Si ahora mismo te pidiera que pusieras la mano sobre tu costado y me mostraras donde tenemos el higado, lo más probable es que tu mano acabara flotando en algún punto indeterminado de tu abdomen. No te culpo. La mayoría de la gente piensa que es un órgano pequeño, algo parecido al riñón, perdido por ahí abajo. Pero la realidad es que el hígado es una bestia. Es enorme. De hecho, es el órgano interno más grande de tu cuerpo y pesa, en un adulto promedio, alrededor de 1.5 kilogramos. Imagina una pelota de fútbol desinflada y algo aplanada; ese es el volumen del que estamos hablando.
Honestamente, su ubicación es una de las obras maestras de la ingeniería biológica. Está ahí, resguardado, casi escondido. Si tocas tus costillas del lado derecho, justo donde terminan y empieza el abdomen, estás tocando su "escudo". El hígado vive principalmente en el hipocondrio derecho. Suena a término médico aburrido, pero básicamente significa que ocupa la parte superior derecha de tu cavidad abdominal, justo debajo del diafragma. Pero no se queda solo ahí. Es tan ambicioso que cruza la línea media del cuerpo y se asoma un poco hacia el lado izquierdo.
Es una ubicación estratégica. Está conectado directamente con el sistema digestivo para procesar todo lo que comes, pero también está lo suficientemente arriba como para estar protegido por la caja torácica. Si no tuviéramos costillas, cualquier golpe tonto jugando al fútbol podría ser fatal.
El mapa exacto: ¿Por qué es vital saber donde tenemos el higado?
No es solo curiosidad anatómica. Saber donde tenemos el higado puede salvarte de un susto o ayudarte a identificar un dolor real. El hígado se apoya justo debajo del pulmón derecho. De hecho, cuando inhalas profundamente, el diafragma baja y empuja al hígado hacia abajo. Es un órgano con ritmo.
Los vecinos del hígado
A su alrededor hay un vecindario bastante congestionado. A su izquierda está el estómago. Debajo, el riñón derecho (que está un poco más abajo que el izquierdo precisamente porque el hígado le roba espacio). Justo pegada a su parte inferior, como un pequeño saco, está la vesícula biliar. Esta cercanía es la razón por la que, cuando alguien tiene piedras en la vesícula, el dolor se siente exactamente donde está el hígado, creando una confusión tremenda.
✨ Don't miss: Ankle Stretches for Runners: What Most People Get Wrong About Mobility
Muchas veces la gente llega a urgencias diciendo que le duele el hígado. Pero aquí va un dato que te volará la cabeza: el tejido del hígado en sí mismo no tiene nervios para sentir dolor. Lo que duele es la cápsula que lo recubre, llamada cápsula de Glisson. Cuando el hígado se inflama por una hepatitis o por exceso de grasa, se hincha como un globo y estira esa capa externa. Eso es lo que duele. Un dolor sordo, pesado, en la parte alta del abdomen derecho que a veces se refleja en el hombro. Sí, en el hombro. El cuerpo humano es rarísimo.
¿Qué hace realmente esa masa rojiza ahí arriba?
Ya sabemos dónde está, pero ¿por qué ocupa tanto espacio? Básicamente porque es la aduana química de tu cuerpo. Todo, absolutamente todo lo que absorbe tu intestino (comida, medicamentos, alcohol, toxinas), pasa primero por el hígado a través de la vena porta. Es el primer filtro.
- Fábrica de bilis: Produce ese líquido amarillo-verdoso que ayuda a descomponer las grasas. Sin él, ese chuletón que te comiste el domingo sería imposible de digerir.
- Almacén de energía: Guarda glucosa en forma de glucógeno. Es como la batería de reserva de tu móvil. Cuando no has comido en horas, el hígado suelta azúcar al flujo sanguíneo para que no te desmayes.
- Limpieza de sangre: Descompone los glóbulos rojos viejos y neutraliza toxinas.
Es un trabajador incansable. Se estima que realiza más de 500 funciones distintas simultáneamente. Por eso, cuando el hígado falla, falla todo el sistema. No es como el apéndice, que es un extra opcional; el hígado es el motor principal.
