El humo blanco salió de la chimenea de la Capilla Sixtina un 13 de marzo de 2013. Parece que fue hace una eternidad, pero también se siente como si apenas ayer estuviéramos tratando de entender quién era ese cardenal argentino que eligió un nombre que ningún otro pontífice se había atrevido a tocar. Si te estás preguntando cuánto duró el Papa Francisco en el cargo, la respuesta corta es que sigue ahí, pero la respuesta larga es mucho más interesante porque su "duración" no se mide solo en años, sino en una transformación absoluta de la Iglesia Católica.
Jorge Mario Bergoglio no llegó al Vaticano para calentar la silla. Desde el momento en que se asomó al balcón y simplemente dijo "Buonasera", quedó claro que el cronómetro de su papado iba a correr de forma distinta. A diferencia de sus predecesores, Francisco ha navegado por una década de cambios geopolíticos brutales, una pandemia que lo dejó solo en una Plaza de San Pedro bajo la lluvia y, por supuesto, el constante ruido de sables de quienes lo ven como un revolucionario incómodo.
El conteo de los días: Un papado que ya superó la década
Para ser exactos, Francisco lleva más de doce años al frente de la Santa Sede. Eso es mucho tiempo. De hecho, ya superó el promedio de duración de muchos papas del siglo XX. Lo curioso es que, al principio, el mismo Bergoglio decía que su papado sería breve. Se hablaba de cuatro o cinco años. Él mismo soltó en varias entrevistas que tenía la sensación de que su tiempo sería corto, quizás influenciado por la renuncia de Benedicto XVI, que cambió las reglas del juego para siempre.
Pero aquí estamos.
El tiempo en el Vaticano se mide de forma diferente. No es como un mandato presidencial de cuatro años con opción a reelección. Es una carrera de resistencia. Francisco ha visto pasar a varios presidentes de Estados Unidos, crisis económicas globales y un cambio de era tecnológica que ha obligado a la Iglesia a estar en Instagram y TikTok. Honestamente, ver cuánto duró el Papa Francisco hasta ahora es ver la historia de la resiliencia de un hombre que empezó con un pulmón menos y terminó enfrentando problemas de rodilla que lo obligan a usar silla de ruedas, pero sin soltar el timón.
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La sombra de la renuncia: ¿Por qué siempre se habla del final?
Es casi un deporte nacional en Roma especular sobre cuándo se va a retirar. Desde que Benedicto XVI rompió el tabú de la "jubilación papal", cada vez que Francisco tiene una gripe o entra al hospital Gemelli para una cirugía de colon, los titulares explotan.
La gente busca cuánto duró su tiempo activo porque hay una sensación de que el final está cerca, pero él siempre sale con un chiste. "Aún sigo vivo", suele decir a los periodistas. Ha dejado claro que la renuncia es una opción, una "puerta abierta", pero no una prioridad. Para él, el papado es ad vitam a menos que una incapacidad física clara lo detenga. Esa incertidumbre es lo que alimenta las búsquedas constantes sobre su permanencia.
Los hitos que definen sus años en el trono de San Pedro
No podemos hablar de cuánto tiempo lleva sin mirar qué ha hecho con esos días. Francisco no ha sido un papa de oficina. Ha viajado a lugares donde nadie quería ir: Lampedusa, Irak, Sudán del Sur.
- La reforma de la Curia: Ha tardado años en limpiar las finanzas vaticanas. Ha sido una pelea de barro, literalmente.
- Laudato si’: Su encíclica sobre el medio ambiente. No es solo religión, es política climática pura.
- El Sínodo de la Sinodalidad: Su gran apuesta para que la Iglesia deje de ser una monarquía absoluta y empiece a escuchar más a la gente común.
A veces se nos olvida que este hombre tiene casi 90 años. A esa edad, la mayoría de la gente está preocupada por sus nietos o por el jardín, pero él está lidiando con el cisma alemán y la polarización extrema en Estados Unidos. Es agotador solo de pensarlo.
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¿Qué dicen los expertos sobre su longevidad?
