El fútbol ha cambiado. Punto. Ya no vale con mirar el calendario de toda la vida y esperar los grupitos de cuatro de siempre porque la UEFA decidió que el espectáculo necesitaba un "lavado de cara" (o más ingresos, según a quién preguntes). Si te estás preguntando cuándo juega el Barça en Champions, la respuesta corta es que el calendario ahora es un rompecabezas de ocho jornadas que se estira hasta finales de enero. Sí, enero. Antes, por estas fechas, ya estábamos pensando en los octavos de final, pero ahora el Barça de Hansi Flick todavía tiene barro que pisar en esta fase de liga única.
La realidad es que el barcelonismo está viviendo un idilio con el equipo. Después de años de sufrir noches de pesadilla en Europa, el 4-1 al Bayern de Múnich en Montjuïc cambió el chip mental de la plantilla. Ya no es solo saber qué día juegan; es la sensación de que, jueguen cuando jueguen, pueden pasarle por encima a cualquiera. Flick ha instaurado una dictadura de la presión alta y el fuera de juego milimétrico que tiene a los culés pegados al televisor.
El calendario que le queda al Barça: Fechas y horas clave
Vamos a lo que importa. El Barça no descansa. Tras superar el ecuador de esta fase inicial, los blaugranas tienen marcadas en rojo las citas que definirán si entran directos al top 8 o si les toca el "marrón" de jugar la ronda de play-off en febrero.
El próximo gran duelo europeo es en casa. El FC Barcelona recibe al Atalanta de Gian Piero Gasperini el miércoles 21 de enero de 2026. Es un partido trampa. Los italianos son conocidos por su marcaje al hombre en todo el campo, algo que pondrá a prueba la velocidad de circulación de Casadó y Pedri. Este encuentro se disputará a las 21:00 (hora local), el horario estelar de la Champions que tanto nos gusta.
Pero ahí no acaba la historia. La fase de liga cierra con un viaje que suena a fútbol de antes, a frío y a intensidad máxima. El 29 de enero de 2026, el Barça visita al Benfica en el Estádio da Luz. Es la jornada 8. Lo curioso de este nuevo formato es que todos los partidos de la última jornada se juegan en horario unificado. Todos a la vez. Una locura para los que tenemos el mando a distancia echando humo.
¿Por qué importa tanto quedar entre los ocho primeros?
Mucha gente se relaja pensando que, con el nivel actual de Lamine Yamal y Raphinha, el Barça va sobrado. Error. La diferencia entre ser 8º o ser 9º es abismal. Básicamente, si el equipo de Flick termina en el bloque de arriba, se ahorra dos partidos en febrero. Dos partidos menos de desgaste físico en un calendario que ya de por sí es criminal.
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Además, los que quedan del 1 al 8 son cabezas de serie para el sorteo de octavos. Eso significa que jugarían la vuelta en el Spotify Camp Nou (o en Montjuïc, según avance la obra). No es moco de pavo. El Barça ha aprendido por las malas que resolver las eliminatorias fuera de casa es jugar con fuego.
Honestamente, el rendimiento de Robert Lewandowski este año está desafiando las leyes de la biología. Con 37 años, el polaco sigue oliendo la sangre en el área como si tuviera 20. Si el Barça consigue mantenerlo sano para estas fechas de enero, el objetivo de evitar el play-off es más que factible.
El factor Montjuïc y el regreso al Camp Nou
Hay un runrún constante en la ciudad sobre el regreso al hogar. Aunque la Champions se está jugando mayoritariamente en el Estadio Olímpico Lluís Companys, la logística del club apunta a que las rondas eliminatorias de primavera podrían estrenar ya el renovado Camp Nou con un aforo parcial. Eso cambia el panorama por completo. Jugar en el exilio de la montaña mágica ha sido digno, pero el miedo que infunde el Camp Nou en los rivales europeos es otra liga.
Lo que nadie te cuenta de la nueva Champions del Barça
A veces nos perdemos en las estadísticas de posesión y los Expected Goals (xG), pero la logística de cuándo juega el Barça en Champions afecta incluso a la rotación de la Liga. Flick ha demostrado que no le tiembla el pulso para poner a chavales de 17 años en partidos de máxima tensión. Pau Cubarsí se ha convertido en el jefe de la defensa sin apenas tener vello facial.
