El Conjuro 4: Los Últimos Ritos y por qué esta despedida de los Warren nos tiene a todos nerviosos

El Conjuro 4: Los Últimos Ritos y por qué esta despedida de los Warren nos tiene a todos nerviosos

Es oficial. Ed y Lorraine Warren están preparando las maletas, guardando los crucifijos y cerrando con llave el sótano de los horrores de Connecticut. El anuncio de El Conjuro 4: Los Últimos Ritos (o The Conjuring: Last Rites en su idioma original) ha caído como un balde de agua fría para quienes crecimos saltando de la silla con los aplausos en la oscuridad o la silueta de Valak. No es solo otra secuela. Es, según todo lo que sabemos hasta ahora, el capítulo final de la línea principal de la franquicia de terror más exitosa de la historia moderna.

James Wan y Peter Safran lo dejaron claro: quieren irse por lo alto. No quieren que la saga se diluya en mil secuelas mediocres que nadie pidió.

Honestamente, da un poco de miedo. Pero no por los fantasmas, sino por la presión de cerrar una historia que empezó allá por 2013 y que cambió la forma en que Hollywood entiende el cine de sustos. La química entre Vera Farmiga y Patrick Wilson es el alma de todo esto. Sin ellos, el Conjuring Universe es solo un montón de muebles moviéndose solos y gente gritando en sótanos húmedos.

¿Qué sabemos realmente sobre la trama de Los Últimos Ritos?

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes y un poco turbias. Warner Bros. y New Line Cinema han mantenido el guion bajo siete llaves, pero el título El Conjuro 4: Los Últimos Ritos nos da una pista gigante. En la tradición católica, los "últimos ritos" se administran a alguien que está cerca de la muerte para limpiar su alma. ¿Significa esto que veremos el fin de Ed o Lorraine en la pantalla?

Es una posibilidad real.

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David Leslie Johnson-McGoldrick, quien ya escribió la segunda y la tercera entrega, está a cargo del libreto. Los rumores en los círculos de fans y filtraciones de producción sugieren que la película podría alejarse de los casos más famosos y mediáticos —como Amityville o Enfield— para centrarse en algo mucho más personal y peligroso para la pareja protagonista. Algunos apuntan a que el caso podría estar relacionado con los eventos de la vida real de los Warren a finales de los 80, una época donde su salud empezó a flaquear y los ataques espirituales, según sus propios diarios, se volvieron más violentos.

No esperes ver a Annabelle de nuevo como protagonista. Ella ya tuvo su tiempo. Esta vez, el enfoque parece estar en la culminación del legado de los Warren. Michael Chaves, quien dirigió La Purga y El Conjuro 3, regresa a la silla de director. Esto ha dividido un poco a la audiencia, ya que muchos extrañan el toque artesanal de James Wan, pero Chaves ha demostrado que sabe manejar la escala épica que requiere un final de este calibre.

El peso de los hechos reales frente a la ficción cinematográfica

A ver, seamos sinceros. Las películas de El Conjuro se toman libertades creativas enormes. Gigantescas. En la vida real, Ed y Lorraine Warren eran figuras polémicas. Investigadores como Joe Nickell han cuestionado durante décadas la veracidad de sus encuentros paranormales. Pero para el cine, eso no importa. Lo que importa es la narrativa del "bien contra el mal".

En El Conjuro 4: Los Últimos Ritos, el desafío es encontrar un caso que supere la intensidad de la posesión de David Glatzel (el juicio de Arne Cheyenne Johnson que vimos en la tercera película). Los Warren manejaron miles de casos. Miles. Entre los que aún no se han explorado a fondo en la línea principal están:

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  • La leyenda de la Dama Blanca del Cementerio de Union: Un caso local en Connecticut que los Warren amaban contar.
  • El terror en la casa de los Smurl: Una infestación demoníaca que duró años y que incluyó apariciones de un súcubo.
  • El caso de la familia Snedeker: Que técnicamente inspiró The Haunting in Connecticut, pero que los Warren vivieron en primera persona.

