Pensilvania siempre tiene esa forma de ponernos los pelos de punta. No es broma. Si miras el mapa electoral de los últimos años, te das cuenta de que este estado es básicamente el centro del universo político cada cuatro noviembre. En las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2024 en Pensilvania, la historia no fue diferente, aunque el resultado final dejó a muchos analistas rascándose la cabeza.
Fue una pelea de perros. Donald Trump terminó llevándose los 19 votos electorales del estado con un total de 3,543,308 votos, lo que representa un 50.4%. Por su parte, Kamala Harris se quedó con 3,423,042 sufragios, un 48.7%. Si haces las cuentas rápido, Trump ganó por unos 120,000 votos. Parece poco en un estado de casi 13 millones de personas, pero en política de Pensilvania, eso es una distancia considerable. De hecho, fue el margen más amplio para un republicano en este estado desde 1988.
El mapa se tiñó de rojo (y no solo en el campo)
Lo que más llamó la atención no fue solo que Trump ganara, sino cómo lo hizo. Históricamente, los demócratas cuentan con una ventaja masiva en Filadelfia y Pittsburgh para compensar el "mar rojo" de los condados rurales. Pero esta vez, algo se rompió en esa maquinaria. En Filadelfia, Harris ganó con el 78.8%, que suena a mucho, pero es menos de lo que Biden logró en 2020. Esa pequeña erosión en la ciudad, sumada a que Trump arrasó en lugares como el condado de Luzerne (59.2%) y Erie (50%), terminó por sellar el destino del estado.
Erie es un caso fascinante. Es el condado "veleta" por excelencia. Si quieres saber quién va a ganar la Casa Blanca, mira a Erie. En 2016 fue para Trump, en 2020 para Biden, y en estas elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2024 en Pensilvania volvió a inclinarse por Trump. Apenas por un punto porcentual, pero fue suficiente.
🔗 Read more: Joseph Stalin Political Party: What Most People Get Wrong
Por qué las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2024 en Pensilvania se decidieron por la economía
Honestamente, si le preguntabas a cualquiera en una cafetería de Scranton o en una gasolinera de Allentown qué le preocupaba, la respuesta casi nunca era "la democracia en peligro". La gente hablaba de huevos, leche y gasolina.
Según datos de AP VoteCast, el 43% de los votantes en Pensilvania citaron la economía como su problema número uno. Y aquí está el dato clave: entre esos votantes que priorizaron el bolsillo, Trump le ganó a Harris 60% a 39%. Fue una paliza económica. La sensación de que el estado iba por el "camino equivocado" —compartida por el 71% de los encuestados— fue un lastre demasiado pesado para la vicepresidenta.
Mucha gente piensa que Pensilvania es solo Filadelfia y el resto es Alabama. No es así. Es mucho más complejo. Tienes los condados "collar" alrededor de Filadelfia —Bucks, Montgomery, Chester y Delaware— donde los demócratas suelen ser fuertes gracias a votantes con educación universitaria. Harris ganó en Montgomery con el 60.9%, pero Trump logró mantener el tipo en Bucks, empatando prácticamente con un 49.5%. Cuando los republicanos dejan de perder por goleada en los suburbios, los demócratas se quedan sin camino a la victoria.
💡 You might also like: Typhoon Tip and the Largest Hurricane on Record: Why Size Actually Matters
La participación rompió récords (otra vez)
Si algo nos gusta en el Keystone State es votar. La participación fue una locura. El 71.4% de los ciudadanos con derecho a voto fueron a las urnas. En algunos condados rurales, como Juniata, casi el 85% de los votantes registrados participaron. Eso es compromiso cívico puro y duro.
El Secretario de la Mancomunidad, Al Schmidt, mencionó que este nivel de participación es un testamento al trabajo de educación electoral, pero también refleja lo polarizada que está la sociedad. La gente siente que su voto realmente cuenta aquí, y tienen razón. Pensilvania fue el "estado del punto de inflexión" (tipping-point state). Sin sus 19 votos electorales, el camino de Trump hacia los 270 habría sido una pesadilla logística.
Lo que los datos dicen sobre el futuro político del estado
¿Se volvió Pensilvania un estado rojo? No tan rápido. Aunque Trump ganó con más del 50%, la carrera para el Senado fue mucho más ajustada. Dave McCormick (republicano) le ganó a Bob Casey (demócrata) por un margen ínfimo: 48.8% contra 48.6%. Fue tan cerrado que hubo recuentos y dramas legales durante días.
📖 Related: Melissa Calhoun Satellite High Teacher Dismissal: What Really Happened
Esto nos dice que los votantes de Pensilvania son expertos en el "voto cruzado". Alguien pudo haber votado por Trump para presidente porque quería un cambio en la economía, pero luego votó por un demócrata en una carrera local porque conocía su trayectoria. Es un electorado muy sofisticado, nada de robots siguiendo una línea de partido a ciegas.
Puntos clave que definieron el resultado:
- El factor Butler: El intento de asesinato contra Trump en Butler, Pensilvania, en julio de 2024, galvanizó a su base en el oeste del estado de una forma que las encuestas no terminaron de medir bien.
- Baja energía en centros urbanos: Harris no logró entusiasmar a los votantes jóvenes y hombres negros en Filadelfia en los mismos niveles que lo hizo Obama o incluso Biden.
- Fracking y energía: En el oeste del estado, la retórica sobre el fin de los combustibles fósiles sigue siendo un veneno electoral. Trump aprovechó esto al máximo.
Al final del día, las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2024 en Pensilvania demostraron que este estado sigue siendo el termómetro de la nación. Si quieres ganar la presidencia, tienes que convencer a los trabajadores de las acerías de Pittsburgh, a los suburbanos de Bucks y a los granjeros de Lancaster. Trump lo logró esta vez hablándole directamente a sus ansiedades económicas.
Para entender hacia dónde va la política en los próximos cuatro años, hay que mirar los datos de estos condados. El cambio de tendencia en los sectores rurales es profundo y parece que llegó para quedarse. Si los demócratas quieren recuperar el estado en 2028, van a tener que encontrar una forma de volver a conectar con el votante que siente que la inflación le está comiendo el sueldo. No basta con hablar de valores; en Pensilvania, los valores se discuten alrededor de la mesa del comedor, contando los billetes que quedan para pagar la renta.
Si quieres profundizar en cómo estos resultados afectaron tu área local, lo mejor es consultar los datos oficiales por precinto en el sitio web del Departamento de Estado de Pensilvania. Allí puedes ver exactamente cómo votó tu vecino, bueno, no tu vecino, pero sí tu cuadra. Es la mejor forma de entender la realidad política sin el filtro de las redes sociales.