Si estás mirando el calendario y rascándote la cabeza porque no sabes exactamente cuándo es el thanksgiving, no te sientas mal. En serio. A casi todo el mundo le pasa. No es como Navidad, que siempre cae el 25 de diciembre y listo, te lo grabas en la memoria desde que tienes cinco años. El Día de Acción de Gracias es un blanco móvil. Es un jueves. Eso lo sabemos. Pero, ¿cuál?
Para no darle más vueltas al asunto: el Thanksgiving en los Estados Unidos siempre se celebra el cuarto jueves de noviembre. No es el último, ojo con eso, porque a veces noviembre tiene cinco jueves y ahí es donde se arma el lío en las cenas familiares. En este 2026, la fecha cae exactamente el 26 de noviembre.
Es una tradición que se siente eterna, pero la verdad es que la fecha fija es un invento relativamente moderno. Antes de que el Congreso se pusiera serio con el calendario, cada estado hacía básicamente lo que quería. Algunos celebraban en octubre, otros en diciembre. Era un caos logístico total.
El drama histórico de elegir cuándo es el thanksgiving
Hubo una mujer llamada Sarah Josepha Hale —que, por cierto, fue la misma que escribió la canción de "Mary Had a Little Lamb"— que se pasó 36 años mandando cartas a cinco presidentes distintos. Ella quería que Thanksgiving fuera una fiesta nacional oficial. Lincoln finalmente le hizo caso en 1863, en plena Guerra Civil, esperando que un día de "gratitud" ayudara a sanar un país que se estaba cayendo a pedazos.
Pero incluso después de Lincoln, la fecha no era sagrada. En 1939, Franklin D. Roosevelt decidió mover la fecha una semana antes. ¿Por qué? Por puro negocio. Estábamos saliendo de la Gran Depresión y los dueños de las tiendas estaban asustados porque la temporada de compras navideñas iba a ser muy corta. Roosevelt pensó que si movía el Thanksgiving, la gente tendría más tiempo para gastar dinero. A la gente no le hizo ninguna gracia y empezaron a llamar a esa fecha "Franksgiving". Al final, en 1941, el Congreso tuvo que intervenir y dictaminar por ley que el cuarto jueves de noviembre sería la fecha definitiva.
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Honestamente, es increíble que una cena de pavo haya causado tanto drama político.
¿Qué pasa en otros países? No todo es Estados Unidos
Si estás en Canadá, la respuesta a cuándo es el thanksgiving cambia por completo. Allá no esperan a que haga un frío que pela en noviembre. Los canadienses celebran el segundo lunes de octubre. ¿La razón? El clima. Canadá está más al norte y la cosecha termina mucho antes que en los campos de Virginia o Massachusetts. Si esperaran a finales de noviembre, estarían recogiendo el maíz bajo un metro de nieve.
En México y otros países de Latinoamérica, la fecha no es oficial, pero por la cercanía con EE. UU. y la cantidad de familias binacionales, mucha gente lo celebra el mismo cuarto jueves de noviembre. Se ha convertido en una excusa perfecta para cenar rico antes de las posadas, aunque el menú cambie el puré de manzana por una buena salsa picante o tamales.
Diferencias regionales en la celebración:
- En Brasil, se celebra el mismo día que en Estados Unidos desde los años 40, después de que un embajador quedara encantado con la idea.
- En Grenada, es el 25 de octubre, pero por razones políticas totalmente distintas relacionadas con su historia de intervención militar.
- En Liberia, un país con fuertes lazos históricos con EE. UU., se celebra el primer jueves de noviembre.
Por qué el pavo es el protagonista (y los mitos que nos creímos)
Siempre nos venden la imagen de los peregrinos y los nativos Wampanoag sentados en una mesa larga compartiendo un pavo gigante. La realidad es un poco más... bueno, diferente. Los historiadores del Smithsoninan y de Plimoth Patuxet Museums dicen que es muy probable que en 1621 comieran venado, pato, gansos y muchísimos mariscos. El pavo probablemente estaba ahí, pero no era la estrella del show.