Si la película decide ir por el camino de los Smurl, prepárate. Fue uno de sus casos más documentados y, francamente, más desagradables. Hubo ruidos extraños, olores a podrido y ataques físicos documentados por la prensa de la época. Encajaría perfecto con la idea de "últimos ritos".

El reparto: Los Warren no son negociables

No hay película si Patrick Wilson y Vera Farmiga no están a bordo. Punto. Por suerte, ambos han expresado en múltiples entrevistas que aman a estos personajes. Farmiga ha llegado a decir que interpretar a Lorraine le ha cambiado la perspectiva sobre lo invisible, mientras que Wilson parece disfrutar genuinamente de ponerse las corbatas de los años 70 y 80.

Se espera que la producción de El Conjuro 4: Los Últimos Ritos recupere ese tono gótico y pesado que se perdió un poco en los spin-offs como La Monja 2. La cinematografía suele ser un punto fuerte aquí: sombras largas, encuadres que te obligan a mirar las esquinas de la habitación y ese diseño de sonido que te hace sentir que alguien respira detrás de tu nuca.

¿Veremos a los hijos o sucesores de los Warren? En la vida real, su hija Judy y su yerno Tony Spera se hicieron cargo del legado y del famoso Museo del Ocultismo. Es probable que la película explore esa transición, dejando la puerta abierta (quizás no para un Conjuro 5, pero sí para que el universo siga respirando).

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Por qué esta película marca el fin de una era en el terror

Desde que James Wan irrumpió con la primera entrega, el terror comercial cambió. Pasamos del torture porn de la era de Saw a un terror sobrenatural basado en el suspenso, la atmósfera y, curiosamente, el amor familiar. Porque sí, al final del día, las películas de El Conjuro son historias de amor entre Ed y Lorraine.

Esa es la salsa secreta.

Si quitas a los demonios, tienes a un matrimonio que se apoya en lo peor. Por eso El Conjuro 4: Los Últimos Ritos se siente tan definitiva. Cerrar ese arco emocional es más difícil que diseñar un nuevo monstruo. El público está cansado de los jumpscares baratos. Queremos sentir que el peligro es real para personajes que nos importan.

La producción ha enfrentado retrasos lógicos por las huelgas de la industria en años anteriores y la apretada agenda de sus protagonistas, pero el rodaje en locaciones que imitan el noreste de Estados Unidos ya está en marcha. La paleta de colores promete ser más oscura, más fría. Menos sol de verano, más otoño eterno.


Pasos a seguir para prepararse para el estreno

Si quieres estar al día y no perderte en la cronología cuando llegue el estreno de El Conjuro 4: Los Últimos Ritos, aquí tienes la hoja de ruta lógica para consumir el universo antes de que se cierre el telón:

  1. Maratón cronológica de la historia: No las veas por fecha de estreno. Empieza con La Monja (1952), sigue con Annabelle: Creation (1955), luego Annabelle (1967), El Conjuro (1971), Annabelle Comes Home (1972), La Maldición de la Llorona (1973), El Conjuro 2 (1977) y finalmente El Conjuro 3 (1981).
  2. Investigar el caso Smurl: Si quieres adelantarte a los posibles sustos, busca libros sobre este caso. Es el candidato más fuerte para el guion debido a su naturaleza extrema.
  3. Monitorear los trailers oficiales: Warner suele lanzar los teasers con seis meses de antelación. Fíjate bien en los detalles del sótano de los Warren; siempre esconden easter eggs de futuros proyectos o casos reales no resueltos.
  4. Revisar las entrevistas de James Wan: Aunque no dirige, su rol como productor en esta última entrega es total. Sus declaraciones en redes sociales suelen dar pistas sobre el tono emocional de la despedida.

Este no es solo el cierre de una franquicia de cine. Es el último baile de los investigadores paranormales más famosos del mundo. Asegúrate de tener las luces encendidas cuando llegue el momento de los ritos finales.