Si vas caminando por Madrid, Sevilla o cualquier pueblito perdido de la Meseta y preguntas cuántos mundiales tiene España, la respuesta te la van a dar con una sonrisa de oreja a oreja.
Solo uno.
Parece poco para una selección que ha dominado el fútbol europeo como nadie, pero ese trofeo de 2010 vale por mil. Fue el momento en que el país entero se detuvo. No era solo ganar un torneo; era sacudirse de encima décadas de "jugamos como nunca y perdimos como siempre".
Honestamente, antes de Sudáfrica, ser de la Roja era un ejercicio de masoquismo puro. Íbamos a los mundiales con la esperanza por las nubes para terminar llorando en cuartos de final por un codazo de Tassotti o un robo arbitral contra Corea del Sur. Pero todo cambió en un rinconcito de Johannesburgo.
El camino hacia la única estrella de España
Para entender cuántos mundiales tiene España, hay que entender que ese único título no fue una casualidad. No fue un "gol de chiripa" y ya está. Fue la culminación de un estilo de juego que cambió el fútbol moderno: el famoso tiki-taka.
Aquel equipo de Vicente del Bosque heredó una máquina engrasada por Luis Aragonés. Tenían a Xavi, Iniesta, Casillas, Puyol, Villa... una generación que no sale dos veces en la vida. Sin embargo, el Mundial de 2010 empezó de la peor forma posible. ¿Te acuerdas del debut contra Suiza? Perdimos 0-1. La prensa se les echó encima. Decían que el estilo estaba muerto, que éramos unos "pechofríos".
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Pero el fútbol es caprichoso. España se levantó y empezó a ganar todos los partidos por la mínima. 1-0 contra Portugal, 1-0 contra Paraguay (con aquel penalti de Cardozo que paró Casillas y que casi nos mata del susto), y 1-0 contra Alemania en semis con el testarazo de Puyol.
Llegamos a la final contra Países Bajos. Fue una carnicería. Los holandeses decidieron que, como no podían olisquear el balón, iban a repartir patadas. La patada de De Jong en el pecho de Xabi Alonso sigue doliendo de verla hoy en día. Y luego, el minuto 116. El pase de Cesc, el control de Andrés y ese zapatazo cruzado. "¡Gol de Iniesta!". España tenía su primer y, hasta ahora, único Mundial de la FIFA.
¿Por qué solo tenemos uno si somos tan buenos?
Es la pregunta del millón. Si miras el palmarés de otras potencias, Brasil tiene cinco, Italia y Alemania cuatro, Argentina tres... España se queda un poco atrás en número, pero no en impacto.
La realidad es que el éxito español es relativamente reciente. Antes de 2008, la vitrina de trofeos de la selección absoluta tenía más polvo que copas. Solo estaba la Eurocopa de 1964. Durante décadas, España era una selección "de segunda fila" en los mundiales. Siempre nos faltaba ese "centavo para el peso".
A veces era mala suerte. Otras veces, simplemente no teníamos un sistema de juego definido. En el Mundial de 1950 en Brasil, España quedó cuarta. Fue nuestro mejor resultado durante sesenta años. Sesenta. Se dice pronto. Aquel gol de Zarra contra Inglaterra en el Maracaná fue el pico máximo de gloria hasta que llegó la generación de oro del siglo XXI.
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El bajón tras la gloria
Después de 2010, muchos pensamos que España iba a ganar tres seguidos. Qué equivocados estábamos. El Mundial de 2014 en Brasil fue un desastre total. Nos fuimos a casa en la fase de grupos después de que Holanda nos metiera cinco goles. Fue el fin de un ciclo.
En 2018, en Rusia, el caos fue institucional. Despidieron a Julen Lopetegui dos días antes de empezar porque fichó por el Real Madrid. Jugamos contra el anfitrión, dimos mil pases que no servían para nada y caímos en penaltis. Y en Qatar 2022, más de lo mismo contra Marruecos.
Entonces, cuando alguien pregunta cuántos mundiales tiene España, la respuesta corta es "uno", pero la respuesta larga es que somos una selección que está en plena reconstrucción para buscar el segundo. La Nations League ganada recientemente y el gran papel en la Eurocopa 2024 demuestran que el ADN ganador sigue ahí, aunque la segunda estrella se resista.
