Es una de esas preguntas que parece tener una respuesta de "sí o no", pero cuando hablamos de la política en el Caribe, nada es tan lineal. Si le preguntas a alguien en las calles de San Juan si los puertorriqueños pueden votar, probablemente recibas una mirada de frustración seguida de una explicación de veinte minutos sobre el estatus colonial de la isla.
La realidad es un enredo legal.
Básicamente, los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses desde 1917 gracias a la Ley Jones-Shafroth. Sin embargo, el lugar donde pones tu almohada por la noche decide si ese pasaporte te da derecho a elegir al Comandante en Jefe. Si vives en la isla, estás fuera del juego presidencial. Si te mudas a Orlando, Nueva York o Chicago, de repente eres un votante codiciado por los partidos Demócrata y Republicano. Es una paradoja democrática que genera mucha confusión cada cuatro años.
El laberinto del Colegio Electoral y la residencia
Para entender por qué los puertorriqueños pueden votar en unas circunstancias y en otras no, hay que mirar bajo el capó de la Constitución de los Estados Unidos. El sistema no se basa en el voto popular directo de los ciudadanos. Se basa en los estados.
Puerto Rico es un territorio no incorporado. No es un estado.
Debido a esto, la isla no tiene representación en el Colegio Electoral. El Colegio Electoral es ese grupo de 538 electores que técnicamente eligen al presidente. Como Puerto Rico no tiene estrellas en la bandera (aún), no tiene votos electorales. No importa que vivan allí 3.2 millones de ciudadanos americanos; legalmente, la tierra donde residen no tiene derecho a participar en la elección general de noviembre.
Es un limbo.
Pero aquí es donde se pone interesante. Si un puertorriqueño se muda a cualquiera de los 50 estados o al Distrito de Columbia, adquiere inmediatamente el derecho a votar por el presidente. Solo tiene que registrarse. No hay proceso de naturalización porque ya son ciudadanos. Es una cuestión puramente geográfica. Un puertorriqueño en el Bronx tiene más poder político directo sobre la Casa Blanca que el Gobernador de Puerto Rico en San Juan.
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Las primarias: El consuelo de los partidos
Mucha gente se confunde porque ve noticias de centros de votación abiertos en Puerto Rico durante el año electoral. Sí, los residentes de la isla participan en las primarias presidenciales. Tanto el Partido Demócrata como el Partido Republicano permiten que los delegados de Puerto Rico ayuden a elegir quién será el candidato oficial de cada bando.
Es un momento de relevancia fugaz.
Durante esas semanas, los candidatos suelen viajar a la isla, comen mofongo frente a las cámaras y prometen resolver el problema del estatus. Pero una vez que se acaba la primaria, la relevancia de Puerto Rico en el ciclo electoral presidencial desaparece por completo. En noviembre, cuando el resto de la nación vota, los residentes de la isla se quedan mirando desde la periferia.
El Comisionado Residente: Voz pero no voto
En el Congreso también hay una dinámica extraña. Puerto Rico tiene una figura llamada Comisionado Residente. Actualmente, ese cargo lo ocupa Jenniffer González-Colón (aunque esto cambia con los ciclos electorales locales).
Esta persona se sienta en la Cámara de Representantes en Washington D.C. Puede hablar. Puede unirse a comités. Puede presentar legislación. Pero, y este es un "pero" gigante, no puede votar en el pleno de la Cámara cuando se deciden las leyes que afectan a toda la nación.
Es como tener una invitación a la fiesta pero no tener permiso para tocar la música ni elegir la comida.
Esta falta de representación real es el núcleo de casi todos los debates sobre la desigualdad en fondos federales, como el programa de asistencia nutricional (SNAP) o Medicaid. Sin votos en el Congreso, los políticos en Washington tienen pocos incentivos para priorizar las necesidades de la isla, a menos que haya una crisis humanitaria mayor, como sucedió tras el huracán María en 2017.
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Los Casos Insulares: El origen del problema
Si buscas culpables, tienes que mirar hacia atrás, a principios del siglo XX. Una serie de decisiones de la Corte Suprema conocidas como los "Casos Insulares" establecieron que Puerto Rico "pertenece a, pero no forma parte de" los Estados Unidos.
Suena a trabalenguas jurídico, pero es la base de la discriminación actual.
Básicamente, estos jueces decidieron que la Constitución no sigue automáticamente a la bandera. Argumentaron que los territorios poblados por "razas alienígenas" (términos literales de la época) no estaban listos para la democracia estadounidense completa. Aunque suene increíble, esas sentencias de hace más de cien años siguen siendo la ley vigente que impide que los puertorriqueños puedan votar por el presidente mientras vivan en su propio archipiélago.
