El asesino del Zodiaco: Lo que la mayoría de la gente ignora sobre el caso

El asesino del Zodiaco: Lo que la mayoría de la gente ignora sobre el caso

San Francisco, finales de los 60. Un tipo con una capucha negra y un símbolo de una mira telescópica en el pecho decide jugar con la policía. No solo mata; escribe. Se burla. Envía trozos de camisas ensangrentadas por correo. La historia de el asesino del Zodiaco no es solo un guion de película de David Fincher; es una herida abierta en la criminología estadounidense que, honestamente, sigue doliendo porque el tipo básicamente se salió con la suya.

Casi todo el mundo cree conocer la historia. El sospechoso Arthur Leigh Allen, las cartas con códigos indescifrables y las llamadas telefónicas aterradoras a las comisarías. Pero si te pones a escarbar en los archivos reales del FBI y los reportes del Departamento de Policía de Vallejo, te das cuenta de que la realidad es mucho más caótica y menos "limpia" de lo que Hollywood nos ha vendido. No era una mente maestra criminal al estilo Sherlock Holmes. Era un tipo con suerte, una policía que no se hablaba entre sí y una época donde el ADN era algo que solo existía en los libros de ciencia ficción.

¿Por qué el asesino del Zodiaco nunca fue atrapado?

La respuesta corta es la burocracia. Suena aburrido, pero es la verdad. En 1969, si cometías un crimen en una jurisdicción y cruzabas la calle a otra, los detectives ni siquiera compartían los archivos de las huellas dactilares a menos que alguien se tomara la molestia de enviarlos por correo postal. El asesino del Zodiaco atacó en Benicia, Vallejo, el Lago Berryessa y San Francisco. Cuatro jurisdicciones distintas. Cuatro equipos de detectives que apenas se comunicaban.

Esa falta de coordinación permitió que el asesino se moviera como un fantasma. Por ejemplo, la noche del asesinato del taxista Paul Stine en Presidio Heights, dos oficiales de policía, Donald Fouke y Eric Zelms, se cruzaron con un hombre blanco que caminaba por la calle cerca de la escena del crimen. Lo dejaron pasar. ¿Por qué? Porque el despacho de radio había dicho erróneamente que buscaban a un sospechoso negro. Fue un error de segundos que cambió la historia del crimen para siempre.

Los mensajes cifrados: Realidad vs. Ficción

Zodiaco envió cuatro criptogramas principales. Durante décadas, solo uno fue resuelto rápidamente por un profesor de secundaria y su esposa, Donald y Bettye Harden. Básicamente decía que le gustaba matar porque era "más divertido que cazar animales salvajes". Un tipo encantador, ¿verdad?

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El famoso código Z340 permaneció en silencio durante 51 años. No fue hasta 2020 cuando un equipo de aficionados a la criptografía —David Oranchak, Sam Blake y Jarl Van Eycke— logró romperlo usando software avanzado. ¿Qué decía? Nada útil para identificarlo. Solo más burlas sobre la cámara de gas y la vida después de la muerte. La tecnología actual nos ha dado respuestas sobre los códigos, pero nos ha dejado igual de vacíos respecto a la identidad del autor. Es frustrante. Kinda decepcionante si esperabas una confesión con nombre y apellido.

Las víctimas y los ataques: Lo que los expedientes confirman

No podemos olvidar que detrás de la mitología del "monstruo", hay personas reales. Los ataques confirmados son cinco muertos y dos sobrevivientes, aunque él afirmó haber matado a 37.

  • David Faraday y Betty Lou Jensen (1968): Un ataque brutal en una zona de citas. Sin motivo aparente.
  • Darlene Ferrin y Mike Mageau (1969): Mageau sobrevivió a pesar de recibir varios disparos. Sus descripciones del atacante fueron las primeras pistas reales, aunque el trauma y la oscuridad complicaron todo.
  • Bryan Hartnell y Cecelia Shepard (1969): El ataque en el Lago Berryessa fue distinto. Zodiaco usó un disfraz completo y un cuchillo. Hartnell sobrevivió y su testimonio es, sinceramente, de lo más aterrador que se puede leer en un reporte policial. Describió a un hombre que hablaba con una calma monótona, casi robótica.
  • Paul Stine (1969): El último asesinato confirmado. Un taxista en el corazón de San Francisco. Fue aquí donde el asesino cometió el error de dejar una huella dactilar con sangre en el poste de la puerta del taxi, pero incluso con eso, el rastro se enfrió.

