Dolor del lado derecho debajo de las costillas: Lo que casi todos ignoramos (y cuándo asustarse)

Dolor del lado derecho debajo de las costillas: Lo que casi todos ignoramos (y cuándo asustarse)

Ese pinchazo molesto. Justo ahí, en el hipocondrio derecho. A veces es un dolor sordo que parece un fantasma acompañándote todo el día, y otras veces es como si alguien te clavara un puzón al respirar profundo. Si estás buscando respuestas sobre el dolor del lado derecho debajo de las costillas, probablemente ya pasaste por el susto de pensar en el hígado o en algo peor.

No entres en pánico. Todavía.

Honestamente, la mayoría de las veces el origen es algo tan mundano como un gas atrapado o una mala postura. Pero —y este es un "pero" grande— esa zona es como el vecindario más congestionado de tu cuerpo. Tienes al hígado, la vesícula biliar, el riñón derecho y parte del colon todos apretujados ahí. Cuando algo se queja, hay que saber escuchar.

¿Es el hígado o simplemente comiste de más?

Casi siempre le echamos la culpa al hígado. Es el órgano más grande de esa zona, así que tiene sentido. Sin embargo, el tejido del hígado en sí no tiene terminaciones nerviosas para el dolor. Lo que duele es la cápsula que lo recubre (la cápsula de Glisson) cuando el hígado se inflama y la estira.

Si tienes un dolor persistente y pesado, podrías estar lidiando con hígado graso no alcohólico. Es una epidemia silenciosa. Según la American Liver Foundation, cerca del 25% de los adultos lo tienen. No suele doler de forma aguda, sino que se siente como una presión constante.

Pero ojo, si el dolor viene acompañado de una piel que se pone amarillenta o una orina color Coca-Cola, deja de leer esto y ve a urgencias. Eso es ictericia y suele indicar que algo está bloqueando el flujo de bilis o que el hígado está sufriendo un daño agudo, como una hepatitis.

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La vesícula: La verdadera culpable de los "ataques"

Si el dolor aparece después de una cena con pizza o algo frito, lo más probable es que sea la vesícula biliar. Los cálculos biliares son pedacitos de colesterol o bilirrubina endurecida. Cuando la vesícula intenta contraerse para soltar bilis y digerir esa grasa, el cálculo bloquea la salida.

Es un dolor tipo cólico. Va y viene. Es intenso. A veces se corre hacia la espalda o el hombro derecho. Médicos de la Clínica Mayo suelen describir este cuadro como colelitiasis. Es una molestia que te quita el aire. Si el dolor dura más de cinco horas y tienes fiebre, podrías tener una colecistitis (inflamación de la vesícula), lo cual es una emergencia quirúrgica bastante común.


El culpable olvidado: Tus propios músculos

A veces nos volvemos locos pensando en órganos internos y el problema es simplemente mecánico. ¿Has oído hablar de la costocondritis? Es básicamente una inflamación del cartílago que une las costillas con el esternón. Se siente como un infarto o un dolor punzante debajo de las costillas. Si presionas la zona con los dedos y el dolor aumenta, es muy probable que sea algo muscular o articular, no algo dentro de tu abdomen.

La postura influye horrores. Pasar ocho horas encorvado frente a la laptop comprime la cavidad abdominal. Los músculos intercostales se tensan. A veces, un simple estiramiento o mejorar la ergonomía de tu silla hace que ese dolor del lado derecho debajo de las costillas desaparezca en un par de días. Kinda loco que algo tan simple nos asuste tanto, ¿verdad?

Gases y el ángulo hepático del colon

No es glamoroso, pero es real. El intestino grueso sube por el lado derecho y hace una curva cerrada justo debajo de las costillas (el ángulo hepático) antes de cruzar hacia el otro lado. Si tienes gases atrapados ahí, el dolor puede ser insoportable.