El poder del voto boricua en la diáspora
Honestamente, el verdadero peso político de Puerto Rico hoy en día está en Florida y Pensilvania. Con el éxodo masivo de la última década debido a la crisis económica y los desastres naturales, la población de puertorriqueños en los Estados Unidos continentales ha superado a la de la isla.
Hay más de 5 millones de boricuas viviendo en los estados.
En estados "péndulo" o swing states, este bloque de votantes es decisivo. Los estrategas políticos saben que el voto puertorriqueño puede inclinar la balanza en una elección presidencial reñida. Por eso, aunque los residentes de la isla no votan, los problemas de la isla siguen siendo un tema de campaña nacional. Los candidatos necesitan quedar bien con los puertorriqueños de Orlando para ganar Florida, y eso significa hablar de la reconstrucción de la red eléctrica en San Juan o del estatus político.
Mitos comunes sobre el voto en Puerto Rico
A veces escuchas cosas que simplemente no son ciertas. Vamos a aclarar un par de puntos:
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- "Los puertorriqueños no pagan impuestos, por eso no votan": Falso. Los residentes de Puerto Rico pagan impuestos federales sobre nómina (Social Security y Medicare), impuestos a la importación y otros cargos. No suelen pagar el impuesto sobre el ingreso federal (Federal Income Tax) sobre el dinero ganado en la isla, pero eso no es el motivo legal por el cual no votan. Hay personas en EE. UU. que no pagan Income Tax porque ganan poco y aun así votan.
- "Tienen que hacerse ciudadanos primero": No. Como dije antes, son ciudadanos de nacimiento. Si un boricua se muda a Texas un lunes, el martes ya puede registrarse para votar como cualquier otro ciudadano.
- "Tienen su propio presidente": No. El Jefe de Estado de Puerto Rico es el Presidente de los Estados Unidos. El Gobernador es la máxima autoridad local, similar a un gobernador de cualquier estado, pero sujeto a las leyes federales y a la Junta de Supervisión y Administración Financiera (creada por la ley PROMESA).
¿Qué sigue para los derechos de voto?
El debate sobre si los puertorriqueños pueden votar siempre termina en el tema de la estadidad versus la independencia o el estado libre asociado soberano. Es una conversación circular que ha durado décadas.
Existen varios proyectos de ley en el Congreso, como la Ley de Estatus de Puerto Rico, que buscan obligar a Washington a aceptar un plebiscito vinculante. El problema es que el Congreso nunca ha prometido acatar los resultados. Mientras Puerto Rico siga siendo un territorio, la decisión final sobre quién vota y cómo se gobierna la isla recae en un grupo de personas en Washington por las cuales los puertorriqueños no pudieron votar.
Kinda irónico, ¿no?
Para el ciudadano común que vive en Ponce o Mayagüez, la realidad es que su participación política se limita a las elecciones locales cada cuatro años, donde eligen a su gobernador, legisladores y alcaldes. Estas elecciones locales son extremadamente apasionadas y suelen tener tasas de participación más altas que las de muchos estados de la unión, lo que demuestra que no es falta de interés cívico, sino una barrera estructural.
Pasos prácticos y realidades legislativas:
Si te interesa este tema o te afecta directamente, aquí hay algunas realidades que debes manejar para navegar el sistema actual:
- Verificación de residencia: Si eres puertorriqueño y te mudaste recientemente a los estados, asegúrate de actualizar tu identificación estatal de inmediato. Tu capacidad para votar en las próximas elecciones generales depende totalmente de establecer residencia legal en un estado. No puedes votar por el presidente usando una dirección de Puerto Rico, incluso si usas una boleta de voto ausente.
- Registro de votantes: Cada estado tiene fechas límite diferentes. En estados como Florida, debes estar registrado semanas antes de la elección. No asumas que el proceso es automático al mudar tu licencia.
- Voto en las primarias locales: Si vives en la isla, participa en las primarias presidenciales de los partidos. Es la única ventana, por pequeña que sea, para influir en quién llegará a la boleta final en noviembre.
- Presión legislativa: El cambio a largo plazo depende de la presión sobre el Congreso. Contactar a los representantes en los estados donde la diáspora es fuerte (como Nydia Velázquez o Alexandria Ocasio-Cortez) suele ser más efectivo para mover la aguja sobre el derecho al voto que las protestas locales, debido a la estructura de poder actual.
La situación es compleja y, para muchos, profundamente injusta. Sin embargo, conocer las reglas del juego es el primer paso para intentar cambiarlas. La ciudadanía estadounidense de los puertorriqueños es una realidad, pero su ejercicio pleno sigue estando atado a un código postal.