Lo que resulta fascinante de este curso es la gestión de los esfuerzos. El Barça juega en Europa un jueves ocasionalmente si la jornada así lo requiere por el nuevo reparto televisivo, aunque habitualmente se mantiene en el bloque de martes y miércoles. Este desorden de días hace que los aficionados tengan que estar más pendientes de las apps de resultados que nunca. Kinda annoying, la verdad.
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- Jornada 7: FC Barcelona vs Atalanta (21 de enero, 21:00).
- Jornada 8: Benfica vs FC Barcelona (29 de enero, 21:00).
Si el Barça cumple el expediente y suma los 6 puntos restantes, es casi seguro que terminarán en el podio de la tabla general. Eso les daría un descanso vital hasta marzo. Un respiro que el cuerpo de Gavi, recién recuperado de su larga lesión, agradecería enormemente.
La importancia de la diferencia de goles
En este nuevo formato de liga de 36 equipos, el primer criterio de desempate es la diferencia de goles general. No el "gol average" particular como antes. Por eso, cuando viste al Barça meterle cinco al Estrella Roja, no era por humillar. Era por pura matemática. Cada gol cuenta para subir puestos en una tabla donde un solo punto de diferencia puede hacerte caer cinco posiciones.
Es un sistema que castiga la especulación. Ya no vale el 1-0 y a dormir. Flick lo sabe y por eso pide intensidad hasta el minuto 90. Es agotador de ver, imagina de jugar. Pero para el espectador neutral, y sobre todo para el culé, es una bendición.
Posibles rivales en el horizonte
Si miramos más allá de enero, el sorteo de octavos (que se celebrará a finales de febrero) podría cruzar al Barça con gigantes que han pinchado en las primeras jornadas, como el Manchester City o el Real Madrid (sí, pueden cruzarse antes ahora). La UEFA ha diseñado esto para que haya choques de trenes constantes.
No hay partidos fáciles. Incluso el desplazamiento a Lisboa contra el Benfica es una trampa histórica. El Barça ha sufrido allí recientemente y el ambiente en Da Luz es de los que encogen las piernas. Pero este Barça es distinto. Tiene una resiliencia que no veíamos desde la época de Luis Enrique.
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Acciones prácticas para el aficionado culé
No te quedes solo con la fecha en el calendario. Para disfrutar de lo que queda de Champions sin sustos, hay un par de cosas que deberías tener en cuenta.
Primero, revisa tu suscripción de TV. En España, los derechos siguen siendo de Movistar Plus+, pero hay partidos que se emiten en canales específicos según la jornada. No esperes a las 20:55 para darte cuenta de que no tienes contratado el paquete extra.
Segundo, si tienes pensado viajar a Lisboa para el partido contra el Benfica, ojo con los vuelos. El 29 de enero cae en jueves, y los precios para esa semana en las aerolíneas low-cost están subiendo como la espuma desde que se confirmó el horario unificado. Portugal siempre es un buen destino, pero ir a ver al Barça requiere planificación.
Tercero, mantente al tanto de la enfermería. El juego de Flick es muy físico. Un Barça con Ferran Torres o Christensen recuperados es una cosa, pero si el equipo llega a enero con bajas en la columna vertebral, el sistema de presión alta sufre. La profundidad de banquillo será la que gane o pierda esta Champions.
En definitiva, el Barça está en una posición envidiable. Tiene el fútbol, tiene la confianza y, sobre todo, tiene el gol. Solo queda marcar los días en el calendario, preparar la bufanda y esperar que el experimento de la UEFA nos regale una fase final a la altura de la historia de este club. La sexta Champions no es un sueño loco; es una posibilidad real que empieza a fraguarse en estas noches de invierno.
Sigue de cerca las actualizaciones oficiales del club en sus redes sociales, ya que cualquier cambio de última hora por motivos de seguridad o clima (poco probable en Barcelona, pero posible en Europa Central) se comunica primero por ahí. El camino a la final de Múnich es largo, pero el Barça ya ha empezado a caminarlo con paso firme.