Historiadores como Alberto Melloni han señalado que la duración de Francisco ha permitido que cree un Colegio Cardenalicio a su imagen y semejanza. Esto es clave. Cuanto más dura Francisco, más probabilidades hay de que su sucesor sea alguien que continúe su línea de "Iglesia para los pobres". Actualmente, la gran mayoría de los cardenales que elegirán al próximo Papa fueron nombrados por él.
Eso no es coincidencia. Es estrategia pura.
El impacto de la salud en la duración de su mandato
Seamos realistas, el cuerpo pasa factura. Francisco ha tenido varias hospitalizaciones importantes en los últimos años. En 2021 le quitaron una parte del colon. En 2023 tuvo una bronquitis aguda que asustó a todo el mundo. Su rodilla es un problema constante. Pero, curiosamente, su agudeza mental parece intacta.
Es un contraste raro. Ves a un hombre que le cuesta caminar pero que en los aviones, durante las conferencias de prensa de vuelta de sus viajes, tiene más energía que los reporteros de 30 años que lo acompañan. Esa dualidad es lo que hace que predecir cuánto duró el Papa Francisco (en pasado) sea una tarea imposible por ahora. Sigue escribiendo su historia.
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Mitos comunes sobre su salida
- "Ya tiene firmada su renuncia": Es verdad. Él mismo confirmó que firmó una carta de renuncia en caso de impedimento médico grave poco después de ser elegido. Pero eso no significa que la vaya a usar mañana.
- "Se va a vivir a Argentina": Muy poco probable. Los papas eméritos suelen quedarse en Roma o cerca. Además, su relación con su país natal siempre ha sido, digamos, complicada.
- "Está esperando a que muera tal o cual cardenal": Son chismes de pasillo. Francisco opera bajo sus propios tiempos.
Un balance necesario
Si miramos atrás, el tiempo de Francisco ha sido una montaña rusa. Empezó con una popularidad por las nubes, una especie de "Franciscomanía" donde todos lo amaban. Luego vinieron los golpes de la realidad: la crisis de abusos que no termina de cerrarse, las críticas de los sectores conservadores que lo llaman herético y la fatiga natural de un mensaje que se repite.
Aun así, su duración ha sido suficiente para cambiar el rostro de la institución. Ya no es una Iglesia que solo mira a Europa. Ahora mira a Asia, a África y a su propia América Latina. Eso no se logra en un par de años. Se necesita una década de insistencia, de nombramientos estratégicos y de gestos simbólicos.
Lo que sigue para el Vaticano
El futuro post-Francisco es la gran incógnita. Pero lo que es seguro es que nadie podrá decir que su paso fue irrelevante. Ha durado lo suficiente para que su huella sea profunda. La pregunta no es solo cuánto tiempo más estará, sino qué piezas está moviendo hoy para que la Iglesia del mañana no se parezca en nada a la que recibió de Benedicto.
Para entender el legado de Francisco, hay que mirar más allá de la fecha de su elección. Hay que mirar la cantidad de procesos que ha abierto. Él dice que "el tiempo es superior al espacio", una de sus frases favoritas de Evangelii Gaudium. Básicamente, prefiere iniciar procesos que ocupar espacios de poder. Y vaya que ha iniciado procesos.
Pasos prácticos para seguir la actualidad del Papa
Si te interesa saber cómo evoluciona su salud o si hay anuncios sobre su posible retiro, lo mejor es evitar los sitios de chismes y enfocarse en fuentes que tienen acceso real.
- Revisa regularmente Vatican News. Es la fuente oficial. Si no está ahí, es probable que sea un rumor de Twitter (o X).
- Sigue a vaticanistas serios como Austen Ivereigh o Gerard O'Connell. Ellos conocen los pasillos de Santa Marta y no inventan historias para ganar clics.
- No te quedes solo con el titular de "el Papa dijo...". Busca la transcripción completa de sus homilías en el sitio oficial de la Santa Sede. Francisco suele ser muy matizado y los medios a veces simplifican demasiado sus palabras.
- Observa los consistorios. Cada vez que Francisco nombra nuevos cardenales, está dándonos una pista de hacia dónde quiere que vaya la Iglesia después de él. Es el mejor termómetro de su visión a largo plazo.