La importancia de las categorías inferiores y el femenino
Aquí es donde la cosa se pone interesante y donde mucha gente se confunde. Si hablamos de la selección masculina absoluta, solo hay uno. Pero si ampliamos el foco, España es una superpotencia mundial.
Básicamente, somos los reyes del fútbol base. España ha ganado mundiales Sub-20 y Sub-17. Pero lo más importante ocurrió en 2023. La selección femenina de España, liderada por Aitana Bonmatí y Alexia Putellas, ganó el Mundial en Australia y Nueva Zelanda.
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Vencieron a Inglaterra en la final con un gol de Olga Carmona. Fue un hito histórico. Así que, técnicamente, si contamos fútbol masculino y femenino absoluto, España tiene dos mundiales. Es algo de lo que muy pocos países pueden presumir. Solo Alemania, Brasil y España han ganado el Mundial en ambas categorías (masculina y femenina). Kinda impresionante, ¿verdad?
Datos específicos que quizás no sabías del Mundial de España
A veces los números cuentan una historia diferente a los sentimientos. Aquí te suelto un par de curiosidades sobre la victoria de 2010 que suelen sorprender:
- Menos goles, más gloria: España es el campeón del mundo que menos goles ha marcado en un torneo. Solo metieron 8 goles en 7 partidos. Fue la victoria de la eficiencia y el control.
- La portería a cero: Iker Casillas solo encajó dos goles en todo el Mundial. Ninguno de ellos fue en la fase eliminatoria (octavos, cuartos, semis y final). Una muralla.
- El factor Luis Aragonés: Aunque Vicente del Bosque levantó la copa, casi todos los jugadores coinciden en que la identidad del equipo la forjó "El Sabio de Hortaleza" un par de años antes.
¿Qué viene ahora para la Selección?
El objetivo es el Mundial 2026. Con chavales como Lamine Yamal, Nico Williams y Gavi, la ilusión ha vuelto. Ya no es ese juego de posesión infinita y aburrida de los últimos años; ahora España tiene verticalidad. Tiene desborde. Tiene esa "chispa" que se perdió después de 2012.
Mucha gente se pregunta si este grupo joven podrá aguantar la presión. Ganar un mundial requiere que los planetas se alineen. Necesitas que tu portero pare lo imposible, que tu delantero no falle la que tiene y que el árbitro no te perjudique en un momento clave. España ya sabe lo que es estar en la cima y también lo que es caerse de ella estrepitosamente.
Pasos para seguir la actualidad de la Roja
Si quieres estar al tanto de si España sumará su segunda estrella pronto, hay un par de cosas que puedes hacer para no perderte nada:
- Sigue las convocatorias de Luis de la Fuente: Es el seleccionador que ha devuelto la fe. Su estilo es menos dogmático que el de Luis Enrique y parece conectar mejor con el vestuario.
- Mira los torneos de categorías inferiores: El éxito de España siempre empieza en las sub-19 y sub-21. Si ves a un chaval destacando ahí, lo más probable es que sea el que nos dé alegrías en el próximo Mundial.
- No te obsesiones con la posesión: El fútbol ha cambiado. Ahora se premia más la presión tras pérdida y la velocidad. España está adaptando su ADN histórico a estas nuevas exigencias físicas.
En definitiva, España tiene un Mundial masculino (2010) y un Mundial femenino (2023). Dos estrellas que brillan con mucha fuerza y que representan el esfuerzo de miles de personas, desde los entrenadores de barrio hasta las estrellas mundiales que vemos en la tele. Ganar es difícil, pero mantenerse en la élite lo es aún más.
Para profundizar en la historia de la selección, lo mejor es revisar los archivos oficiales de la RFEF (Real Federación Española de Fútbol) o los documentales que narran la intrahistoria de Sudáfrica. Ahí entenderás que aquel gol de Iniesta no fue solo un punto en el marcador, sino un cambio de mentalidad para todo un país. El siguiente reto está a la vuelta de la esquina y la base de jugadores actuales invita a ser optimistas, siempre manteniendo los pies en el suelo.