Dolores en la parte derecha del estómago: cuándo es un susto y cuándo es una urgencia real

Dolores en la parte derecha del estómago: cuándo es un susto y cuándo es una urgencia real

Sentir un pinchazo o una presión constante justo ahí, debajo de las costillas o un poco más abajo en la fosa ilíaca, asusta. A veces es solo aire. Otras veces, el cuerpo está intentando decirte que algo en tu interior necesita atención inmediata. Los dolores en la parte derecha del estómago son de las consultas más frecuentes en urgencias, y honestamente, no es para menos, porque en ese lado "viven" órganos bastante protagonistas.

Desde el hígado y la vesícula arriba, hasta el apéndice abajo. La geografía de tu abdomen importa.

El mapa del dolor: ¿Arriba o abajo?

Si el malestar se concentra en la zona superior derecha (lo que los médicos llaman hipocondrio derecho), lo más probable es que el culpable sea el sistema biliar. La vesícula biliar es una pequeña bolsa que guarda bilis. Si se forman piedras, o cálculos, el dolor puede ser insoportable. Suele aparecer después de una comida pesada o muy grasa. Es un dolor tipo cólico: viene y va, o se queda como una presión sorda que incluso se refleja en la espalda o el hombro derecho.

Pero ojo. No todo es vesícula.

El hígado está ahí mismo. El hígado en sí no suele doler a menos que esté muy inflamado o haya una infección como la hepatitis. Si notas que además del dolor tienes la piel o los ojos amarillentos (ictericia), no esperes. Eso es una señal roja de que algo no fluye bien en el conducto biliar o el hígado está sufriendo.

¿Y si el dolor es más abajo? Ahí la cosa cambia de color.

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Bajar hacia la zona inferior derecha del abdomen nos pone en el territorio del apéndice. La apendicitis es el gran temor. Suele empezar como un dolor vago alrededor del ombligo que luego se "muda" hacia la derecha y se vuelve agudo. Si te duele al caminar, al toser o si notas que al soltar rápidamente la presión sobre la zona el dolor se dispara (signo de Blumberg), busca un hospital. En serio.

No todo es quirófano: causas digestivas comunes

A veces el cuerpo simplemente está lidiando con un tráfico lento. El estreñimiento puede causar dolores en la parte derecha del estómago que se sienten como calambres. El colon ascendente pasa por ahí. Si hay una acumulación de gases en el ángulo hepático del colon (donde el intestino gira), el dolor puede ser tan fuerte que se confunde con problemas de vesícula.

Es curioso cómo algo tan simple como el gas puede imitar una patología grave.

También está el síndrome del intestino irritable (SII). Es caprichoso. Puede causar hinchazón localizada y molestias que van y vienen según el estrés o lo que hayas comido. No es peligroso por sí mismo, pero vaya que es molesto.

Los riñones también participan

Aunque los riñones están más hacia atrás, en la zona lumbar, un cálculo renal puede irradiar un dolor punzante hacia el frente y hacia abajo. Es un dolor que no te deja estar quieto. Te mueves, te sientas, te levantas y nada te alivia. Si además tienes ardor al orinar o ves un tono rosado en la orina, el diagnóstico suele ir por ahí.

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Factores específicos en mujeres

En el caso de las mujeres, la anatomía añade un par de capas de complejidad. Los ovarios están situados en esa zona baja. Un quiste ovárico que se rompe o se tuerce (torsión ovárica) puede provocar un dolor súbito y violento en el lado derecho.

También existe la enfermedad pélvica inflamatoria o incluso un embarazo ectópico. Si hay posibilidad de embarazo y aparece un dolor agudo en un solo lado del abdomen bajo, la prioridad es descartar una complicación de este tipo, ya que puede poner en riesgo la vida por una hemorragia interna. Básicamente, en ginecología, el dolor lateralizado siempre merece una ecografía.

Errores comunes al autodiagnosticarse

Mucha gente comete el error de tomar analgésicos potentes ante los primeros dolores en la parte derecha del estómago. ¿Por qué es un error? Porque si tienes una apendicitis, el analgésico puede "enmascarar" los síntomas. El dolor baja, tú te confías, pero el proceso de infección sigue avanzando. Cuando el efecto de la pastilla pasa, quizás ya es demasiado tarde y el apéndice se ha perforado.

Otro fallo típico: el Dr. Google. No todas las molestias en el lado derecho son cáncer de colon o cirrosis. A menudo es algo funcional o muscular. Sí, los músculos abdominales también se lesionan. Un mal movimiento en el gimnasio o un esfuerzo inusual pueden inflamar la pared muscular, creando un punto de dolor muy localizado que duele más cuando te mueves o te ríes.

Cómo diferenciar la gravedad del asunto

Para saber si debes salir corriendo a urgencias o si puedes pedir una cita normal con tu médico de cabecera, fíjate en los "acompañantes" del dolor.

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  • Fiebre: Si hay fiebre, hay inflamación o infección activa. Mal pronóstico para manejarlo en casa.
  • Vómitos persistentes: Si no retienes líquidos, te vas a deshidratar rápido.
  • Abdomen en tabla: Si tocas tu estómago y está duro como una piedra y te duele horrores al mínimo contacto, eso sugiere peritonitis.
  • Sangre en heces: Nunca es normal. Punto.

Si el dolor es leve, desaparece con un descanso o después de ir al baño, probablemente sea algo transitorio relacionado con la dieta o el estrés.

Pasos a seguir y recomendaciones reales

Si estás lidiando con esta molestia ahora mismo, lo primero es mantener la calma pero observar con atención. No te automediques con antibióticos ni laxantes sin saber qué pasa; los laxantes pueden ser peligrosos si hay una obstrucción o apendicitis.

Lo ideal es llevar un registro sencillo. ¿A qué hora empezó? ¿Es constante o viene en oleadas? ¿Se mueve hacia algún lado? Esta información es oro puro para el médico cuando llegues a la consulta. Ayuda a descartar cosas rápido.

Si el dolor persiste por más de 24 horas, aunque sea leve, pide una cita. Un simple análisis de sangre para ver los leucocitos (que indican infección) y una ecografía abdominal suelen ser suficientes para aclarar el panorama en el 90% de los casos.

Prioriza tu dieta en las próximas horas: nada de grasas, nada de alcohol y mucha hidratación. Si notas que el dolor se agrava después de comer, apunta hacia la vesícula. Si el dolor se calma al encoger las piernas hacia el pecho, podría ser algo intestinal o de apéndice. Escucha a tu cuerpo, suele ser bastante claro si sabes prestar atención.