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A veces se confunde con problemas serios porque es un dolor punzante que te impide enderezarte. Si notas que el dolor mejora después de ir al baño o de expulsar gases, ya tienes tu respuesta. El síndrome del intestino irritable (SII) suele jugar estas bromas pesadas en esa zona específica del abdomen.

Riñones: El dolor que viene desde atrás

Mucha gente piensa que los riñones están abajo, en la zona lumbar baja. Error. El riñón derecho está bastante arriba, parcialmente protegido por las costillas inferiores. Una piedra en el riñón o una infección renal (pielonefritis) puede causar un dolor que irradia hacia el frente, justo debajo de las costillas derechas.

Diferenciarlo es fácil: el dolor de riñón suele ser insoportable y no encuentras una posición que te alivie. Te mueves, te sientas, te acuestas y nada. Además, suele haber dolor al orinar o cambios en el olor y color de la orina.

¿Y los pulmones qué tienen que ver?

Es raro, pero una neumonía en la base del pulmón derecho puede irritar el diafragma. El diafragma es el músculo que separa el pecho del abdomen. Si la base del pulmón está inflamada, cada vez que respiras profundo sientes un pinchazo justo debajo de las costillas. Es un dolor que suele ir de la mano con tos, fiebre o dificultad para respirar. Básicamente, si te duele al inhalar, tus pulmones deberían estar en el radar de tu doctor.


La verdad sobre el "dolor de caballo" al correr

Todos lo hemos sentido. Corres cinco minutos y ¡pum!, un pinchazo en el lado derecho. Técnicamente se llama dolor abdominal transitorio relacionado con el ejercicio (DATRE).

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No es que se te esté rompiendo el hígado. La teoría más aceptada hoy en día, respaldada por estudios en medicina deportiva, es que el peritoneo (la membrana que recubre tus órganos) se irrita por el roce o por la tensión de los ligamentos que sostienen los órganos cuando rebotas al correr. También tiene mucho que ver con lo que bebiste antes de entrenar; las bebidas muy azucaradas parecen empeorarlo.

Cuándo no puedes esperar más

Hay señales que no se pueden ignorar. Honestamente, si experimentas algo de lo siguiente con tu dolor del lado derecho debajo de las costillas, busca ayuda profesional de inmediato:

  • Fiebre alta y escalofríos.
  • Piel o ojos amarillos.
  • Náuseas y vómitos constantes que no te dejan retener líquidos.
  • Abdomen muy duro al tacto (como una tabla).
  • Heces de color arcilla (blanquecinas) o muy oscuras.

La medicina no es una ciencia exacta para el que la vive. Cada cuerpo cuenta una historia distinta. Lo que para uno es un gas, para otro es una apendicitis que empezó de forma atípica (sí, a veces el dolor de apéndice empieza más arriba).

Pasos prácticos para manejar la molestia

Si el dolor es leve y no tienes síntomas de alarma, puedes empezar por observar tus patrones. No te automediques con ibuprofeno a la primera; si el problema es gástrico, podrías irritar más la zona.

  1. Lleva un diario de comidas: Nota si el dolor aparece después de comer grasas, lácteos o gluten. Esto le ahorrará meses de pruebas a tu gastroenterólogo.
  2. Monitorea tu postura: Si trabajas sentado, asegúrate de que tus costillas tengan espacio. No te comprimas.
  3. Hidratación y fibra: Si el culpable es el colon, necesitas que las cosas se muevan. Pero ve despacio; demasiada fibra de golpe causa más gases.
  4. Calor localizado: Una almohadilla térmica puede relajar los músculos intercostales y calmar espasmos biliares leves.
  5. Consulta médica con datos: No vayas al doctor y digas "me duele aquí". Dile: "me duele después de comer", "me duele al respirar" o "el dolor se va hacia la espalda". La precisión salva vidas.

El cuerpo es una máquina compleja. El dolor del lado derecho debajo de las costillas es una luz en el tablero. A veces es solo un aviso de que necesitas aceite (mejor dieta) y otras veces es una pieza que necesita reparación urgente. Escucharlo con calma es el primer paso para sanar.