Educando a Arizona: Lo que casi nadie te cuenta sobre el caos de los Coen

Educando a Arizona: Lo que casi nadie te cuenta sobre el caos de los Coen

Hay películas que simplemente no deberían funcionar sobre el papel. Imagina que vas a un estudio de Hollywood en 1987 y les dices: "Oye, quiero hacer una comedia donde un ladrón de gasolineras y una policía secuestran a un bebé porque ella es estéril, y luego aparece un motero del apocalipsis que lanza granadas a los conejos". Suena a desastre absoluto. Sin embargo, Educando a Arizona (o Raising Arizona, para los puristas) no solo funcionó, sino que se convirtió en el ADN de lo que hoy conocemos como el estilo Coen.

Honestamente, si la ves hoy, te das cuenta de que es una especie de dibujo animado de los Looney Tunes pero con personas reales. Y mucho sudor. Arizona en verano no es broma.

El caos detrás de las cámaras y el pelo de Nicolas Cage

Si algo define a esta película es la energía frenética de un joven Nicolas Cage. Interpreta a H.I. "Hi" McDunnough, un tipo que no puede dejar de robar tiendas de conveniencia básicamente porque no sabe qué más hacer con su vida. Lo curioso es que, en aquel entonces, Cage no era la superestrella que es hoy. Era un actor experimental y, según cuentan las crónicas del rodaje, un poco difícil de manejar para unos directores tan perfeccionistas como Joel e Ethan Coen.

Los Coen son famosos por tener cada plano dibujado en un storyboard antes de empezar. No improvisan. Nada. Cage, por el contrario, llegaba al set con ideas locas. ¿Viste ese peinado que parece un pájaro carpintero despeinado? Fue idea suya. Los directores, aunque a veces se desesperaban con su naturaleza "autocrática", supieron canalizar esa intensidad para crear a uno de los personajes más entrañables y patéticos de la historia del cine.

Un reparto que hoy es leyenda

No solo estaba Cage. Teníamos a Holly Hunter interpretando a Ed, la policía con un instinto maternal que bordea la psicopatía. Hunter es el corazón de la película. Su capacidad para llorar a mares porque "no tiene un bebé" y un segundo después cargar una escopeta es oro puro.

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Y luego está John Goodman. Es su primera colaboración con los Coen. Aquí interpreta a Gale, un convicto que escapa de la cárcel saliendo literalmente de la tierra, cubierto de lodo y gritando como un loco. Es una imagen que se te queda grabada. Básicamente, el reparto es una colección de rostros que luego veríamos en clásicos como Fargo o El Gran Lebowski.

Por qué Educando a Arizona rompió todos los esquemas técnicos

A finales de los 80, la comedia solía ser visualmente plana. Cámaras estáticas, mucha luz y chistes basados en el diálogo. Los Coen dijeron: "No". Junto al director de fotografía Barry Sonnenfeld (quien más tarde dirigiría Men in Black), decidieron que la cámara tenía que ser un personaje más.

Usaron algo que llamaban el "shakycam". Ponían la cámara en una tabla de madera y dos tipos corrían con ella a toda velocidad a ras de suelo. Eso nos dio esa perspectiva de "bebé en fuga" o del perro persiguiendo a Cage por los jardines traseros. Es una técnica que hoy vemos en cualquier video de TikTok, pero en 1987 era revolucionario. La cinematografía de Educando a Arizona es agresiva, usa grandes angulares que deforman las caras y hace que todo se sienta como una fiebre del desierto.

El guion: una mezcla de la Biblia y la calle

Los Coen escribieron el diálogo con una mezcla muy rara de lenguaje culto y jerga de paleto sureño. Hi habla como si estuviera recitando un salmo bíblico mientras explica por qué robó un paquete de pañales. Ese contraste es lo que hace que la película sea atemporal. No intenta ser moderna; intenta ser una fábula. Una fábula muy sucia, pero fábula al fin y al cabo.

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El "Biker" del Apocalipsis: ¿Metáfora o realidad?

Mucha gente se pregunta qué onda con Leonard Smalls, el motero gigante interpretado por Randall "Tex" Cobb. ¿Es real? ¿Es una visión? Hi sueña con él antes de que aparezca. Es el "Lobo Feroz" de este cuento. Representa todo el miedo que Hi siente por su propio pasado criminal y su incapacidad para ser un buen padre.

Curiosamente, trabajar con Tex Cobb fue una pesadilla. Joel Coen llegó a decir que era menos un actor y más una "fuerza de la naturaleza" difícil de controlar. Pero esa presencia física imponente es necesaria. Cuando el motero aparece, la comedia se tiñe de algo mucho más oscuro. Es el recordatorio de que las acciones tienen consecuencias, incluso en una película donde la gente sale volando por explosiones.

Lo que la crítica no entendió en su momento

Cuando se estrenó en marzo de 1987, no todos estaban convencidos. Roger Ebert, el crítico más famoso de la época, le dio una calificación negativa. Dijo que era demasiado estilizada y que le faltaba alma. ¡Qué equivocado estaba! Lo que Ebert vio como frialdad técnica, el público lo vio como frescura.

Con el tiempo, Educando a Arizona subió al altar de las películas de culto. El American Film Institute la puso en el puesto 31 de las 100 películas más divertidas de la historia. Nada mal para una cinta sobre robo de infantes.

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Cómo ver Educando a Arizona con ojos de 2026

Si decides verla este fin de semana, olvídate de buscar una lógica realista. No la tiene. Enfócate en los detalles:

  • Los bebés: Se usaron 15 bebés diferentes para interpretar a los quintillizos Arizona. Algunos fueron "despedidos" porque aprendieron a caminar justo antes de filmar escenas donde debían gatear.
  • La música: Carter Burwell compuso una banda sonora basada en el yodel (canto tirolés) y banjos. Es extraña, pegajosa y define perfectamente el ambiente del suroeste americano.
  • El prólogo: Dura casi 11 minutos antes de que aparezcan los créditos iniciales. Es, probablemente, uno de los mejores montajes de la historia del cine para presentar a una pareja.

¿Qué aprender de Hi y Ed?

Básicamente, que el deseo de pertenecer a algo "normal" puede llevar a la gente más cuerda a hacer locuras absolutas. La película es una sátira del sueño americano: una casa, un jardín, un coche y un niño. El problema es cuando intentas conseguirlo saltándote todos los semáforos en rojo.

Pasos a seguir para disfrutarla al máximo:

  1. Mírala en versión original si puedes; el acento de Nicolas Cage es la mitad de la gracia.
  2. Presta atención a la composición de los planos; cada uno es una pintura.
  3. No intentes explicar el final. El sueño de Hi es ambiguo por una razón: la vida no siempre te da respuestas claras, solo te da otra oportunidad para no meter la pata.

Si te gusta el cine que se atreve a ser ridículo pero visualmente impecable, tienes que volver a Arizona. Es un viaje que, aunque pasen 40 años, sigue sintiéndose igual de vibrante y polvoriento.