Si estás planeando un viaje a la Columbia Británica, probablemente alguien ya te asustó. "Va a llover todo el tiempo", dicen. O quizás te advirtieron sobre el frío polar. La realidad sobre el tiempo en Vancouver es mucho más matizada y, sinceramente, bastante más agradable de lo que sugiere su apodo de "Raincouver". No es Londres, pero tampoco es San Diego. Es un microclima extraño donde puedes estar en playera en la playa y ver las montañas cubiertas de nieve al mismo tiempo.
Vancouver tiene un clima oceánico. Básicamente, eso significa inviernos suaves y veranos que no te hacen sentir como si estuvieras viviendo dentro de un horno. Pero hay un truco. La ciudad está atrapada entre el Océano Pacífico y las montañas de la Cordillera de la Costa. Esa geografía dicta todo.
El mito de la lluvia incesante
Hablemos del elefante en la habitación: la lluvia. Sí, llueve. Pero no es esa lluvia torrencial tropical que te empapa en tres segundos. Es más bien una llovizna persistente, una especie de niebla líquida que los locales ignoran por completo. De hecho, si ves a alguien con un paraguas gigante en el centro, lo más probable es que sea un turista. Los locales confían en sus chaquetas de marcas como Arc'teryx o Vessi.
Las estadísticas no mienten, pero a veces confunden. Vancouver recibe unos 1,100 a 1,500 mm de precipitación al año, dependiendo de qué tan cerca vivas de las montañas (en North Vancouver llueve casi el doble que en el aeropuerto de Richmond). Sin embargo, la mayor parte de esa agua cae entre noviembre y marzo. Si vienes en julio, podrías pasar dos semanas sin ver una sola nube. Es un contraste brutal.
Lo que nadie te dice sobre el tiempo en Vancouver en verano
El verano aquí es, sencillamente, el secreto mejor guardado de Canadá. Desde finales de junio hasta principios de septiembre, el cielo se vuelve de un azul eléctrico que no parece real. Las temperaturas suelen rondar los 22°C o 25°C. Es perfecto. No sudas. Puedes caminar por Stanley Park o tomar el AquaBus en False Creek sin terminar deshidratado.
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Pero ojo. Ha habido cambios. En los últimos años, Vancouver ha experimentado "domos de calor". En 2021, la región alcanzó temperaturas históricas que superaron los 40°C en algunas zonas cercanas, algo para lo que la infraestructura de la ciudad (que no suele tener aire acondicionado) no estaba preparada. Si viajas en agosto, ahora es vital revisar si tu hotel o Airbnb tiene refrigeración, porque las olas de calor ya no son una anomalía estadística; son parte del nuevo tiempo en Vancouver.
El fenómeno de la "Junuary"
Hay un término que tienes que conocer si vienes a principios de verano: Junuary. Es esa tendencia decepcionante donde junio se comporta como enero. Puedes tener un lunes de 25 grados y un martes de 13 grados con lluvia gris. Es frustrante. Te rompe los planes de playa. Por eso, incluso en el mes que suena a verano pleno, una sudadera ligera es obligatoria en tu maleta.
Invierno: Nieve vs. Lluvia
Si vienes de Toronto, Montreal o Chicago, el invierno de Vancouver te va a parecer un chiste. Aquí las temperaturas rara vez bajan de los 0°C de forma sostenida. Mientras el resto de Canadá está paleando dos metros de nieve, en Vancouver los residentes están viendo cómo florecen los primeros bulbos de primavera en febrero.
Pero no te confíes. El frío de aquí es un frío húmedo. Se te mete en los huesos. Es ese tipo de clima donde 5°C se sienten como -5°C porque la humedad del océano te cala la ropa. La nieve en la ciudad es rara; ocurre quizás dos o tres veces al año y suele causar un caos absoluto porque nadie sabe conducir en ella y el transporte público se colapsa. Pero, y este es un "pero" gigante, en las montañas (Cypress, Grouse y Seymour) hay nieve de sobra. Puedes estar bajo la lluvia en el downtown y en 20 minutos estar esquiando en nieve polvo. Esa dualidad es lo que hace que el tiempo en Vancouver sea tan especial para los deportistas.
