Dolor izquierdo bajo las costillas: Qué está pasando realmente en tu cuerpo

Dolor izquierdo bajo las costillas: Qué está pasando realmente en tu cuerpo

Sentir un pinchazo o una presión constante justo ahí, en el costado, asusta. Lo primero que haces es tocarte, apretar un poco y preguntarte si es el corazón, el estómago o algo que comiste ayer. El dolor izquierdo bajo las costillas es una de las consultas más frecuentes en urgencias y, aunque a veces es una simple acumulación de gases, otras veces es la forma que tiene tu cuerpo de decirte que algo en tu bazo o en el revestimiento de tus pulmones no va bien.

No es solo un síntoma. Es un rompecabezas anatómico.

Debajo de ese arco costal izquierdo viven varios "inquilinos" importantes. Tienes la cola del páncreas, el bazo, el riñón izquierdo, una parte del colon y, por supuesto, la base del pulmón. Cuando algo duele ahí, el diagnóstico no suele ser una línea recta. A veces, el dolor que sientes bajo las costillas ni siquiera se origina ahí; puede ser un dolor referido de la columna o incluso un aviso de un problema cardíaco que se irradia hacia abajo.

¿Por qué duele ahí? No siempre es lo que piensas

Mucha gente asume que si duele a la izquierda, es el corazón. Es un miedo lógico. Sin embargo, el dolor izquierdo bajo las costillas suele estar más relacionado con el sistema digestivo o el bazo que con problemas coronarios, a menos que el dolor suba hacia el mandíbula o se sienta como un elefante sentado en tu pecho.

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Hablemos del bazo. Este órgano es el gran olvidado hasta que se inflama. La esplenomegalia, que es básicamente un bazo agrandado, puede causar una sensación de plenitud o un dolor sordo y constante. ¿Qué lo causa? Desde infecciones virales como la mononucleosis (la famosa enfermedad del beso) hasta problemas más serios en la sangre. Si te sientes lleno después de comer apenas un par de bocados, tu bazo podría estar presionando el estómago.

La trampa de los gases y el ángulo esplénico

A veces la explicación es mucho más mundana, pero no por ello menos dolorosa. El colon hace un giro cerrado justo debajo de tus costillas izquierdas. Se llama ángulo esplénico. Si se acumulan gases ahí, el dolor puede ser tan agudo que te deja sin aliento. Literalmente sientes que algo se va a romper. Es un dolor punzante, traicionero, que suele mejorar cuando logras mover el sistema digestivo, pero mientras está ahí, te hace dudar de todo.

Cuando el problema es la "armadura": Costocondritis

No todo es visceral. A veces el problema está en los cables y las vigas, es decir, en los nervios y los cartílagos. La costocondritis es la inflamación del cartílago que une las costillas al esternón. Duele horrores. Lo curioso es que este dolor izquierdo bajo las costillas puede sentirse como un infarto porque es punzante y empeora cuando respiras hondo o te mueves de cierta forma.

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¿Cómo saber si es esto? Generalmente, si presionas la zona con los dedos y el dolor aumenta drásticamente, es probable que sea algo musculoesquelético y no un órgano interno fallando. Los médicos suelen recetar antiinflamatorios y reposo, pero el susto inicial no te lo quita nadie.

El páncreas y el aviso del dolor "en cinturón"

Aquí es donde la cosa se pone seria. El páncreas atraviesa el abdomen de forma horizontal y su cola termina justo en el lado izquierdo. Una pancreatitis, que es la inflamación de este órgano, produce un dolor que muchos pacientes describen como "un cuchillo atravesándolos".

Es un dolor que suele empezar después de una comida copiosa o una noche de mucho alcohol. No es un dolor que puedas ignorar. Se irradia hacia la espalda y suele venir acompañado de náuseas que no se van con nada. La Clínica Mayo advierte que la pancreatitis aguda requiere hospitalización inmediata. No es algo para tratar con un té de manzanilla en casa.

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El factor riñón

No ignores la espalda baja. Los cálculos renales o una infección en el riñón izquierdo (pielonefritis) pueden manifestarse como un dolor izquierdo bajo las costillas que viaja hacia la ingle. Si notas cambios en el color de la orina o tienes fiebre, el culpable probablemente esté en tu sistema urinario. El dolor de riñón es caprichoso; puede ser un eco sordo o un cólico que te hace doblarte por la mitad.

La importancia de la pleura y la respiración

A veces el problema viene de arriba. Los pulmones están envueltos en una membrana llamada pleura. Si esta se inflama (pleuritis), cada vez que tus pulmones se expanden y rozan la pared costal, sientes un pinchazo. Es un dolor muy localizado. Te obligas a respirar cortito para que no duela. Esto puede ser consecuencia de una neumonía o incluso de un coágulo de sangre, por lo que si el dolor viene con tos o falta de aire, la visita a urgencias es obligatoria.

Sinceramente, el cuerpo humano es un sistema de alarmas interconectadas. El dolor izquierdo bajo las costillas es una luz roja en el tablero. Puede ser que simplemente necesites caminar para soltar aire atrapado, o puede que tu cuerpo esté lidiando con una inflamación sistémica.

Qué hacer ahora mismo: Pasos prácticos

Si estás sintiendo ese malestar ahora mismo, mantén la calma pero sé metódico. No te automediques antes de saber qué es, porque si el problema es gástrico, un ibuprofeno podría empeorar la situación al irritar más la mucosa.

  1. Evalúa la intensidad: Si el dolor es insoportable, te hace sudar frío o se extiende al brazo izquierdo, deja de leer y busca ayuda profesional.
  2. Prueba de presión: Toca suavemente la zona. Si el dolor aumenta al presionar, apunta hacia algo muscular o de cartílago. Si el dolor es profundo y no cambia al tocar, es interno.
  3. Observa los síntomas asociados: ¿Tienes fiebre? ¿Náuseas? ¿Pérdida de apetito? ¿El dolor cambia después de comer? Anota esto para decírselo al médico; son pistas vitales para descartar desde una gastritis erosiva hasta un problema de bazo.
  4. Postura y respiración: Intenta sentarte derecho y respirar abdominalmente. Si el dolor desaparece al cambiar de posición, es probable que sea mecánico o postural.

El dolor izquierdo bajo las costillas no debe ser un misterio eterno. La mayoría de las veces, con una ecografía abdominal o una analítica de sangre básica, los médicos pueden dar en el clavo. La clave es no normalizar el dolor crónico. Si llevas más de un par de días con esa molestia, es momento de que un profesional revise qué está pasando bajo ese arco costal.