A veces se intenta vincular a el asesino del Zodiaco con el caso de Cheri Jo Bates en Riverside (1966). El mismo Paul Avery, el periodista estrella del San Francisco Chronicle, estaba convencido de la conexión. Sin embargo, el FBI nunca ha podido confirmar al 100% que fuera él. Podría haber sido un imitador o simplemente un caso de un asesino queriendo llevarse el crédito de otros crímenes para parecer más omnipotente de lo que realmente era.

Arthur Leigh Allen: ¿El culpable perfecto o una distracción?

Si buscas en Google, verás el nombre de Arthur Leigh Allen en todas partes. Robert Graysmith, el caricaturista convertido en investigador que escribió el libro más famoso sobre el tema, estaba obsesionado con él. Y bueno, tenía razones. Allen usaba un reloj de marca Zodiac. Tenía el mismo número de calzado que el encontrado en las escenas del crimen. Tenía cuchillos ensangrentados en su coche el día de un ataque (dijo que eran para matar pollos).

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Incluso fue identificado por Mike Mageau años después. Pero —y este es un "pero" gigante— su ADN no coincidía con el encontrado en los sellos de las cartas. Sus huellas dactilares tampoco. Sus muestras de escritura no encajaban con la caligrafía del Zodiaco.

Aquí es donde la comunidad de investigadores se divide. Algunos creen que hubo dos personas trabajando juntas (la teoría de los dos asesinos). Otros piensan que Allen simplemente era un tipo muy extraño que disfrutaba que la policía sospechara de él. Honestamente, es difícil ignorar las pruebas físicas negativas. Si el ADN no es tuyo, en un tribunal moderno, estás fuera. Pero en los 70, Allen era el enemigo número uno.

Otros nombres que todavía dan de qué hablar

No todo termina con Allen. Hay sospechosos que, para muchos expertos, encajan mucho mejor en el perfil psicológico y físico:

  1. Ross Sullivan: Trabajaba en la biblioteca cerca de donde mataron a Cheri Jo Bates. Su complexión física y su desaparición poco después de los ataques lo hacen un candidato sólido.
  2. Richard Gaikowski: Un periodista con vínculos extraños y una caligrafía que da escalofríos por lo parecida que es a las cartas originales.
  3. Gary Francis Poste: En 2021, un grupo llamado The Case Breakers afirmó que él era el asesino, basándose en cicatrices en la frente que coincidían con el retrato hablado. Sin embargo, las autoridades oficiales se han mostrado escépticas.

La realidad es que, a estas alturas, lo más probable es que el asesino del Zodiaco haya muerto hace años, llevándose su secreto a la tumba. O quizás esté en un asilo, viendo documentales sobre sí mismo y riéndose de cómo todavía no podemos conectar los puntos.

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El impacto en la cultura y la criminología moderna

El caso cambió la forma en que consumimos crímenes reales. Fue el primer "asesino interactivo". No solo mataba, sino que exigía que sus mensajes se publicaran en la primera plana de los periódicos bajo amenaza de matar a más personas. Creó una estructura de terror basada en la comunicación masiva.

Gracias a este desastre de investigación, las fuerzas policiales empezaron a entender la necesidad de bases de datos compartidas. Hoy tenemos el sistema CODIS para ADN y el AFIS para huellas. Si el Zodiaco atacara hoy, probablemente lo atraparían en una semana gracias a una cámara de seguridad en un timbre Ring o a una búsqueda de genealogía genética como la que atrapó al Asesino del Golden State.

¿Qué podemos hacer hoy con este caso?

Si te apasiona el true crime y quieres ir más allá de los documentales de Netflix, el caso sigue vivo de formas que no imaginas. No es solo un misterio sin resolver; es una lección sobre la observación y el análisis de datos.

  • Estudia la genealogía genética: Es la herramienta que finalmente cerrará este caso si es que se puede recuperar una muestra de ADN lo suficientemente pura de las cartas. Proyectos como The DNA Doe Project están revolucionando esto.
  • Analiza los informes originales: Sitios como zodiackillerfacts.com o los archivos digitalizados del FBI ofrecen una visión sin filtros de lo que realmente pasó, lejos de las teorías de conspiración de YouTube.
  • Escepticismo saludable: Siempre que alguien diga "¡He resuelto el caso del Zodiaco!", busca la evidencia física. Sin una coincidencia de ADN o una confesión verificable con detalles que solo el asesino sabría, es solo otra teoría más en una montaña de especulaciones que ya dura más de cinco décadas.

La fascinación por el asesino del Zodiaco no es por la sangre, es por el rompecabezas. Es el deseo humano de poner orden al caos y justicia al olvido. Aunque el nombre del culpable nunca aparezca en un titular de "ATRAPADO", el análisis de sus errores y la evolución de la ciencia forense aseguran que, al menos, no volverá a ser tan fácil para alguien desaparecer en las sombras después de jugar con la vida de los demás.