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La primavera y los cerezos
Marzo y abril son meses de transición. Es cuando la ciudad se vuelve rosa. Gracias a un regalo de Japón hace décadas, Vancouver tiene más de 40,000 cerezos en flor. El clima es impredecible: sol radiante un minuto, granizo al siguiente. Literalmente. No es raro ver "sol y lluvia" simultáneamente. Los locales llaman a esto "clima de cebolla" porque tienes que vestirte con capas que te vas quitando y poniendo a medida que el cielo cambia de opinión cada media hora.
Consejos de experto para sobrevivir al clima
No cometas el error de traer botas pesadas de nieve si vas a estar solo en el centro. Vas a terminar con los pies sudados y cansados. Lo que necesitas es calzado impermeable. Punto. Si tus pies están secos, el resto del cuerpo aguanta.
Otra cosa: la luz solar. En diciembre, el sol se pone a las 4:15 PM. Es temprano. Muy temprano. Si no estás acostumbrado a los días cortos, esto puede afectar tu energía. En cambio, en junio, tienes luz hasta casi las 10:00 PM. Esa energía veraniega es contagiosa; las playas de Kitsilano y English Bay se llenan de gente haciendo picnics y viendo el atardecer hasta tarde.
La ciencia detrás de la niebla
A veces, sobre todo en otoño, te despiertas y Vancouver ha desaparecido. La niebla es tan espesa que no ves el puente Lions Gate aunque estés frente a él. Esto ocurre por la inversión térmica, donde el aire cálido atrapa al aire frío y húmedo cerca del suelo. Es visualmente impresionante, muy cinematográfico, pero puede retrasar vuelos en el YVR. Si tienes una conexión importante en octubre o noviembre, siempre deja un margen de tiempo extra.
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El veredicto sobre el tiempo en Vancouver
¿Es el clima de Vancouver "malo"? Depende de a quién le preguntes. Si odias la humedad y necesitas sol 365 días al año, vas a sufrir en noviembre. Pero si valoras la frescura, el aire limpio que baja de las montañas y un entorno que siempre está verde (gracias a esa bendita lluvia), entonces te va a encantar.
La clave para disfrutar el tiempo en Vancouver es dejar de pelear contra él. Si llueve, vas a un museo, a Granville Island o a una de las cientos de cafeterías de especialidad en Gastown. Si sale el sol, dejas todo y te vas a la montaña. Aquí el clima no dicta si sales de casa, solo dicta qué chaqueta te pones.
Pasos a seguir para tu viaje:
- Invierte en una chaqueta impermeable de verdad. No una "resistente al agua", sino una con membrana tipo Gore-Tex. Es la diferencia entre un viaje arruinado y uno cómodo.
- Consulta "The Weather Network" en lugar de apps genéricas. Es mucho más precisa para los microclimas de la Columbia Británica.
- Trae capas. Una camiseta de lana merino, un suéter ligero y una capa exterior impermeable te servirán para el 80% del año en la ciudad.
- No canceles planes por lluvia. Si esperas a que deje de llover para salir en noviembre, no verás la ciudad. Haz como los locales: ponte la capucha y sal a caminar. La ciudad tiene una belleza melancólica única bajo las nubes.
- Si viajas en invierno y quieres ver nieve, ve a las montañas. Toma el SkyRide en Grouse Mountain; aunque en la ciudad esté lloviznando, arriba suele haber un paraíso invernal esperándote.
Vancouver es una ciudad que respira con su clima. Entender sus ritmos es la única forma de conocer su verdadera esencia. No le temas a la lluvia; es el precio que pagamos por tener los bosques más espectaculares del mundo a la vuelta de la esquina.