Si crees que el Día de la Independencia de Venezuela fue solo una fiesta con desfiles militares y banderas en los balcones, la verdad es que te falta la mitad del cuento. Fue un caos.
Honestamente, ese 5 de julio de 1811 no hubo una firma masiva ni una celebración unánime en todo el país. Caracas era un hervidero de nervios. Imagínate a un grupo de hombres encerrados en una capilla —la de Santa Rosa de Lima— discutiendo a gritos si debían separarse de España o si era mejor esperar un poquito más.
Mucha gente confunde esta fecha con el 19 de abril. Error común.
El 19 de abril de 1810 fue el "grito", sí, pero ese día todavía decían que eran fieles al rey Fernando VII. Kinda raro, ¿no? Querían autonomía, pero "de lejitos". Fue recién el 5 de julio cuando dijeron: "Ya basta, somos una nación soberana".
Por qué el Día de la Independencia de Venezuela no fue un "final feliz" inmediato
La mayoría de los libros escolares lo pintan como un momento glorioso y definitivo. Pero la realidad es que ese día comenzó un dolor de cabeza que duró más de diez años.
No todas las provincias estaban de acuerdo.
Coro, Maracaibo y Guayana dijeron que no. Básicamente, se quedaron del lado de la corona española, lo que convirtió una declaración de libertad en el prólogo de una guerra civil sangrienta.
Los que se atrevieron: El Congreso de 1811
El Congreso que declaró la independencia se instaló en marzo de ese año. Eran 43 diputados, pero solo 40 votaron a favor aquel viernes 5 de julio. El ambiente estaba tenso. La Sociedad Patriótica, donde Simón Bolívar y Francisco de Miranda metían presión constante, fue el motor que obligó a los indecisos a dar el paso.
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Bolívar, que en ese entonces era un joven impetuoso, soltó una frase que quedó para la posteridad: "¿Trescientos años de calma no bastan?".
Tenía razón.
El mito del acta firmada el mismo día
Aquí es donde la historia se pone curiosa. El 5 de julio se votó la independencia, pero el Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela no se firmó ese mismo día.
Se redactó después.
Juan Germán Roscio y Francisco Iznardi fueron los encargados de ponerle palabras a ese sentimiento de ruptura. El documento final se fue firmando poco a poco en los días siguientes. De hecho, el proceso de recolección de firmas terminó casi en agosto.
La verdadera diferencia entre el 19 de abril y el 5 de julio
Es la pregunta que todo el mundo se hace en Google.
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- 19 de abril de 1810: Destituyen a Vicente Emparan (el capitán general español). Es un movimiento civil. No hay declaración formal de independencia absoluta. Se crea una Junta para "defender los derechos de Fernando VII".
- 5 de julio de 1811: Es el divorcio total. Se funda la Primera República. Se acaba la monarquía y nace el Estado venezolano.
Es como la diferencia entre irte de la casa de tus padres a probar suerte y firmar legalmente los papeles de emancipación.
Los personajes que no salen tanto en las fotos
Simón Bolívar es el protagonista, claro. Miranda es el precursor. Pero hubo otros que se jugaron el pellejo y a veces los olvidamos.
Juan Germán Roscio fue el cerebro jurídico. Sin él, el acta no tendría esa fuerza legal que tiene. Era un hombre brillante que entendía que la libertad no solo se ganaba con espadas, sino con leyes.
Y las mujeres. No podemos ignorar a figuras como Josefa Camejo o Juana "La Avanzadora". Aunque el Congreso era un club de hombres, la resistencia en las calles y en las haciendas tenía rostro femenino. Josefa, por ejemplo, fue clave para levantar a la provincia de Coro más adelante.
Cómo se vive hoy el Día de la Independencia de Venezuela
Si vas a Caracas un 5 de julio, lo primero que vas a escuchar son los aviones Sukhoi rompiendo la barrera del sonido sobre el Paseo Los Próceres.
El desfile militar es la tradición más fuerte.
Es masivo.
Es ruidoso.
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Pero más allá del protocolo oficial, para el venezolano de a pie, es un día de orgullo nacional y, por supuesto, de comida. No falta el pabellón criollo o una buena arepa en el desayuno mientras se ve la transmisión por televisión.
En el Palacio Federal Legislativo, se abre el arca que guarda el Acta original. Es un momento solemne donde se puede ver el documento real, ese pergamino que cambió el destino de medio continente. Porque, dato importante: Venezuela fue el primer país de Iberoamérica en declarar su independencia absoluta. Fuimos los que abrimos la puerta.
Datos curiosos para soltar en una cena
- El único voto en contra: El sacerdote Manuel Vicente de Maya fue el único que dijo "no". Él pensaba que el pueblo no estaba listo y que separarse de España era un error táctico.
- La bandera: El diseño de las tres franjas (amarillo, azul y rojo) fue traído por Miranda. Se izó oficialmente por primera vez pocos días después de la declaración, el 14 de julio de 1811.
- El terremoto: Apenas un año después de declarar la independencia, un terremoto devastador destruyó Caracas en 1812. La Iglesia (que era realista) dijo que era un castigo divino por rebelarse contra el rey.
¿Qué nos dejó el 5 de julio?
Aparte de la libertad política, nos dejó una identidad.
Es un recordatorio de que las cosas grandes no pasan de la noche a la mañana. Venezuela tuvo que pelear durante años después de ese 1811. Pasamos por la pérdida de la Primera República, el Decreto de Guerra a Muerte, y finalmente la victoria en Carabobo en 1821.
Celebrar el Día de la Independencia de Venezuela es reconocer que somos un pueblo que no se rinde fácil. Kinda tercos, si quieres verlo así, pero siempre buscando ser dueños de nuestro propio destino.
Para entender realmente el peso de esta fecha, lo ideal es visitar el Salón Elíptico en Caracas algún 5 de julio. Ver el acta original te da una perspectiva distinta. Si estás fuera del país, leer las memorias de los protagonistas o revisar los archivos digitales de la Biblioteca Nacional ayuda a quitarse de encima los mitos escolares. No te quedes solo con la fecha del calendario; investiga quiénes eran esos hombres y mujeres que, con todo en contra, decidieron que ya no querían ser una colonia.