas.
- Presta atención a los cambios de sede: Las federaciones están moviendo sus localías para incomodar al rival. Es un factor determinante.
- Monitorea los minutos de los jugadores en Europa: El cansancio por el "jet lag" es real y afecta más de lo que los analistas de escritorio admiten.
Las eliminatorias sudamericanas 2024 partidos han sido una montaña rusa. Si te perdiste algún detalle, prepárate, porque el cierre de este proceso clasificatorio va a ser una carnicería deportiva donde solo los más aptos sobrevivirán. No hay margen de error. Cada punto es oro, cada gol es un alivio y cada derrota es una crisis nacional. Así se vive el fútbol en este lado del mundo.