Mitos y errores comunes sobre su ubicación
Hay mucha desinformación circulando por ahí. He oído a gente decir que el hígado está detrás del ombligo. Error. Otros piensan que está en la espalda. También error. Si te duele la zona lumbar baja, lo más probable es que sean los riñones o un tema muscular, pero casi nunca el hígado.
🔗 Read more: Can DayQuil Be Taken At Night: What Happens If You Skip NyQuil
Otra confusión típica es con el bazo. El bazo es el "primo" del hígado, pero está en el lado opuesto, a la izquierda. Si sientes una punzada en el costado izquierdo después de correr, ese es el bazo o gases, pero no es el hígado. Recordar donde tenemos el higado (siempre a la derecha) ayuda a descartar problemas de forma rápida.
El tema del "hígado graso"
Hoy en día, el hígado graso no alcohólico es una epidemia silenciosa. Según la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), casi un 25% de la población lo padece. Lo curioso es que, al estar tan bien protegido por las costillas, puedes tener el hígado graso y no enterarte de nada durante años. No se nota al tacto a menos que un médico haga una maniobra específica de palpación profunda pidiéndote que inspires. Por eso es tan traicionero.
Cómo cuidar "el lugar" donde vive el hígado
Si quieres que ese inquilino de tu costado derecho esté feliz, no necesitas dietas "detox" milagrosas. Esas limpiezas de hígado con zumo de limón y aceite de oliva son, hablando en plata, una tontería sin base científica. El hígado se limpia solo; esa es su función. Lo que necesita es que no le des trabajo extra.
El alcohol es su enemigo público número uno. No hace falta ser un alcohólico de película para dañarlo; el consumo constante y moderado también pasa factura. El azúcar refinado y el exceso de fructosa industrial son igual de malos, ya que el hígado los convierte directamente en grasa, que se queda atrapada entre sus células (hepatocitos).
💡 You might also like: Nuts Are Keto Friendly (Usually), But These 3 Mistakes Will Kick You Out Of Ketosis
Señales de alerta que no debes ignorar
Si notas alguna de estas cosas, tu hígado está intentando decirte algo desde su escondite bajo las costillas:
- Ictericia: Tus ojos o piel se vuelven amarillentos. Es bilirrubina acumulada.
- Orina oscura: Como el color de un refresco de cola.
- Hinchazón abdominal: No hablamos de gases, sino de líquido acumulado (ascitis).
- Picor persistente: Un picor en la piel que no tiene explicación cutánea.
Acciones prácticas para una salud hepática real
Saber donde tenemos el higado es el primer paso para respetarlo. Pero saber cuidarlo es lo que te dará años de vida. Olvida las modas. El hígado es un órgano de hábitos.
- Reduce el consumo de ultraprocesados: El hígado odia los conservantes y las grasas trans. Dale comida real.
- Mantente activo: El ejercicio ayuda a quemar la grasa que se acumula en el hígado. Literalmente "vacía" los depósitos sobrantes.
- Cuidado con los medicamentos: El paracetamol, por ejemplo, es procesado enteramente por el hígado. Mezclar dosis altas con alcohol es una receta para el desastre hepático. Siempre sigue las dosis recomendadas.
- Vacunación y protección: La hepatitis A y B son prevenibles. Infórmate sobre tu estado de vacunación.
El hígado es extremadamente agradecido. Es el único órgano capaz de regenerarse por completo. Puedes donar una parte de tu hígado y, en unos meses, tanto el trozo donado como el que se quedó en tu cuerpo habrán crecido hasta alcanzar su tamaño funcional original. Es casi como tener un superpoder escondido bajo el lado derecho de tu pecho. Respeta su espacio, entiende su ubicación y él se encargará de mantener tu química interna en perfecto equilibrio.
Para verificar la salud de tu hígado, solicita en tu próxima analítica de sangre un perfil hepático que incluya transaminasas (ALT, AST), GGT y bilirrubina. Es la forma más fiable de saber qué está pasando debajo de tus costillas derechas sin esperar a que aparezcan síntomas graves.