Es la pregunta que inunda Google cada vez que el Vaticano publica un comunicado médico breve o cuando se cancela una audiencia a última hora: ¿cuándo murió el Papa Francisco? La respuesta corta es simple. El Papa Francisco no ha muerto. A día de hoy, Jorge Mario Bergoglio sigue siendo el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
Pero lo cierto es que la confusión no nace de la nada. Existe un fenómeno digital fascinante y a la vez algo macabro donde las búsquedas sobre el fallecimiento de figuras públicas se disparan ante el menor rastro de vulnerabilidad. Con Francisco, esto es constante. Desde su operación de colon en 2021 hasta sus problemas respiratorios más recientes, el mundo parece estar en una vigilia permanente.
Honestamente, es normal que la gente se pregunte esto. Francisco tiene 89 años. Vive con un solo pulmón (o parte de uno) desde su juventud en Argentina. Se desplaza en silla de ruedas. Ha bromeado con que "la Iglesia se gobierna con la cabeza, no con las piernas", pero el peso de la edad es innegable.
Por qué tantos creen que ya ocurrió: El laberinto de la desinformación
La desinformación no siempre es una mentira descarada; a veces es solo un malentendido que crece como una bola de nieve. El origen de la duda sobre cuándo murió el Papa Francisco suele estar en la confusión con su predecesor. Benedicto XVI falleció el 31 de diciembre de 2022. Ese evento marcó un hito histórico: el funeral de un Papa emérito presidido por un Papa reinante. Para el usuario casual que lee titulares a medias, "Muere el Papa" se quedó grabado en la memoria, y esa neblina mental hace que muchos piensen que fue Francisco quien partió.
A esto hay que sumarle los "hoaxes" o noticias falsas de WhatsApp. Circulan audios de supuestos cardenales y capturas de pantalla de medios como la CNN o la BBC que están burdamente editadas. Los algoritmos de redes sociales no ayudan. Si te detienes un segundo a mirar un video con una miniatura de Francisco y una cinta negra, el algoritmo te dará diez más. Así se crea una realidad paralela.
El historial médico de Bergoglio bajo la lupa
No podemos ignorar la realidad física. Francisco ha pasado por el Hospital Gemelli de Roma más veces de las que el Vaticano desearía admitir en sus boletines oficiales. En julio de 2021, le quitaron 33 centímetros de colon debido a una estenosis diverticular severa. Fue una cirugía mayor. Luego, en 2023, volvió para una operación de hernia incisional para evitar una obstrucción intestinal.
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Si te fijas en sus apariciones, hay días en los que se le ve con una energía envidiable, bromeando con los periodistas en el avión papal. Otros días, su voz es un hilo apenas audible. Esa fluctuación alimenta la maquinaria de los rumores. La bronquitis aguda que sufrió a finales de 2023, que le obligó a cancelar su viaje a la cumbre del clima en Dubái, fue el momento en que las búsquedas sobre su muerte alcanzaron un pico histórico.
El protocolo oficial: ¿Qué pasaría si realmente muriera?
Si te preguntas cuándo murió el Papa Francisco buscando un protocolo, hay que mirar hacia la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis. El Vaticano no es una institución que improvise. Todo está escrito.
Primero, el Camarlengo (actualmente el Cardenal Kevin Farrell) debe verificar el fallecimiento. Antiguamente, se decía que se golpeaba la frente del Papa con un martillo de plata tres veces mientras se le llamaba por su nombre de bautismo. Eso es más leyenda que otra cosa hoy en día. Ahora, un médico certifica la muerte y el Camarlengo sella los apartamentos papales.
El anuncio no sale por Twitter primero. Se informa al Vicario de Roma y luego al decano del Colegio Cardenalicio. Solo entonces las campanas de San Pedro empiezan a doblar. Es un sonido sordo, pesado, que los romanos reconocen al instante. Hasta que no escuches esas campanas o veas un comunicado oficial de la Sala Stampa del Vaticano, cualquier noticia sobre su muerte es ruido.