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¿Cómo terminó el pavo siendo el rey? Básicamente por practicidad. Es un ave grande, barata de criar en comparación con una vaca, y no sirve para mucho más (no dan leche ni ponen tantos huevos como las gallinas). Era la carne perfecta para alimentar a una familia numerosa en un solo día festivo.
Y hablemos del triptófano. Ese mito de que el pavo te da sueño porque tiene un aminoácido relajante es, sinceramente, una exageración. El pollo y la carne de res tienen casi la misma cantidad de triptófano. Lo que te da sueño es el kilo de carbohidratos que te metes entre el relleno, las papas, el pan y el pay de calabaza, sumado a la copa de vino. No culpes al ave; culpa al buffet.
Logística y el caos de los viajes
Saber cuándo es el thanksgiving es vital si tienes que comprar un boleto de avión. Es, estadísticamente, la semana de viajes más pesada del año en Norteamérica. El miércoles anterior es un infierno en los aeropuertos. Si tienes la opción, vuela el mismo jueves por la mañana. Los aeropuertos están vacíos y los boletos son mucho más baratos.
Además, está el tema del Black Friday. Al día siguiente del Thanksgiving, el país entra en un frenesí consumista. Aunque ahora las ofertas empiezan desde octubre en Amazon, la tradición de ir a las tiendas físicas a las 5 de la mañana sigue viva en muchos lugares, aunque sea más por el deporte de la fila que por el ahorro real.
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Consejos para sobrevivir a la semana de Thanksgiving:
- Congela el pavo con tiempo: Un pavo de 7 kilos tarda casi tres días en descongelarse en el refrigerador. No seas de los que intentan descongelarlo con una secadora de pelo el jueves en la mañana. No funciona.
- La regla de los invitados: Si vas a invitar a gente, calcula medio kilo de pavo por persona. Parece mucho, pero cuentas el peso de los huesos y, obviamente, las sobras para el recalentado del viernes.
- El tráfico: Si vas a manejar, evita salir el miércoles a las 5 de la tarde. Vas a vivir en la autopista. Sal el martes en la noche o el jueves muy temprano.
Preparativos prácticos para el 26 de noviembre de 2026
Ya que tienes claro cuándo es el thanksgiving este año, lo ideal es empezar a planear el menú con unas tres semanas de antelación. No se trata solo de la comida, sino de la logística de la cocina. Solo hay un horno en la mayoría de las casas, y el pavo lo va a secuestrar por lo menos 4 o 5 horas.
Muchos expertos en cocina, como los de Bon Appétit, recomiendan hacer los acompañamientos (sides) que no necesiten horno o que se puedan recalentar rápido. El puré de papas aguanta bien en una olla de cocción lenta. Las ensaladas son tus amigas.
Si es tu primera vez organizando, recuerda que el Thanksgiving no tiene que ser perfecto. La idea original, más allá de los mitos históricos retocados, era simplemente dar las gracias por lo que se tiene. Ya sea que comas pavo, pizza o tacos, lo importante es la pausa en la rutina.
Pasos a seguir para una planificación sin estrés:
- Confirma la lista de invitados para la primera semana de noviembre.
- Compra los productos no perecederos (latas, especias, bebidas) con mucha antelación para evitar las filas eternas.
- Si vas a viajar, reserva tus vuelos o trenes ahora mismo; los precios suben exponencialmente a medida que se acerca el cuarto jueves de noviembre.
- Prepara una lista de temas de conversación "seguros" si tienes familiares con opiniones políticas muy fuertes; el Thanksgiving es para comer, no para pelear.
Al final del día, saber cuándo es el thanksgiving es solo el inicio. Lo que realmente importa es cómo decides usar ese tiempo, ya sea para descansar, conectar con gente que no ves hace mucho o simplemente disfrutar de un día donde, por una vez, el mundo parece detenerse un poco antes de la locura de diciembre.