Sentir un dolor al lado izquierdo del estómago es, honestamente, una de las experiencias más frustrantes que existen. No es solo la molestia física. Es esa voz en tu cabeza que empieza a repasar mentalmente cada órgano que tienes ahí metido mientras intentas trabajar o dormir. ¿Será algo que comí? ¿Es el bazo? ¿O algo peor?
A veces es un pinchazo agudo. Otras, una presión sorda que no te deja en paz. La realidad es que la parte superior izquierda del abdomen —lo que los médicos llaman el cuadrante superior izquierdo— es un vecindario bastante concurrido. Tienes el final del esófago, el estómago, el bazo, la cola del páncreas, parte del colon y el riñón izquierdo merodeando por ahí.
Lo primero es lo primero: no entres en pánico, pero tampoco te duermas en los laureles. La mayoría de las veces, ese dolor al lado izquierdo del estómago tiene una explicación mundana, como un exceso de gases atrapados en la flexura esplénica del colon. Pero, como dicen los gastroenterólogos de la Clínica Mayo, la clave está en el "compañerismo" del dolor. Si viene con fiebre, náuseas o una sensibilidad extrema al tacto, la conversación cambia por completo.
La trampa de los gases y la digestión
Casi todo el mundo asume que si le duele el lado izquierdo, es el estómago. Pero, curiosamente, el estómago está más hacia el centro de lo que pensamos. Lo que suele doler justo debajo de las costillas izquierdas suele ser el colon.
Existe algo llamado el síndrome de la flexura esplénica. Básicamente, el colon hace un giro cerrado justo debajo del bazo. Si tienes aire atrapado ahí, duele. Y duele mucho. Puede sentirse como un ataque al corazón o un pinchazo que te quita el aliento. Te estiras, cambias de posición y, de repente, pum, el gas se mueve y el dolor desaparece. Es molesto, pero inofensivo.
Sin embargo, si ese dolor al lado izquierdo del estómago persiste después de ir al baño, podrías estar mirando a una vieja conocida de la medicina moderna: la gastritis. El revestimiento del estómago se irrita. Puede ser por el uso excesivo de ibuprofeno (esos AINEs que tomamos como caramelos), el alcohol o la famosa bacteria Helicobacter pylori. Según la Organización Mundial de Gastroenterología, esta bacteria afecta a casi la mitad de la población mundial, y muchas veces se manifiesta con ese ardor incómodo que sube por el costado izquierdo.
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El bazo: ese gran olvidado
Casi nadie piensa en su bazo hasta que algo sale mal. Está ahí arriba, protegido por las costillas. Si tienes una infección, como la mononucleosis (la enfermedad del beso), el bazo puede inflamarse. Se agranda. Estira su cápsula protectora y eso genera un dolor sordo y constante.
Un bazo agrandado es delicado. No es algo con lo que quieras jugar al fútbol americano. Si sientes plenitud incluso después de comer muy poco, ese podría ser tu bazo presionando el estómago. Es una señal sutil que mucha gente ignora pensando que "simplemente se llenaron rápido".
El páncreas y las señales de alerta roja
Aquí es donde la cosa se pone seria. La cola del páncreas vive en el lado izquierdo. Si el dolor es intenso, atraviesa hacia la espalda como si fuera un cinturón y empeora después de una comida rica en grasas, el páncreas podría estar gritando por ayuda.
La pancreatitis no es un chiste. Generalmente viene acompañada de náuseas que no se van y una sensación de malestar general que te hace querer doblarte por la mitad. Los médicos en hospitales como el Mount Sinai suelen buscar niveles elevados de amilasa y lipasa en sangre para confirmar esto. Si tu dolor al lado izquierdo del estómago se siente como una puñalada que te cruza la espalda, deja de leer esto y busca atención médica. En serio.
¿Es el estómago o es el pecho?
A veces el cuerpo es un mentiroso profesional. El dolor referido es real. Un problema en la base del pulmón izquierdo, como una neumonía, puede irritar el diafragma. El cerebro, confundido por el cableado nervioso, interpreta que el dolor viene del abdomen superior.
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Incluso algunos problemas cardíacos, especialmente en mujeres o personas con diabetes, pueden manifestarse como una molestia vaga en la parte alta del estómago en lugar del clásico dolor de pecho de película. Es confuso. Es irritante. Pero es cómo funciona nuestra biología.
Diverticulitis: el problema de las "bolsitas"
Aunque la diverticulitis suele doler más abajo, en la fosa ilíaca izquierda, a veces el dolor se irradia hacia arriba. Básicamente, son pequeñas bolsas en el colon que se inflaman o infectan. Si pasas de los 40 años, la probabilidad de tener divertículos aumenta. Si el dolor viene con estreñimiento o diarrea y una sensibilidad que te hace saltar cuando alguien te toca la tripa, esta es una causa probable.
Lo que nadie te dice sobre el estrés
No podemos hablar de salud abdominal sin mencionar el eje intestino-cerebro. El sistema nervioso entérico tiene tantas neuronas que a menudo se le llama el "segundo cerebro".
El estrés crónico mantiene el sistema digestivo en un estado de alerta constante. Los músculos se tensan. La digestión se ralentiza. Ese dolor al lado izquierdo del estómago puede ser simplemente tu cuerpo procesando la ansiedad de la semana. No significa que el dolor sea "imaginario". Es real, duele y tiene una base fisiológica, pero la cura no está en un antiácido, sino en bajar las revoluciones.
Cuándo ir a urgencias sin pensarlo
No quiero ser alarmista, pero hay líneas rojas. Si el dolor al lado izquierdo del estómago se presenta con:
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- Vómitos con sangre o algo que parece "posos de café".
- Heces negras como el alquitrán (sangre digerida).
- Fiebre alta y escalofríos.
- Pérdida de peso sin causa aparente.
- Una piel que se vuelve amarillenta (ictericia).
Si tienes alguno de estos, agarra las llaves del coche. No es el momento de buscar en Google. Es el momento de que un profesional te haga una ecografía o una tomografía.
Pasos prácticos para manejar la molestia
Si el dolor es leve y crees que es digestivo, hay cosas que puedes hacer hoy mismo. Primero, simplifica tu dieta por 48 horas. Nada de picante, nada de fritos, nada de alcohol. Dale un respiro a tu páncreas y a tu estómago.
Lleva un registro. ¿Duele antes o después de comer? ¿Mejora cuando vas al baño? ¿Empeora cuando te acuestas? Esta información es oro puro para un médico. A menudo, llegamos a la consulta y decimos "me duele aquí", pero no sabemos dar detalles. Sé un detective de tu propio cuerpo.
Beber agua tibia en lugar de bebidas gaseosas puede ayudar a movilizar esos gases atrapados en la flexura esplénica. Y, aunque parezca simple, caminar un poco después de comer ayuda más que cualquier pastilla de venta libre para la motilidad intestinal.
El dolor al lado izquierdo del estómago suele ser un recordatorio de que algo en tu rutina necesita un ajuste. Ya sea tu dieta, tu nivel de estrés o un chequeo que has estado posponiendo, escucha a tu cuerpo. Él rara vez grita sin una buena razón.
Siguientes pasos recomendados:
- Observación activa: Anota durante tres días qué comes y cuándo aparece el dolor exactamente.
- Palpación suave: Toca la zona mientras estás acostado. Si hay un punto específico que te hace saltar de dolor, programa una cita con un médico de cabecera.
- Ajuste de medicación: Si consumes ibuprofeno o aspirina con frecuencia, suspéndelos (siempre que sea seguro para tu condición) y observa si el ardor disminuye; podrías estar ante una gastritis incipiente.