El jorobado de Notre Dame 2: Por qué esta secuela de Disney sigue dividiendo a los fans

El jorobado de Notre Dame 2: Por qué esta secuela de Disney sigue dividiendo a los fans

Seamos realistas por un segundo. La mayoría de nosotros crecimos con la majestuosidad de la primera entrega, esa obra maestra de 1996 que nos dio una banda sonora digna de Broadway y una animación que quitaba el aliento. Pero luego, en 2002, llegó El jorobado de Notre Dame 2. Directo a video. Sin pasar por cines. Y, honestamente, el choque cultural fue tremendo para quienes esperaban la misma oscuridad gótica de la original.

Mucha gente la odia. Otros, curiosamente, la encuentran "tierna" a su manera. Lo que es innegable es que esta secuela representa una era muy específica de Disney: la época en la que las secuelas baratas eran la norma y no la excepción. Pero, ¿es realmente tan mala como dicen en los foros de cine? ¿O simplemente es una película diferente que no supo leer a su audiencia?

El cambio radical de tono en El jorobado de Notre Dame 2

Si la primera película trataba sobre el genocidio, la corrupción religiosa y la lujuria tóxica del juez Frollo, la secuela decidió que lo que necesitábamos era un circo. Literalmente. El tono cambia de un drama épico a una comedia romántica ligera que parece sacada de un canal de televisión infantil de sábado por la mañana.

Quasimodo ya no está escondido. La gente de París lo acepta. Suena genial sobre el papel, pero le quita toda la tensión dramática que hacía que su personaje fuera tan especial. En El jorobado de Notre Dame 2, nuestro protagonista se enamora de Madellaine, una asistente de circo interpretada en inglés por Jennifer Love Hewitt. Ella trabaja para Sarousch, un villano que, seamos sinceros, palidece totalmente si lo comparas con la sombra aterradora de Frollo. Sarousch es un ladrón narcisista que quiere robar una campana de la catedral. Sí, solo una campana. No quiere quemar París ni purificar la ciudad; solo quiere dinero. Es un bajón de apuestas considerable.

La animación es el elefante en la habitación. No podemos ignorarlo. Mientras que la original usaba técnicas de CGI incipientes para las multitudes y un detalle minucioso en la arquitectura de la catedral, la secuela parece un dibujo animado de bajo presupuesto. Los colores son planos. Las sombras casi no existen. Es el resultado de haber sido producida por Disney Animation Japan con un presupuesto que, según reportes de la industria de la época, era una fracción de lo que costaban las producciones para cine.

🔗 Read more: Where to Stream Snapped and Why We Are Still Obsessed With These True Crime Cases

¿Por qué existe esta película?

Básicamente, por dinero. Durante los años 90 y principios de los 2000, Disney descubrió una mina de oro con las secuelas directas a video. El Rey León 2 y La Cenicienta 2 demostraron que los padres comprarían cualquier cosa que tuviera el logo del castillo en la portada para entretener a sus hijos. El jorobado de Notre Dame 2 fue parte de esa ola. No buscaba arte. Buscaba rentabilidad rápida aprovechando el cariño que ya le teníamos a Quasimodo y las gárgolas.

Lo más curioso es que gran parte del elenco original regresó. Tom Hulce volvió a ponerle voz a Quasimodo, Kevin Kline a Febo y Demi Moore a Esmeralda. Es raro escuchar esas voces de primera categoría saliendo de personajes que ahora se ven mucho más simples y menos expresivos.

El romance que nadie pidió pero que Quasimodo merecía

Hay un punto que suele generar debates intensos: el final de Quasimodo. En la película original (y mucho más en el libro de Victor Hugo), el jorobado no se queda con la chica. Es un final agridulce. Esmeralda ama a Febo. Quasimodo acepta su lugar en la sociedad pero se queda solo emocionalmente.

Muchos críticos argumentan que El jorobado de Notre Dame 2 arruina esa lección de madurez al darle una novia "porque sí". Madellaine es un personaje diseñado específicamente para ser la pareja de Quasimodo. Ella tiene que superar su miedo inicial a la apariencia de él, lo cual es un mensaje bonito para los niños, pero se siente un poco forzado para los adultos que apreciaron la profundidad del desamor en la primera parte.

Aun así, hay un sector del fandom que defiende la película precisamente por esto. Dicen que después de tanto sufrimiento, Quasimodo merecía un final feliz estándar de Disney. Es una cuestión de perspectiva. ¿Prefieres un realismo emocional doloroso o la fantasía de que todo sale bien al final?

La música: El eslabón perdido

Alan Menken y Stephen Schwartz crearon una de las mejores bandas sonoras de la historia en 1996. Para la secuela, la música pasó a manos de otros compositores, y se nota. "Le Jour D'Amour" es pegadiza, pero no tiene la escala de "Out There" o "Hellfire". Se siente pequeña. Se siente... de televisión.

Lecciones aprendidas y cómo verla hoy

Si decides ver El jorobado de Notre Dame 2 hoy en día, tienes que hacerlo con las expectativas correctas. No es una continuación de la historia de Victor Hugo. Es un episodio largo de una serie animada que nunca existió.

  • Mírala como un producto independiente: Si intentas conectarla visualmente con la primera, te vas a frustrar. Los diseños de los personajes han sido simplificados al extremo.
  • Enfócate en los niños: Esta película funciona mucho mejor con un público infantil que no entiende de presupuestos de animación ni de arcos de personaje complejos. Es una historia sencilla sobre la belleza interior.
  • Aprecia el cierre de las gárgolas: En esta entrega, las gárgolas (Hugo, Victor y Laverne) tienen mucha más presencia y humor, algo que a los niños les encanta y a los puristas les desespera.

Para quienes quieran profundizar en la historia real de la producción, existen varios documentales y ensayos en video que analizan el declive de las secuelas de Disney a principios de los 2000. Es un caso de estudio fascinante sobre cómo una marca puede diluir su propia calidad por buscar ventas rápidas en el mercado doméstico.

Pasos prácticos para coleccionistas y fans:

Si quieres experimentar esta historia de la mejor manera posible, lo ideal es buscar las ediciones de aniversario que suelen incluir ambas películas. A menudo, el contraste entre la resolución y el estilo artístico te permitirá apreciar mucho más el trabajo monumental que se hizo en la original de 1996. No busques grandes significados ocultos ni metáforas religiosas en esta secuela; simplemente disfruta de un Quasimodo que, por fin, puede caminar por las calles de París sin que nadie le tire tomates, lo cual, honestamente, es un alivio para cualquier fan del personaje.

Para entender el contexto de esta producción, te conviene investigar el trabajo de DisneyToon Studios, la división encargada de estas secuelas. Verás que muchas de las quejas sobre El jorobado de Notre Dame 2 se repiten en títulos como Mulan 2 o Tarzán y Jane. Es una ventana a una era del cine que, para bien o para mal, ya no volverá, ahora que Disney ha centrado sus esfuerzos en los remakes live-action y las series de streaming de alto presupuesto para Disney+.