La renuncia: La sombra de Celestino V y Benedicto
Hay otra razón por la cual la gente busca información sobre su "final". Francisco ha dicho varias veces que la renuncia de un Papa es una puerta que quedó abierta gracias a Benedicto XVI. Ha firmado ya su carta de renuncia en caso de impedimento médico grave. Básicamente, si su cuerpo deja de funcionar pero su corazón sigue latiendo, él ya dio permiso para que lo retiren del cargo.
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Esto confunde a muchos. Para algunos sectores conservadores, un Papa que renuncia es casi como un Papa que muere. La autoridad se desvanece. Por eso, cuando se habla de su "salida", muchos asumen automáticamente que ha fallecido.
Desmontando el caos de las redes sociales
¿Te has fijado en las cuentas de X (antes Twitter) que anuncian muertes de famosos cada semana? Hay una cuenta famosa que siempre "mata" al Papa. Es un juego de clics. La realidad es que Francisco tiene una agenda apretada para 2026. Está planeando viajes, canonizaciones y sigue publicando encíclicas que sacuden el tablero geopolítico.
Una persona muerta no escribe Laudate Deum.
La salud de Francisco es, ciertamente, frágil. Tiene problemas de rodilla crónicos que se niega a operar porque la anestesia general de la cirugía de colon le dejó secuelas que no le gustaron nada. Prefiere el dolor de pierna a la confusión mental postoperatoria. Eso te dice mucho sobre su carácter. Es testarudo. Es un jesuita que quiere morir "con las botas puestas".
Datos reales sobre su estado actual
- Movilidad: Usa silla de ruedas o bastón debido a una inflamación de ligamentos.
- Alimentación: Tiene una dieta estricta para controlar el peso y la presión sobre su columna.
- Respiración: Sufre más en invierno debido a su pulmón comprometido, lo que a veces le causa fatiga al hablar por mucho tiempo.
- Actividad: Su agenda empieza a las 4:30 AM y suele terminar a las 10:00 PM. Una locura para alguien de su edad.
Lo que la historia nos enseña sobre estos rumores
No es la primera vez que ocurre. Con Juan Pablo II pasó lo mismo durante los últimos cinco años de su vida. El mundo estaba tan acostumbrado a verlo sufrir en público que el día que realmente murió, el 2 de abril de 2005, hubo una especie de incredulidad colectiva.
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Con Francisco, el tono es distinto. Hay una polarización extrema. Algunos esperan su muerte para un cambio de rumbo en la Iglesia; otros la temen como el fin de una era de apertura. Esa carga emocional se traduce en búsquedas frenéticas en Google.
Kinda loco, ¿no? Que la salud de un hombre de casi 90 años sea el termómetro de la ansiedad global. Pero así funciona el Vaticano. Es el último monarca absoluto de Occidente y su pulso marca el ritmo de 1.300 millones de personas.
Pasos para verificar la información
Si vuelves a ver un titular sospechoso, no te lances a compartirlo. Haz esto:
- Mira la fuente: Si no es Vatican News, Reuters, Associated Press o los grandes diarios nacionales, duda.
- Busca la foto: A menudo usan fotos de Francisco con los ojos cerrados durante una oración para simular que está en su lecho de muerte. Fíjate en el contexto.
- Revisa la cuenta oficial de X: @Pontifex_es sigue publicando sus mensajes diarios. Si hay un silencio de más de 48 horas sin explicación, ahí sí podrías empezar a sospechar.
- No confundas "Grave" con "Muerto": Ha estado grave varias veces. Pero salir del hospital saludando desde el coche ya es su marca registrada.
La próxima vez que alguien te pregunte cuándo murió el Papa Francisco, ya sabes qué decir. Sigue vivo, sigue dando guerra y, probablemente, lo seguiremos viendo en el balcón de la Plaza de San Pedro por un buen tiempo más, desafiando a los que ya le tenían preparado el obituario.
Para mantenerte informado de manera seria, lo mejor es seguir directamente las redes del Vaticano o agencias de noticias con presencia física en Roma. Evita los videos de YouTube con música dramática y voces sintéticas; suelen ser granjas de clics que solo buscan monetizar la morbosidad. La salud del Papa es un asunto de estado, y como tal, se comunicará con toda la pompa y solemnidad necesaria cuando llegue el momento real.